Ocho artistas internacionales muestran la vitalidad de la pintura contemporánea en Las Rozas

Desde el pasado 30 de mayo se puede visitar en la Sala Auditorio de Las Rozas, ubicada en el Auditorio Joaquín Rodrigo, la exposición  Universo en bruto, una muestra comisariada por Alex Ciria que ofrece obras de gran formato de ocho artistas: Marcus Aitken, Sami  Korkiakoski, Ben Wakeling, Borja Docavo, Àlvar Fedz, James Bonk, Dina Roudman y Black Butter, quien además es roceño y vecino del  municipio. Todos ellos tienen en común una trayectoria consolidada dentro del panorama del arte contemporáneo a pesar de su juventud, así como una gran proyección de cara a los próximos años. Coinciden además, a través de las obras seleccionadas, en explorar las fronteras de la  pintura contemporánea mediante la abstracción gestual, la expansión cromática, las referencias a la cultura digital y las investigaciones  matéricas.

Tres personas de espaldas contemplan una gran pintura de estilo expresionista colgada en una pared blanca de una galería.
Público asistente en la Sala Auditorio observando una de las piezas que componen la exposición colectiva de pintura contemporánea «Universo en bruto».

 

“Es una magnífica oportunidad contar en nuestro municipio con una exposición única, que trae a Las Rozas a reconocidos talentos del  panorama contemporáneo para configurar una muestra con mucha fuerza, lo que sin duda la hace atractiva para todos los públicos” ha  declarado el alcalde de Las Rozas, José de la Uz. 

Detalle de un cuadro con trazos gruesos de óleo rosa y amarillo que representa una figura frente a un fondo con farolillos colgados.
Una de las coloridas obras internacionales que explora la abstracción, el color y la intensidad matérica en la muestra de Las Rozas.

Huella y materia

La exposición parte de una idea central: la pintura continúa siendo un espacio de resistencia, transformación y presencia. En estas obras, el  gesto deja huella, la materia acumula tiempo y el color actúa como una energía capaz de generar atmósferas, tensiones y experiencias  sensoriales que impactan en el espectador más allá de la interpretación de cada obra. 

Lejos de entender la pintura como una imagen estable o cerrada, la muestra la presenta como un territorio en permanente construcción,  donde aparecen procesos abiertos, capas, borrados, accidentes y referencias procedentes tanto de la tradición pictórica como del cine, el  videojuego, la música o la cultura visual contemporánea.

El término “bruto” no alude aquí a lo primitivo, sino a aquello que permanece vivo e indómito dentro de la imagen: una pintura que conserva  su capacidad de afectar y de producir intensidad. 

Amplia sala de arte iluminada, de paredes y suelos blancos, con varios cuadros abstractos de gran formato colgados en hilera.
Panorámica de la Sala Auditorio de Las Rozas, donde se reúnen las propuestas estéticas de ocho creadores contemporáneos.

“A través de la Fundación Cultura Las Rozas y con esta muestra, el Ayuntamiento continúa apostando por artistas que ya tienen un recorrido  interesante, pero al mismo tiempo atesoran una gran proyección futura. Es un motivo más para animar a todos los vecinos a conocer su  trabajo”, afirma al respecto de Universo en bruto Gloria Fernández, concejal de Cultura. 

Ocho artistas internacionales

Los artistas participantes en Universo en bruto comparten una aproximación abierta y experimental a la pintura contemporánea desde  contextos culturales y geográficos diversos, configurando un panorama internacional de prácticas pictóricas atravesadas por el gesto, la  materia y la intensidad visual. 

Marcus Aitken, procedente de Australia, desarrolla una pintura basada en capas, erosiones y procesos de acumulación matéricos, donde la  superficie funciona como registro del tiempo.

Desde Finlandia, Sami Korkiakoski trabaja a partir de una práctica física e impulsiva, cercana al acontecimiento corporal y al gesto como  generador de imagen. 

Ben Wakeling, artista británico afincado en Londres, explora territorios ambiguos entre abstracción y figuración, construyendo imágenes  inestables atravesadas por tensiones narrativas y perceptivas. 

Black Butter, artista roceño, incorpora referencias procedentes del anime, el videojuego y la cultura visual digital, generando universos  cromáticos híbridos entre lo lúdico y lo inquietante. 

La obra del valenciano Borja Docavo desarrolla una fuerte dimensión orgánica y matérico-corporal, donde las formas remiten a superficies  epidérmicas y estructuras biológicas.

En el caso del catalán Àlvar Fedz, la pintura aparece marcada por la inmediatez del gesto y una cierta “estética del desastre”, vinculada a  procesos espontáneos y abiertos. 

Actualmente afincado en Tailandia, el británico James Bonk expande el campo pictórico hacia imaginarios cercanos a la calle, el humor y los  lenguajes visuales contemporáneos. 

Dina Roudman, nacida en Norilsk (Siberia) y residente en Toronto, desarrolla una pintura de gran intensidad cromática y atmosférica donde  conviven memoria autobiográfica, impulso gestual y referencias a la cultura visual contemporánea. Su trayectoria vital, atravesada por  distintos contextos culturales —de Rusia a Kazajistán, Israel y Canadá—, se proyecta en unas composiciones donde lo íntimo y  lo imaginario conviven en constante tensión.

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