Álex González de Miguel acabó la Maratón de Valencia en 2:24 horas pese a correr infiltrado a causa de una entesitis
Alejandro González de Miguel cumplió en Valencia con su gran sueño de debutar en una maratón y hacerlo, además, rodeado de gran parte de la élite mundial, en una carrera seguida de forma masiva a nivel planetario. Acabó en 2:24:07 horas, pero lo hizo lejos de su plan de romper la barrera de las 2:20 horas y de correr más rápido la segunda media maratón. Con la frialdad de los números, una pequeña decepción, sobre todo en lo personal. Pero conociendo los condicionantes, lo que hizo fue una verdadera gesta. Corrió a una media de 3:25 minutos por kilómetro lesionado y obligado a utilizar una zancada antinatural, debido a una entesitis –inflamación en la inserción de un tendón en el hueso- detectada dos semanas antes de la carrera, cuando el atleta serrano sintió que “me tiró la rodilla”.

Infiltrado por el doctor Capapé
Álex, que acababa de realizar una tirada larga de 33 kilómetros el 25 de noviembre, con arreglo a su preparación establecida en 12 semanas -cuatro menos de los planes de entrenamiento convencionales-, tuvo que dejar de correr y ponerse en manos de su fisioterapeuta a doble sesión de mañana y tarde. “A cuatro días de la carrera corrí dos kilómetros hasta mi casa y no podía. Perdí mucha masa muscular y pensé en no correr en Valencia”. La solución final llegó el jueves previo a la maratón, de la mano del reputado traumatólogo y cirujano ortopédico David López Capapé, quien procedió a infiltrar la zona dañada ante la decisión del atleta de competir a toda costa.
“Nos la jugamos”, admite que dijo Álex González. Para más inri, el atleta gurriato recibió las zapatillas especiales que había pedido para la carrera sin tiempo para rodarlas. “Normalmente necesitas tres sesiones y entre 60 y 70 kilómetros para dejarlas bien para la carrera, pero yo las estrené en Valencia. Es una zapatilla que te lleva el centro de gravedad muy adelante, y yo no estoy acostumbrado. Hice como seis kilómetros por el Turia y con bastante dolor. En la carrera, tuve sobrecarga en los cuádriceps y por el kilómetro 27 no los podía doblar. Pensé en abandonar, pero no lo hice por toda la gente que me ha estado apoyando. Siempre tuve presente que 40.000 corredores populares no podían correr por las restricciones, y yo sí. Tenía que terminar por respeto a la gente”.
Calvario a partir del kilómetro 30
Álex González de Miguel siguió su estrategia de hacer la carrera con la élite femenina y cuajó una primera media maratón más o menos en sus cálculos: pasó los cinco kilómetros en 16:36 minutos; los diez en 32:59; los quince en 49:13; y registró 1:09:05 horas en el ecuador de la carrera. Pero unos kilómetros después comenzó el calvario: “Entre el kilómetro 30 y el 35 tuve que bajar el ritmo a 3:52 minutos el kilómetro, que es lo que hago calentando o cuando tengo que soltar”. Fue el momento más crítico del sanlorentino, que se exprimió hasta el límite del sufrimiento para llegar a la meta de la Ciudad de las Artes y las Ciencias. Lo hizo marcando más de ocho minutos en los 2.137 metros que van del kilómetro 40 hasta el final, un ritmo desconocido para él en competición. Álex pudo acabar en el puesto 85º de la general, el 60º en su categoría de sénior. Un balance excepcional tratándose de una maratón que registró el mejor nivel de participación de toda la temporada, prácticamente con todos los mejores a excepción de Kipchoge y Bekele.
Cascada de récords
Por delante del sanlorentino, la carrera valenciana se jugó entre los favoritos africanos: ganó el keniano Evans Chebet en 2:03:00 horas, con seis segundos de adelanto sobre su compatriota Lawrence Cherono, y 16 en relación al etíope Birhanu Legese. Algo más atrás, Ayad Lamdassen batió el récord de España de Julio Rey, para dejarlo en 2:06:35 horas (16 segundos de rebaja), y secundó la cascada de plusmarcas que se habían dado en la media maratón, donde hasta cuatro atletas corrieron por debajo del récord del Mundo y de la barrera de los 58 minutos: el keniano Kibiwott Kandie pulverizó el récord con una extraordinaria marca de 57:32 minutos, 29 segundos por debajo de la plusmarca establecida por Geoffrey Kamworor el año pasado en Copenhague en 58:01, y sus tres perseguidores, Kilplimo, Kipruto y Mutiso redondearon la que ya es la media maratón más rápida de la Historia.
Jaime Fresno
