Valdemorillo vive con entusiasmo su romería en honor a la Virgen de la Esperanza

Pese a la amenaza de lluvia, Valdemorillo vivió el domingo con todo su entusiasmo la tradicional romería de la Virgen de la Esperanza. La presencia de las nubes, lejos de empañar el día, se agradeció, ya que en ausencia de calor se hizo más llevadero el camino, esos cinco kilómetros a pie que se recorren cada año entre el casco urbano y la ermita de Valmayor, con el sonido serrano de los Malangosto marcando el paso a golpe de rondón.

DSC_0126 La espectacular salida de la Virgen del templo parroquial, irrumpiendo entre los acordes del himno nacional por la rampa de granito que añade tanta dificultad como vistosidad a la hora de dar la salida al cortejo, y que volvió a quedar flanqueada por la alfombra floral que ha cumplido su primera década como elemento ornamental ya indispensable en cada nueva edición romera, volvió a provocar esas miradas y sonrisas que vienen a firmar la importancia de esta costumbre. Y no menos llamativo volvió a resultar esa particular ‘despedida’ en plena Plaza del Cristo, lugar al que también como llegó la imagen de San Isidro, portada en andas por miembros de la Hermandad de la Esclavitud del Santísimo Sacramento. Desde ese punto hasta la ermita, ya todo fue baile y alegría.   

Para reconocer el atractivo que añaden al cortejo romero las carretas engalanadas, el Ayuntamiento, de manos de la alcaldesa, Gema González, así como de los concejales Encarnación Robles y Luis Hernández, hizo entrega de los trofeos. El primer premio fue para la familia Partida Casado, que supo mostrar, con sencillez y originalidad, la apuesta por la presencia infantil que representa el verdadero futuro de la romería. La segunda de las carretas ganadoras, cubierta de retama, fue la presentada por José Manuel Bravo y Eva Ruiz, completándose este particular podio con la diseñada por Bernardino Mellado.