Ser peatón en Collado Villalba es jugarse la vida

Ser peatón en Collado Villalba es jugarse la vida.
 
Hace unos meses, muchos ya, el Ayuntamiento decidió poner una valla en la intersección de las calles Eladio Aranda con al avenida de Galapagar, en la salida sur de la estación de Cercanías para evitar atropellos, supongo. La medida puede ser más o menos acertada, porque la alternativa, desde luego, no sirve para evitar atropellos.
 
 
 
Hay un único acceso, un único paso de cebra que se encuentra prácticamente borrado, invisible de noche o con lluvia, y sin señalización vertical que lo indique o luces que lo señales.
 
Para ponerlo más complicado para los peatones, este paso de cebra, por su lado norte, tiene un cambio de rasante que hace que ni los peatones veamos a los coches, ni los conductores puedan ver ni el paso de cebra, ni los peatones hasta que ya es tarde. Por el lado sur no es mejor, una curva sin visibilidad alguna, con un muro delante; de acuerdo que eso evita que un coche no circule rápido, pero ¿y una moto?
 
 
Lejos de hacer mejoras o arreglar la señalización, el Ayuntamiento ha instalado una cámara, ¿con que fin? ¿Grabar los sustos? ¿Las desgracias?

Juan Ramón García-Rico

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