La atleta profesional Lucía Rodríguez, “derrumbada” tras ser increpada cuando entrenaba en San Lorenzo de El Escorial

La orden del Ministerio de Sanidad señala que los deportistas de alto nivel, como en el caso de la joven mediofondista gurriata, no tienen limitaciones horarias para sus entrenamientos.

Hace unos días, Lucía Rodríguez Montero era una de las protagonistas de un vídeo publicado por el Ayuntamiento de San Lorenzo de El Escorial en el que algunos de sus deportistas más conocidos mandaban un mensaje de ánimo a los vecinos para hacer frente al confinamiento. Como en el caso de tantos otros, la temporada de la atleta gurriata se vio alterada de forma radical por la pandemia del coronavirus, después de que en los primeros meses del año hubiese mostrado un gran estado de forma, haciéndose con el subcampeonato de España sub-23 en los 3.000 metros y colgándose la medalla de plata en el Campeonato de España de Campo a Través sub-23 (con un extraordinario quinto puesto en la clasificación absoluta), disputado el pasado 9 de marzo en Zaragoza, apenas unos días antes de que se declarase el estado de alarma.

La entrada en la Fase 0, el pasado 4 de mayo, permitía a la internacional sanlorentina volver a entrenar, dado que la orden del Ministerio de Sanidad publicada en el Boletín Oficial del Estado aprobaba el regreso a los entrenamientos de los deportistas profesionales de forma individual. En esta etapa de la desescalada, los denominados DAN (deportistas profesionales, de interés nacional y de alto nivel) pueden entrenar en solitario “sin restricción alguna de horarios”, por lo que para ellos en ningún caso se aplica la limitación que sí existe para la práctica deportiva de la población en general (de 6:00 a 10:00 y de 20:00 a 23:00 horas).

Es el caso de Lucía Rodríguez, quien sin embargo se ha encontrado con la desagradable situación de haber sido increpada por algunos vecinos de San Lorenzo, hasta el punto de que este martes ha llegado “derrumbada” a casa, tal como revelaba a través de las redes sociales el padre de la joven atleta, Jose María Rodríguez, recordando que la mediofondista, formada en el club de atletismo Las Ardillas de El Escorial antes de saltar a la élite con el Playas de Castellón y actualmente con Nike Running, ha llevado el nombre de su pueblo con orgullo por España y distintos países del mundo.

Ella misma relataba el pasado 4 de mayo a través de Twitter lo que había sentido al volver a entrenar después de casi dos meses de confinamiento: “Mis caminos favoritos salieron a relucir más fuerte que nunca y el objetivo estaba claro: disfrutar. Volví a sentir el aire en la cara, a dar grandes zancadas, a pisar con fuerza. A tomar contacto con el campo y apreciar cada detalle de la belleza de mi pueblo“, compartiendo además un vídeo en la que se la puede ver corriendo por distintas zonas de la localidad, con el monte Abantos como fondo.

La gota que ha colmado el vaso

“Por los motivos que todos conocemos, no puede estar en el Centro de Alto Rendimiento (CAR) de Madrid”, explicaba, aunque estos últimos días ha tratado de recuperar la actividad entrenando en la localidad, aunque encontrándose a menudo con el acoso de algunos vecinos convertidos en policías de balcón. “Hoy ya se ha colmado el vaso; ha llegado derrumbada después de entrenar, entrenamiento que gracias a unos vecinos ha tenido que verse interrumpido”, explicaba.

“No se puede aguantar que a una hija la insulten hasta llegar a increpar”, añadía, subrayando que “no está incumpliendo nada”, dado que no tiene limitaciones horarias para poder entrenar. Además, y sin ánimo de polemizar, el padre de Lucía Rodríguez indicaba que la joven atleta sanlorentina está viéndose obligada a “tener que hacer muchas de sus sesiones por carretera y paseos, por no haber zonas para desarrollar el deporte”.