David y Julia, la punta del iceberg del IES Guadarrama y su Bachillerato de Excelencia
Hablamos con ellos para conocer en qué han consistido los proyectos de investigación por los que han sido premiados en el II Congreso de Bachillerato de Excelencia de la Comunidad de Madrid.
David Hernández y Julia Herruzo son la punta del iceberg del trabajo que se hace en el Bachillerato de Excelencia que ofrece el IES Guadarrama; el mejor ejemplo de “unos alumnos muy trabajadores y que son el futuro del país”, señala la directora del instituto, Rosa Rocha, después de que ambos hayan sido galardonados en el II Congreso de Bachillerato de Excelencia de la Comunidad de Madrid. David fue premiado en la modalidad de presentación oral por su “Desarrollo de un robot educativo para la asistencia docente en enseñanza Secundaria”, mientras que Julia fue distinguida en la categoría de póster científico con el proyecto “Líquenes bioindicadores de la contaminación del aire: estudio de su sensibilidad en la zona de La Jarosa (Guadarrama)”.
Ha sido el colofón a dos años de intenso trabajo dentro del Bachillerato de Excelencia. Para acceder, explica la directora, es necesario contar con una medio mínima de 8 en Lengua, Matemáticas, Inglés y Geografía e Historia de 4º de ESO: “Ese ya es un requisito que marca un perfil de gente trabajadora, porque si no es imposible compatibilizar las clases de 2º de Bachillerato con un proyecto de investigación; con eso se juegan parte de la nota, porque pueden subir hasta un punto y medio en función de la puntuación que dé el tribunal (formado por profesores del instituto) a la memoria escrita, además de la defensa oral y la puntuación del tutor”.

“No somos excelentes…”
“Ha sido una experiencia muy buena que me ha aportado muchas cosas”, destaca Julia, que no duda en recomendar esta modalidad de Bachillerato a quienes aún se lo estén pensando. El único ‘pero’, apunta, es el nombre: “Es que lo de excelencia a lo mejor asusta un poco; no somos alumnos excelentes, sino que hacemos un proyecto de investigación. Creo que llamarlo Bachillerato de Investigación sería más adecuado. Sí tenemos un perfil de haber sacado buenas notas, pero nada más. También cometemos errores, suspendemos exámenes, nos va mal un día, salimos… Somos personas normales”. “Es que imagina que estás en 4º de ESO y te plantean si quieres cambiar de pueblo, conocer gente nueva y hacer un Bachillerato de Excelencia. A quien se lo digas así va a pensar que están ahí los hijos de Einstein… En cambio, si explicas que vas a hacer un proyecto de investigación que te puede subir la nota, pues es otra cosa”, continuaba David, que ya conocía bien de qué se trataba, dado que su hermano mayor pasó por esta experiencia antes que él.
“Este tipo de grupos fomentan la cultura del esfuerzo, porque todos tienen un perfil parecido. Nadie se va a reír porque alguien lo haga súper bien; al contrario, es que el otro también va a querer hacerlo así. Y además se ayudan entre ellos, hay mucho compañerismo”, valora Paola Pecci, que ha sido tutora de David a lo largo de este tiempo. “La inquietud que tienen es fundamental. Al principio yo les voy guiando, pero llega un momento que, como mucho, si hay dudas puedo decirles que vamos a buscar por aquí o por allí, porque al final ellos saben más que yo. Es muy gratificante cuando pones una semillita y el alumno lo va dando la forma, porque ves que tú trabajo les está sirviendo y lo valoran”.
Complicaciones y retos
En clase son 22 alumnos (aproximadamente la mitad tras haber superado la etapa de Secundaria en el propio IES Guadarrama y el resto procedente de otros centros de la zona), que tienen aquí su primer contacto con la investigación. “El primer trimestre decidimos el tema y luego empezamos con el marco teórico, la revisión bibliográfica, ver lo que se ha hecho sobre ese tema y hasta qué punto podemos investigar, porque hay que tener en cuenta que es un trabajo a nivel Bachillerato. Normalmente se parte de una hipótesis que puede parecer muy evidente, pero hay que aplicar bien el método científico y aprender a investigar”, explica Julia, que recuerda que para ella la mayor dificultad estuvo en elegir el tema.
