La Escolanía de la Santa Cruz proclama “Obispillo” a un alumno santanderino de 12 años
La Escolanía de la Santa Cruz celebró el pasado 1 de mayo una nueva edición de la Fiesta del Obispillo, una de las tradiciones más singulares y arraigadas de su calendario escolar. Esta celebración, de origen medieval y recuperada por la comunidad educativa, combina el carácter festivo con una profunda dimensión formativa y espiritual.
Durante esta jornada, uno de los alumnos es investido simbólicamente como “Obispo” y asume, de manera representativa, la máxima autoridad en una escenificación que invita a los escolares a reflexionar sobre el servicio, la humildad, la responsabilidad y el ejemplo hacia los demás.
En esta edición, el protagonista ha sido Federico Held Toro, alumno de 12 años cuya familia reside en Santander y que actualmente cursa sus estudios en la Escolanía. El joven santanderino fue proclamado Obispillo tras un proceso participativo entre los escolanes de mayor antigüedad.

La elección se desarrolla en dos fases. En primer lugar, cada alumno propone a un compañero que destaque por valores como la constancia, el respeto, la responsabilidad o el compromiso con la vida de la Escolanía. Posteriormente, entre los tres alumnos más votados, se asignan los cargos de Obispillo, vicario y secretario. De este modo, la tradición se convierte también en una experiencia educativa que refuerza la implicación de los alumnos y los principios que promueve el centro.
Federico Held Toro ha recibido esta distinción con “una gran alegría”, ya que, según explica, le ha permitido aprender “muchas cosas buenas, como intentar ser humilde, perseverar con más fuerza ante las dificultades de cada día y saber que todo trabajo tiene una recompensa”. Además, el joven Obispillo destaca que esta experiencia le ha ayudado a tomar conciencia de “lo importante que es dar buen ejemplo” a sus compañeros.
Humildad, servicio y compromiso
Por su parte, Fray Miguel Torres, director de la Escolanía de la Santa Cruz, en el Valle de los Caídos, ha subrayado que “esta celebración es una oportunidad privilegiada para educar en valores desde la experiencia, ayudando a los niños a comprender, a través de siglos de tradición, la importancia del servicio, la humildad y el compromiso con los demás”.
La jornada reunió a familias, monjes, docentes y alumnos en un ambiente de convivencia y celebración. Los actos comenzaron a las 11:00 horas con la Santa Misa, durante la cual el Obispillo ocupó de forma simbólica la sede del Abad. A continuación, tuvo lugar el tradicional besamanos, seguido de una comida de convivencia con las familias, la entrega de reconocimientos al rendimiento académico y una representación teatral preparada por los alumnos a lo largo del curso, en la que también participaron algunos miembros de la comunidad monástica. La celebración concluyó con un breve concierto orquestal interpretado por los propios alumnos de la Escolanía, poniendo el broche final a una jornada que une tradición, música, espiritualidad y vida escolar.
La Fiesta del Obispillo constituye uno de los momentos más esperados del curso en la Escolanía de la Santa Cruz. Más allá de su dimensión festiva, representa una ocasión especial para fortalecer el sentido de pertenencia de los alumnos y renovar el ideario formativo que define a esta institución educativa vinculada al Valle de los Caídos, en San Lorenzo de El Escorial.
