El cohousing sénior de Guadarrama avanza «a velocidad de crucero»: ya han presentado el proyecto básico de construcción
El proyecto para crear un cohousing sénior en Guadarrama continúa avanzando “a velocidad de crucero”, según avanzan los responsables de esta iniciativa de viviendas colaborativas en cesión de uso, “para vivir con independencia, pero en compañía”.
Casi un año después de la sociedad cooperativa Ad Petrum comprase una céntrica parcela de 4.000 metros cuadrados en el Paseo de la Alameda (números 23-25), ahora acaban de presentar el proyecto básico para la construcción de un edificio de unos 2.000 m2, totalmente accesible, que contará con 27 unidades residenciales (dos más de las inicialmente previstas) de 53m2 cada una. Además, este cohousing sénior -el primero de estas características en Guadarrama- tendrá 450 metros cuadrados de zonas comunes, más jardines y un huerto.

Sólo cinco viviendas por asignar
Actualmente, explican los impulsores del proyecto, “estamos en la fase de decidir cómo serán esas zonas comunes y las formas de energía que utilizaremos”, siempre con la sostenibilidad como uno de sus pilares. “Esperamos construir a lo largo de 2027 y, con suerte, irnos a vivir allí en 2028”, añadían. Por otra parte, síntoma de la buena salud de esta iniciativa es que en apenas unos meses han pasado de 22 a 29 socios, con 22 viviendas ya adjudicadas, de modo que ya sólo quedan cinco por asignar.
“Nuestro objetivo es vivir con dignidad y tener una vejez activa y saludable, acompañándonos hasta el final. Puede sonar romántico, e incluso un poco ilusorio, pero es nuestra idea”, comentaban en una entrevista publicada el pasado mes de febrero en Aquí en la Sierra. De paso, también es una cuestión práctica: “Luego contrataremos el servicio sanitario que se necesite, que siempre será mucho más barato entre varios que si lo tiene que pagar uno solo. Estamos hartos de ver lo que es el final de la vida solos en casa, con unos cuidadores que no te entienden o aparcados en una residencia. Por eso no es una inversión en dinero, sino en calidad de vida”.
Un modelo en crecimiento
El cohousing surgió a finales de los años 60 y principios de los 70 en Dinamarca, impulsado por familias y mujeres que buscaban apoyo mutuo, cocrianza y combatir la soledad. Basado en el modelo danés Andel de cooperativas, busca un equilibrio entre vida privada y espacios compartidos, expandiéndose internacionalmente en los 80. La fórmula desembarcó en España en el año 2000 con el Residencial Santa Clara, en Málaga, llegando luego otros proyectos en Tarragona, Horcajo de la Sierra (Cuenca) o Torremocha del Jarama, el pionero en la Comunidad de Madrid.
Dentro de nuestra comarca, también se ha desarrollado el de Villa Rosita en Torrelodones, y en la región avanzan iniciativas similares en Rivas o Madrid capital. “Es un modelo que ya está testado en muchos países de Europa y que, como consecuencia de la crisis de vivienda, se va a ir imponiendo en los próximos años. Para los jóvenes va a ser más complicado, porque no tienen la base de una propiedad que puedan vender, pero ya hay proyectos intergeneracionales que están funcionando muy bien, como Entrepatios, en Usera”, explicaban los miembros de Ad Petrum.