Por su parte, David se encontró con algunas complicaciones a la hora de la programación del robot: “Al ser algo tan nuevo, de repente aparece un error 1.512 en la línea 403. Ahí no tienes un manual que te pueda guiar, porque no se había hecho antes. También he tenido problemas con el tiempo, porque tenía que estar hecho para octubre-noviembre con la idea de poder probarlo en las clases”. Como anécdota, cuenta que fue haciendo más grande el robot para meter más componentes, hasta que al mandarlo a imprimir la empresa le dijo que costaría entre 2.000 y 3.000 euros: “Entonces lo rediseñé utilizando una herramienta que se llama Tinkercad, pero es algo básica, y como la cabeza del robot es un óvalo tuve que cambiar a un programa más profesional y aprender a utilizarlo”.
Ahora, y a falta de solo tres meses para cerrar su etapa en Bachillerato, David está decidido a estudiar Ingeniería Robótica, mientras que Julia -que a través de su proyecto tuvo un primer contacto con la Universidad, al llevar su estudio al laboratorio del Departamento de Botánica- aún no se ha decantado: “Probablemente algo de Ciencias, igual relacionado con Biología, pero creo que ni siquiera lo tendré claro cuando tenga que elegir”. Porque la duda, al fin y al cabo, también está en la esencia del conocimiento científico. Ellos ya han podido comprobarlo de primera mano.

Desarrollo de un robot educativo para la asistencia docente en enseñanza Secundaria
David Hernández.- «Quería poner en marcha un proyecto con Inteligencia Artificial y robótica. Mi idea original era hacer una IA que fuera capaz de distinguir colores y formas para introducir el robot en infantil, pero se me quedó pequeño, porque en dos semanas ya tenía el código hecho. Me quedaba prácticamente un año para entregarlo, así que no iba a estar tanto tiempo sin hacer nada… Entonces pensé en meterle más cosas y acabé haciéndolo para Secundaria. Al principio quería que escribiera, pero eso es bastante complejo, así que las funciones que programé fueron que podía hablar, entender a la gente, pasarlo a texto, hacer cálculos y analizarlo para generar respuestas. De este modo, cuando se introducía en una clase y los alumnos le hacían preguntas, podía emplear la cámara para ver el ejercicio y explicar el proceso para resolverlo. No le da la respuesta, sino que le va guiando. El objetivo es que sea un asistente del profesor y que pueda hacer que las clases sean más fluidas. Una vez que tuve toda la programación, hice un diseño en 3D, imprimí varias piezas y lo ensamblé todo; después, metí todos los componentes, con cámara, altavoz, micrófono y un micro-ordenador, y estuve hablando con varios profesores para probarlo en sus clases».
Líquenes bioindicadores de la contaminación del aire: estudio de su sensibilidad en la zona de La Jarosa
Julia Herruzo.- «Mi proyecto de investigación consiste básicamente en analizar si efectivamente los líquenes, que son unos organismos que están formados por una simbiosis entre un alga y un hongo, son buenos bioindicadores, y para hacerlo he analizado si en su entorno natural muestran signos de daño en función de la contaminación a la que estén expuestos. Seleccioné varias áreas de estudio a distintas distancias de una carretera que se consideró fuente principal de contaminación, para comprobar si en las zonas que estaban más alejadas había más líquenes, en términos de abundancia y diversidad. Me venía bien hacerlo en La Jarosa, primero porque vivo bastante cerca, y también por porque hay muchos árboles de la misma especie, como el Pinus pinaster, lo que homogeneiza los resultados, que es lo que me interesaba para este estudio, Luego, desde la Universidad de la Complutense también me ofrecieron la posibilidad de utilizar material laboratorio, con la ayuda de algunos profesores de Botánica, sometiendo a los líquenes a un contaminante, en este caso cloruro de cobre, analizando algunos parámetros que muestran cómo es su estado fisiológico y también la fluorescencia que remitían esos organismos».
