Ecologistas en Acción Sierras ha presentado alegaciones a la propuesta inicial de ampliación del Parque Nacional de la Sierra de Guadarrama
El 31 de marzo de 2026 el Consejo de Ministros aprobaba la propuesta inicial de ampliación del Parque Nacional de la Sierra de Guadarrama, sumando a la actual superficie la finca Término El Paular, los Montes de Utilidad Pública Perímetro de Aguirre y Perímetro de Lozoya y los cuarteles de protección A y E del Monte Cabeza de Hierro. Ecologistas en Acción Sierras ha presentado alegaciones solicitando la inclusión de la totalidad del Monte Cabeza de Hierro, adquirido por el Estado para este fin, así como del Monte de Utilidad Pública Cabeza de Hierro – La Cinta, conformando un solo pinar, histórico y característico del Guadarrama: los Pinares de El Paular.

Ecologistas en Acción Sierras señala además el imperativo de incluir en el parque las zonas de las Estaciones de Esquí de Puerto de Navacerrada y Valdesquí y proceder a su renaturalización. Solicita el estudio y posible inclusión de las valiosas zonas de cumbres en Perímetro Canencia y Perímetro Alameda. Además, señala la urgencia de dar pasos hacia una ampliación del Parque que permita la protección (otorgada ya en el anteproyecto del Parque Nacional) a ámbitos de altísimo valor ecológico en gradientes altitudinales distintos a los de cumbres, comenzando por la inclusión de las altitudes medias, en su mayoría Montes de Utilidad Pública de titularidad municipal cubiertos por extensos bosques de roble melojo y otros trece hábitats de interés comunitario. Su actual exclusión del Parque deja a estos ámbitos únicos y específicos de la Sierra desprotegidos ante el cambio climático o el riesgo de incendio forestal.

Sorprende que la propuesta incluya solo una parte mínima del Monte Cabeza de Hierro, cuando tanto la Comunidad de Madrid como el OAPN habían defendido por escrito su incorporación íntegra. La compra del monte a la Sociedad Belga de Pinares de El Paular respondió precisamente a la constatación de malas prácticas forestales (pistas abiertas con maquinaria pesada, cortas en pleno verano, restos de tala abandonados, mallas cinegéticas y destrucción de sotobosque). Como la figura de Parque Nacional no impide una gestión forestal razonable, no hay motivo para no proteger la totalidad del monte, lo que además permitiría regular esos aprovechamientos y reducir el riesgo de incendio.

La delimitación separada del monte Cabeza de Hierro – La Cinta respecto a las zonas colindantes obedece a cuestiones históricas económico-políticas y no ambientales. La Cinta, junto al monte Cabeza de Hierro, forman un único pinar, uno de los pinares históricos y exclusivos del Guadarrama. Albergan junto al pino albar valiosas tejedas, bosquetes de acebo, sabinares, robledales y bosques galería de sauces y álamos, flora de distribución eurosiberiana en su límite meridional y endemismos ibéricos, una de las mayores colonias de buitre negro de la Península Ibérica y la más septentrional, águila imperial, búho real, lobo, nutria, desmán ibérico en peligro de extinción, y casi 40 kilómetros de cursos de agua incluyendo la Reserva Natural Fluvial Río Lozoya. Por todo ello, Ecologistas en Acción Sierras solicita la inclusión en el Parque Nacional de la totalidad del monte Cabeza de Hierro, y del Monte de Utilidad Pública 111 Cabeza de Hierro – La Cinta reconociendo la integridad ambiental y geográfica de uno de los pinares históricos de la Sierra de Guadarrama.

Por otro lado, la propuesta de ampliación vuelve a dejar fuera del Parque las Estaciones de Esquí de Puerto de Navacerrada y Valdesquí, generando un vacío que fragmenta la alta montaña y produce erosión, deforestación, masificación y un consumo hídrico insostenible por el uso de cañones de nieve. El Tribunal Supremo ya confirmó la caducidad de las concesiones de Navacerrada, obligando a desmantelar varios remontes y pistas. La única vía coherente con los fines del Parque y con la emergencia climática es cesar la actividad, desmantelar las instalaciones, incluir la zona como uso restringido (junto al alto de Guarramillas) y restaurar ambientalmente estas áreas clave para las cuencas del Manzanares, el Eresma y el Lozoya.
Ecologistas en Acción Sierras pide además estudiar la inclusión de otras zonas de cumbres de gran valor y continuidad con el Parque: el ámbito entre el Puerto de la Morcuera y el prado de Navasaces (Perímetro de Canencia), con importantes humedales, anfibios amenazados como la ranita de San Antón, y tejos, abedules y acebos singulares; y el Perímetro de Alameda.

Por último, la organización reclama avanzar hacia la protección de las cotas medias, hoy excluidas pese a que el anteproyecto de 2006 preveía proteger 75.500 hectáreas (frente a la superficie finalmente aprobada en 2013, limitada a las cotas altas). El ecosistema serrano se organiza en bandas por altitud, correspondientes históricamente a los alijares, ejidos, dehesas boyales y quiñones de aprovechamiento comunal, hoy convertidos en montes públicos municipales. Los bosques de roble melojo de las laderas bajas, ya contemplados como Zona de Uso Moderado en el anteproyecto original, sostienen la dehesa tradicional (un paisaje agrosilvopastoril único del Mediterráneo) y trece hábitats de interés comunitario infrarrepresentados en el Parque actual. Su exclusión los deja expuestos a la presión urbanística y turística, el abandono de usos tradicionales, el cambio climático y un riesgo de incendios que supera la capacidad de gestión de los municipios propietarios. Por ello se solicita un estudio técnico orientado a su futura incorporación al Parque Nacional.
