Guadarrama aprueba un presupuesto para este año de casi 23 millones de euros
Las cuentas contemplan la creación de ocho nuevas plazas de Policía Local, que se sumarían a las seis cuyo proceso selectivo ya está en marcha. La oposición, salvo Vecinos -que se abstuvo pese a ser el grupo que realizó las críticas más duras-, votó en contra, lamentando la “falta de transparencia” y el poco tiempo para estudiar la documentación.
El Ayuntamiento de Guadarrama aprobó en el último pleno, celebrado el pasado 27 de mayo, los presupuestos municipales para 2026, con los votos a favor de los ediles del equipo de Gobierno (PP y Vox), la abstención de Vecinos y el rechazo del resto de grupos (PSOE, APPG y Unidas por Guadarrama).
Las cuentas ascienden a 22,9 millones de euros (un 10,9% más que las últimas aprobadas, correspondientes a 2024), cumpliendo con la regla de gasto y el principio de equilibrio presupuestario, tal como señaló el alcalde, Diosdado Soto. El regidor señaló además que, más allá de la subida de la tasa de basuras “impuesta por el Gobierno de España”, se mantienen congelados todos los impuestos, sin repercutir la inflación.
El primer edil guadarrameño explicó que los presupuestos contemplan el aumento de 18 trabajadores en la plantilla municipal del Ayuntamiento, destacando ocho nuevos agentes para la Policía Local, con el objetivo de “recuperar el número necesario de efectivos y completar la cobertura de este servicio”. Estos puestos se sumarán a los seis cuyo proceso selectivo ya está en marcha (la última prueba se celebró a mediados de mayo). Además, se crearán cuatro plazas de administrativos, un técnico de medio ambiente, un diseñador gráfico, dos limpiadores de dependencias y dos conserjes. Con estas incorporaciones la plantilla se situará en 250 plazas.

Inversiones
En cuanto a las inversiones, Diosdado Soto repasó los proyectos que ya están en marcha o en proceso de licitación, como la supresión de barreras arquitectónicas (505.000 euros), una nueva operación asfalto (1,49 millones de euros), suministro de mobiliario para instalaciones municipales (57.000 euros), mejora y conservación de los colegios, públicos (583.000 euros en total), primera fase de embellecimiento de parques infantiles (375.000 euros), reforma y ampliación del Ayuntamiento (1,4 millones), sustitución de alumbrado (1,53 millones), renovación de contenedores de residuos (1,67 millones) y reforma del centro de natación (3 millones).
Además, entre las inversiones previstas con remanente figuran la construcción de la planta de compostaje (946.000 euros), suministro de contenedores de papel (186.000 euros), nuevos vehículos para recogida de residuos y limpieza viaria (970.000 euros) y la segunda fase de mejora de los parques infantiles (375.000 euros).
Finalmente, las cuentas recogen una “declaración de intenciones” en cuanto a materialización de inversiones con remanente de tesorería o con dotaciones de la Comunidad de Madrid, como el proyecto de la nueva Biblioteca, la reforma del edificio El Raso, la remodelación de la Escuela de Música o la adaptación del edificio de antiguo Centro de Salud una vez que se ponga en marcha el nuevo que se está construyendo y cuyas obras ya marchan muy avanzadas.
Críticas de la oposición
Las críticas de la oposición se centraron en primer lugar en la “falta de transparencia” y el poco tiempo para estudiar la documentación. “El trabajo de control se convierte en un auténtico laberinto”, resumió la edil de Unidas por Guadarrama, Esperanza Gallut, que reprochó la falta de respuesta a las demandas de los vecinos de Las Cabezuelas o la Colonia Media Luna.
Sara Villa, de APPG, aseguró que es “un presupuesto marcado por la inercia, el engorde de la estructura interna, el abuso de la contratación menor y el castigo a inversión pública”. Además, alertó del aumento de la partida de fiestas.
Desde el PSOE, su portavoz, Jaime Venegas, aseguró que “han tenido siete años para transformar Guadarrama y lo que han conseguido es un pueblo cada vez más abandonado y unos vecinos cada vez más cansados de sus excusas”.
La intervención más dura fue la del portavoz de Vecinos, José Ramón Culebras, que llegó a romper y arrojar al suelo los folios que llevaba preparados en protesta por la limitación de las intervenciones a 11 minutos (más de lo que establece el Reglamento Orgánico Municipal, señaló el alcalde). Paradójicamente, su grupo finalmente se abstuvo “por lealtad a los vecinos”.
