Impacto ambiental del turismo de casinos en la cultura y los paisajes naturales

El turismo de casinos, bueno, no deja de expandirse en todo el mundo. Si se mira lo que dice la Organización Mundial del Turismo, tan solo en 2023 los viajes relacionados con el juego rebasaron los 155 millones de visitantes. No es poca cosa. A simple vista, este tipo de turismo resulta atractivo, no se puede negar, pero esa diversión también va de la mano, con una demanda tremenda de recursos y con ciertas transformaciones, no siempre positivas, en las comunidades y en su entorno.
Modificación de paisajes naturales por el turismo de casinos
Si uno recorre ciertas regiones, es difícil no notar cómo los grandes complejos de casino han cambiado todo el paisaje; nada se ve igual. En sitios en los que antes solo había zonas rurales o playas, ahora pueden aparecer resorts mastodónticos, algunos con miles de habitaciones y todo tipo de lujos.
Esas infraestructuras, con campos de golf, estacionamientos, carreteras, todo suma. Y claro, el territorio se fragmenta; los hábitats se parten y los animales tienen menos espacio. Hay quienes, como Ecoportal, mencionan que este auge en la costa, especialmente, eleva el peligro de erosión y deteriora ecosistemas que ya eran delicados de por sí.
El consumo de energía, de agua (obsesión con fuentes y aire acondicionado), termina por poner en aprietos recursos cada vez más tensos, sobre todo el agua que empieza a faltar en muchos lados.
Ecoinventos, por ejemplo, calcula que un casino promedio puede llegar a generar hasta 25 toneladas de residuos anuales, muchas veces con plásticos y electrónicos complicadísimos de reciclar.
Cambios socioculturales e identidad en destinos turísticos
La llegada masiva de visitantes en busca de juegos y espectáculo trae, de paso, un cúmulo de cambios casi invisibles pero persistentes en las culturas locales. Según pasan los años, actividades económicas tradicionales se transforman o incluso retroceden, empujadas por las grandes cadenas que suelen instalarse en estos sitios.
Empleos nacen, sí, aunque no siempre estables; muchos trabajos, como ya mencionó Noticias Ambientales, tienden a ser temporales o algo inestables. Los modos de vida se ven alterados, orientándose hacia una especie de consumo rápido y una cultura cada vez más estandarizada.
La percepción de que el casino online y físico prioriza el interés económico sobre los recursos y la identidad puede abrir grietas en el tejido comunitario. Además, en muchos de estos lugares, se empieza a sentir el efecto de los precios al alza y la presión sobre servicios antes accesibles, lo que lleva a desplazamientos internos y descontento.
Diferencias entre casinos físicos y casinos online en impacto ambiental
Sobre este tema, los debates nunca faltan. El contraste entre los casinos tradicionales y las plataformas online sigue provocando posiciones encontradas. Hay informes como el de LagranGuia Travel, que mencionan cómo los casinos online suelen necesitar menos infraestructura física: cero megacomplejos, nada de campos de golf, y ni hablar del derroche de luz las 24 horas. Con esto, el gasto de agua y la basura caen casi en picado. Además, ese ir y venir de turistas en avión desaparece virtualmente, reduciendo muchísimo su huella de carbono.
Las plataformas online requieren, sí o sí, servidores y centros de datos, espacios que en 2022 ya se acercaban, según algunas fuentes al 1% del consumo energético mundial. Eso sí, en casi todas las comparaciones, el casino online parece quedar por debajo en impacto ambiental frente al modelo físico. Sin embargo, el desafío de la sostenibilidad digital todavía está lejos de resolverse.
Iniciativas verdes e intentos de sostenibilidad en el sector
Presión social, regulaciones, cambios de mentalidad, llámese como se quiera, el sector turístico y de casinos empieza a responder, aunque algunas iniciativas parecen más decorativas que profundas. Hay lugares donde se habla de eficiencia energética, inversión en paneles solares, sistemas inteligentes para ahorrar en climatización o jardines adaptados al clima local.
En 2021, cerca del 30% de los nuevos desarrollos turísticos anunciaron acciones así, quizá no tanto como se quisiera, pero suficiente para notar cierto movimiento. Algunos complejos reutilizan aguas grises, otros han limitado o directamente cerrado fuentes ornamentales en regiones áridas, como relatan diferentes fuentes ambientales.
Mientras tanto, la gestión de basura y residuos gana importancia: programas internos de reciclaje, menos plásticos, compostaje, quizá menos invasiva o más en tono con el paisaje.
El juego responsable y el futuro sostenible
Aquí conviene parar un poco y pensar: ¿es posible disfrutar del juego y ser responsable a la vez? Probablemente sí, aunque no es tan sencillo como suena. Jugar de manera consciente, respetar los entornos naturales y las particularidades culturales; eso, dicen algunos, puede ayudar a todos los involucrados.
Informarse sobre proyectos verdaderamente sostenibles, apostar por la diversidad y la protección ambiental, son pasos que podrían hacer que el turismo de casino empiece a caminar en otra dirección, quizá menos intensa y más equilibrada.
