Noviembre es el mes en que más llueve en la Sierra de Guadarrama: qué revisar en tejados y terrazas antes de la primera nevada

En lo alto de la sierra de Guadarrama cae casi el triple de agua que en Madrid capital, y el mes que más llueve no es abril ni marzo: es noviembre. Es también el mes en que empiezan las nevadas. Para tejados, canalones y terrazas, las próximas semanas son la última ocasión de revisar con la cubierta seca y sin hielo.

Tejado de teja de una casa de la sierra de Guadarrama cubierto de nieve, con carámbanos colgando del canalón

Casi el triple de agua que en la capital

Los valores climatológicos normales de AEMET para el observatorio del Puerto de Navacerrada, a 1.892 metros y con la serie 1981-2010, registran 1.223 litros por metro cuadrado al año. En el observatorio de El Retiro la media anual es de 421. Octubre, noviembre y diciembre suman 495 litros en el puerto, el 40 % de todo el año, y noviembre se queda con la cifra más alta: 176 litros por metro cuadrado.

La diferencia también es de frío. El puerto acumula una media de 71 días de nieve y 136 de helada al año, frente a menos de cuatro días de nieve y unos 16 de helada en El Retiro. Solo en noviembre, Navacerrada suma 7,7 días de nieve y 15,4 de helada. Los pueblos de la sierra quedan entre esos dos extremos, y cuanto más arriba está la casa, más se parece su invierno al del puerto.

Cuando la nieve se derrite sobre el tejado

Más que el peso de la nieve, lo que suele provocar filtraciones es la forma en que se derrite. El calor que escapa de la vivienda funde la capa inferior del manto, y esa agua baja por las tejas hasta el alero. Allí, donde ya no hay casa debajo, la cubierta está más fría y el agua vuelve a congelarse. Se forma un borde de hielo en el alero y en el canalón, y el agua del deshielo que sigue bajando se queda embalsada detrás.

Un tejado de teja está pensado para que el agua corra cuesta abajo, no para aguantar un charco. El agua retenida se cuela por los solapes de las tejas y, si debajo no hay una lámina impermeable en buen estado, termina en el forjado o en la buhardilla. Los carámbanos colgando del canalón son la señal visible de que ese mecanismo está en marcha.

Terrazas y cubiertas planas: el sumidero manda

Terraza plana con nieve a medio derretir y un charco alrededor de un sumidero obstruido por hielo y hojas

En una terraza, la nieve acumulada se convierte en agua de golpe en cuanto sale el sol. Si el sumidero está tapado por hojas del otoño o por una costra de hielo, el agua se embalsa y busca el punto más débil de la impermeabilización: el encuentro con el peto, una junta mal sellada o el remate de la lámina bajo la puerta de salida. Antes de reparar conviene entender cómo se impermeabiliza una terraza paso a paso, porque la mayoría de filtraciones en terrazas no nacen en el centro del pavimento, sino en esos encuentros.

La casa cerrada no avisa

En la sierra hay muchas viviendas que se usan sobre todo en verano y en fines de semana. En ellas una filtración puede trabajar semanas sin que nadie la vea: el agua entra con el primer deshielo, empapa el aislamiento o el falso techo y la mancha aparece cuando la familia vuelve en Navidad o en Semana Santa. Para entonces, el daño ya no es una teja movida, sino un techo que hay que abrir.

Qué revisar antes de la primera nevada

  • Canalones y bajantes, limpios de hojas y acículas de pino, para que el agua del deshielo tenga salida.
  • Tejas rotas, desplazadas o sueltas, sobre todo en los faldones orientados al norte, que pasan más días con nieve.
  • Remates de chimeneas y encuentros con muros, donde la cubierta cambia de plano y el agua se acumula.
  • Sumideros de terrazas con su rejilla y el sellado entre la lámina y el peto.
  • El aislamiento bajo cubierta. Cuanto menos calor escapa por el tejado, menos nieve se funde desde abajo y menos hielo se forma en el alero.
  • En segundas residencias, una visita o un vecino de confianza que eche un vistazo tras cada nevada fuerte.

Reparar un punto o impermeabilizar de nuevo

Si la revisión encuentra una teja rota o un sumidero atascado, la solución es sencilla. Si lo que aparece es una lámina envejecida, cuarteada o despegada en varios puntos, sellar un sitio concreto solo traslada el problema al invierno siguiente. En ese caso merece la pena pedir más de un presupuesto a empresas de impermeabilización de la Comunidad de Madrid que trabajen en la zona, que expliquen por escrito qué sistema proponen y que programen la obra antes de que llegue el hielo: con la cubierta helada o nevada no se puede impermeabilizar con garantías.

En la sierra, noviembre trae la lluvia y diciembre trae la nieve. Lo que no se revise ahora tendrá que esperar al deshielo, cuando el agua ya habrá encontrado su camino.

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