«Si el eco de sus voces se apaga, pereceremos»: acto institucional en Torrelodones para recordar el Holocausto judío

«Si el eco de sus voces se apaga, pereceremos», esta frase de Violeta Friedman, víctima del Holocausto judío -su familia fue exterminada en el campo de Auschwitz, donde ella permaneció un año junto a su hermana mayor- ha sido el hilo conductor del acto institucional que por tercer año consecutivo organiza el Ayuntamiento de Torrelodones en colaboración con la Comunidad Judía de Madrid y el Centro Sefarad Israel.

El Teatro Bulevar de la Casa de Cultura Paco de Lucía ha sido el escenario donde alumnos del colegio Peñalar y del San Ignacio de Loyola han sido testigos del encendido de seis velas (en el Holocausto fueron asesinados seis millones de judíos). La primera de ellas, en memoria de los millones de personas asesinadas; la segunda, de quienes asumieron el riesgo de informar de la verdad de los acontecimientos; la tercera, de las diferentes minorías que padecieron la barbarie nazi; la cuarta, en nombre de toda forma de resistencia; la quinta, para preservar la memoria de las víctimas, y la sexta, en honor a los supervivientes. 

Junto a ellos han estado la alcaldesa, Almudena Negro, la hija de Violeta Friedman, Patricia Weisz, la coordinadora de Relaciones Institucionales del Centro Sefarad-Israel, Ana Pellicer, el portavoz de la Embajada de Israel, Tal Itzhakov, Ángela Sanz Britz, concejales del PP, Vox y PSOE.

“Auschwitz es lo peor que le ha sucedido a la Humanidad. Más de un millón de personas fueron exterminadas allí, y en otros campos de concentración por el mero hecho de ser judíos”, ha dicho Negro, durante el acto. “El comunismo, el nacional socialismo y el nacionalismo son las peores caras del ser humano, que causaron estragos en el siglo XX”, ha proseguido, y dirigiéndose al público y, sobre todo a los alumnos, ha dicho que recordar hoy la Shoá “es fundamental, por cuanto el antisemitismo parece haber recobrado nuevos bríos en toda Europa, pero también en España”.

En este sentido, se ha referido al informe “Experiencias y percepciones de antisemitismo” de la Agencia de la Unión Europea para Derechos Fundamentales de 2019 que señalaba que “más del 30 por ciento de los judíos residentes en países como Bélgica, Alemania, Holanda, Suecia, Reino Unido, Italia, Polonia, España o Austria no se sienten seguros y barajan la posibilidad de emigrar”. “Tenemos la obligación moral de apoyar a Israel porque el antisemitismo sigue vivo. Debemos combatirlo”.

De igual forma, la concejala de Educación, Lorena Fernández, conductora del solemne homenaje, ha hecho hincapié en el control a las familias que se llevó a cabo. “Comunidades judías desaparecieron de Europa y ahora, al mirar su cultura, podemos devolver sus rostros y sus vidas”. 

Por su parte, Patricia Weisz, hija de Violeta Friedman y presidenta de la fundación que lleva su nombre, relató la vida de su madre, sus recuerdos de cuando era niña y de cuando rompió el silencio en 1985 y comenzó entonces una nueva lucha contra el negacionismo del Holocausto. En noviembre de 1991 el Tribunal Constitucional dio la victoria a su madre, lo que supuso una reforma del Código Penal en materia de racismo. Desde ese momento y hasta su fallecimiento en el año 2000, Violeta Friedman, enterrada en el cementerio judío de Hoyo de Manzanares, se convirtió en una activista y pionera de la lucha contra la intolerancia y la xenofobia, que recorrió centros educativos, medios de comunicación y diferentes espacios para que todo lo sucedido no se olvidara.

Patricia Weisz, dirigiéndose a los jóvenes asistentes ha sentenciado: “la memoria no cura el pasado, pero sí puede prevenir el futuro”.

Por su parte, el Partido Socialista de Torrelodones, presente en el acto, ha recordado que un vecino de la localidad, Félix López, estuvo cautivo en el campo de concentración de Buchenwald, de donde fue liberado en abril de 1945 tras trabajar como esclavo del régimen nazi. Desde enero de 2012, una placa en la fachada de la Biblioteca Municipal de la calle Real recuerda la figura de López. En ella se puede leer en la que se puede leer: «El racismo, el odio o la intolerancia no pueden tener cabida en nuestras sociedades. Reafirmemos también nuestro compromiso con la prevención de los crímenes contra la Humanidad».

Félix López nació el 4 de abril de 1912, hijo de Antonio López Gómez y de Natividad Miguel Bravo; casado con Emilia Mingo González, en 1938 tuvo una hija, Emilia. Exiliado en Francia al final de la Guerra Civil, fue capturado por las tropas de la Alemania nazi, y deportado en enero de 1944 al campo de concentración de Buchenwald, donde fue esclavo del III Reich, hasta ser liberado en abril de 1945.

Sin embargo, Félix López no es el único vecino del Noroeste que estuvo en los campos de concentración: diversas investigaciones ha recopilado de los registros oficiales los nombres de otras 35 personas que estuvieron en los campos de concentración nazis y que, en muchos casos, murieron en las más terribles condiciones. Entre ellos se encuentran Valeriano Suárez, de Hoyo de Manzanares, Pedro Baltanás, Primitivo García y Anastasio Maure, de Collado Villalba; Antonio López Ortega, Gervasio Santos Jiménez, Justo Pacheco Palomero y Mauricio Pacheco Palomero, de Guadarrama, Pedro Arce y Severiano Suja, de Valdemorillo, Valentín Barroso, de Alpedrete, y Francisco Herranz, de Cercedilla.

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