El Patio de los Evangelistas abre por primera vez al público: el rincón más evocador del Monasterio de San Lorenzo de El Escorial

Patio de los Evangelistas

El Patio de los Evangelistas del Real Monasterio de San Lorenzo de El Escorial abre hoy por primera vez al público tras la restauración integral realizada por Patrimonio Nacional. La intervención, desarrollada durante 12 meses, ha supuesto una inversión de 1,7 millones de euros financiados por el Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia. El patio, uno de los espacios más representativos del Monasterio, ha recuperado su configuración renacentista original y su unidad arquitectónica, paisajística y simbólica.

La restauración está respaldada por un riguroso trabajo de investigación histórica y documental. El patio fue concebido como el corazón espiritual de la vida monástica y había ido transformándose a lo largo de más de cuatro siglos de intervenciones sucesivas. Un plano de 1865, de Salcedo de las Heras, la documentación conservada en el Archivo General de Palacio y los estudios sobre las canalizaciones hidráulicas del conjunto han guiado la recuperación del jardín. Entendido como un elemento inseparable de la arquitectura, el patio vuelve a integrar vegetación, agua y piedra según los principios de su diseño renacentista, pensado como una evocación del paraíso terrenal.

Patio de los Evangelistas

Rehabilitación de los estanques

Entre las principales actuaciones realizadas destaca la recuperación del enlosado de granito y de las carpinterías del claustro bajo, así como la rehabilitación de los cuatro estanques mediante la impermeabilización de sus vasos y la reposición de los pavimentos. También se han restaurado los 12 recuadros ajardinados, con la reintroducción de especies vegetales, y se ha incorporado un nuevo sistema de riego que mejora la sostenibilidad y el mantenimiento del conjunto.

Las mejoras en las condiciones de visita y conservación del monumento incluyen, además, la instalación de un cortavientos de vidrio en el acceso situado frente a la escalera principal. Esta solución protege las pinturas murales de Pellegrino Tibaldi y permite disfrutar del claustro y de su jardín durante todo el año, independientemente de las condiciones meteorológicas. La intervención refuerza así, al mismo tiempo, la conservación del conjunto y su disfrute por parte del público.

Patio de los Evangelistas

Obra cumbre del Renacimiento

El Patio de los Evangelistas es una de las obras cumbre de la arquitectura renacentista española y el verdadero corazón del área conventual del Real Monasterio de San Lorenzo de El Escorial. Concebido por Juan Bautista de Toledo y reformado por Juan de Herrera, este claustro de imponentes dimensiones destaca por su equilibrio, su simetría y su rigurosa sobriedad herreriana.

El espacio está estructurado en dos pisos de galerías con arcos de medio punto sustentados por pilastras. En un estricto respeto a los cánones clásicos, el cuerpo inferior sigue el orden toscano, mientras que el superior adopta el orden jónico, rematado por una elegante balaustrada decorada con las características esferas de granito del monasterio. Esta austeridad en los muros resalta la grandiosidad del diseño y dirige de manera natural la mirada hacia el centro del patio.

Allí se erige el elemento que da nombre al lugar: el Templete de los Evangelistas. Diseñado por Juan de Herrera en 1586, este pequeño templo de planta octogonal y estilo dórico es una obra maestra de cantería realizada en granito, mármol y jaspe. En sus hornacinas exteriores se alojan las estatuas de los cuatro evangelistas —San Mateo, San Marcos, San Lucas y San Juan— talladas en mármol de Carrara por el escultor Juan Bautista Monegro. Cada figura está acompañada por su atributo iconográfico tradicional y sostiene un libro abierto con pasajes de sus respectivos Evangelios.

Más allá de su valor estético, el conjunto posee una profunda carga simbólica vinculada a la espiritualidad de Felipe II. El templete representa la Fuente de la Gracia y el origen de la vida espiritual. De su base brota agua que alimenta cuatro estanques adosados, los cuales simbolizan los cuatro ríos del Edén (el Tigris, el Éufrates, el Pisón y el Guijón) que, según el Génesis, regaban el Paraíso y las cuatro esquinas de la Tierra.

Enmarcado por parterres de bojes tallados que dibujan una cuadrícula perfecta, el Patio de los Evangelistas ha recuperado su esplendor renacentista gracias a una meticulosa restauración histórica. Sigue siendo, por encima de todo, un espacio de silencio, oración y geometría sagrada donde la piedra, el agua y la vegetación se unen para evocar la armonía del cosmos.

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