Tribuna abierta.- Hasta siempre, Resti

Era media mañana. Una mañana de mucho calor. En Villalba el mes de julio era aplastante.

Resti, en el homenaje que el Ayuntamiento de Collado Villalba le hizo en octubre de 2022

Estábamos a finales de los años 70.

Resti y yo estábamos sentados en la tapia de piedra del hotelito de Telégrafos.

Había sido una mañana muy movida. En Villalba había una boda de postín y un entierro. Por eso los telegramas se sucedían y nos tenía pendientes de las dos casas. Una llena de alegría y la otra…. pobres, estaban desconsolados.

La gente pasaba por la calle Real y todo el mundo miraba hacia nosotros y nos saludaban:

– ¡Adiós Resti!

– ¡Resti tenemos que quedar!

– Resti ¿Viste a Castillo?

– Me dijo que iba a La Cueva, por allí andará.

La calle Real era de tierra todavía. Se notaba la huella de la vía del Berrocal y todavía se pasaba por el antiguo puente de hierro por donde cruzaron los trenes; descargados hacía Moralzarzal y cargados de piedra hacia la estación, desde donde la embarcaban camino de Madrid.

Había un pequeño terraplén de tierra que bajaba hacia los hotelitos que resistían en la Avd del Generalísimo, que es como se llamaba entonces.

Y hacía calor, mucho calor que todo lo aplastaba y ralentizaba la vida en Villalba.

Resti era una persona muy querida y conocida en Villalba. Llevaba tantos años en Telégrafos que no se le escaba nadie, sabía quién era quién y de que familia procedía.

Me contaba que empezó a repartir telegramas con una bici de hierro que llevaba una chapa colgada en la barra con la bandera de España y la leyenda de TELÉGRAFOS. ¡Y pesaba como una burra en brazos!

¡Nada que ver con las vespas que teníamos ahora!

Todo modernidad y comodidad. Más rápido y eficaz.

Entonces Villalba tenía cuatro nombres para diferentes organismos:

En la carretera era Villalba.

En La RENFE era Villalba de Guadarrama.

En Telégrafos era Villalba del Collado.

Y era el Ayuntamiento de Collado Villalba.

Resti se reía y pensaba en los mandamases que tenían ese lío en la cabeza.

Pepe Colmenero, junto a Resti en octubre de 2022

Pasear con Resti por la calle era ir parándose cada minuto. Todo el mundo le conocía y le preguntaba cualquier cosa. Resti, siempre sonriendo, haciendo coplillas, siempre gastando bromas o contando historias con todo el que se cruzaba. Como ejemplo, esta coplilla que escribió a mi amiga MariLoli Garcia Silva y que, con su permiso, les cuento:

YO ME LLAMO MARILOLI.

SOY LA FLOR DE LA CANELA, TODOS LOS CHICOS ME DICEN…AL PASAR POR LAS ACERAS:

¡CHICA QUE GUAPA ERES!

YO NO SOY GUAPA NI FEA.. NI ME PINTO GARABATOS, PERO TENGO UNOS OJILLOS QUE AL

QUE LE PILLO. LE MATO.

Los niños íbamos a comprar chuches al puesto de la Sra. Filo, al del Tio Perico y en Villalba había muchas fuentes donde poder beber y abastecerse, pues no era muy común tener agua en las casas.

Resti era una persona común. Resti era historia viva de Villalba. Personas como Resti son los que han construido Villalba, su cultura, sus tradiciones y han sido portadores y transmisores de una forma de entender la vida, nuestra vida que, poco a poco, va desapareciendo con ellos.

NO SE PUEDE ENTENDER VILLALBA SIN SU CONOCIMIENTO, SIN SUS TRADICIONES, SIN PERSONAS COMO RESTI.

Esa es la verdadera identidad Villalbina, su gente, sus tradiciones y la vivencia de todos los Restis que nos han acompañado y vivido por las calles, paseando por las sombras de los árboles, riendo en las fiestas, disfrutando en La Taurina, La Cueva, el Nueva España o el Titi; y sobre todo, deleitándose de un tiempo, más pausado y acogedor con el que se ha transformado un pueblito de 5.000 habitantes en la Collado Villalba que somos ahora Pero el tiempo es implacable y lleva el único destino cierto para todos. 

Resti se nos ha ido y con él sus chascarrillos, sus coplillas, su conocimiento de la gente Villalbina y una forma de ser y estar en ese pueblo del que ya poco queda.

Yo tuve la suerte de trabajar con él en el hotelito de telégrafos de la calle Real y, sentados en la valla de piedra, ver pasar por la vida a todo Villalba.

Este era Resti ¡Genio y figura! y todos le queremos recordar con mucho cariño.

Resti, en su homenaje en octubre de 2022

Nada mejor para despedirle que las palabras que le ha dedicado MariLoli, quizá, en contestación a sus coplillas:

¡Ya nadie me guardará la almendrita en Telégrafos!

Tampoco seré ya la flor de la canela.

¡El rio no cantará amaneceres a su Elena!

No habrá olor a hojas de otoño en su escalera.

Ahora caminarás a mi lado y seguirás con tus besos.

¡Te quiero, Resti… hasta nuestro próximo reencuentro!

Tuvimos la gran suerte de homenajearte en vida, que es como se debe hacer Resti, ahora falta la placa que te recuerde para siempre en la baranda del rio, cerquita de la que fue tu casa.

Te la debemos todos.

Un abrazo querido Resti.

Pepe Colmenero

Ex concejal de Cultura de Collado Villalba y presidente de la Fundación Anade

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