Zalin, pop urbano desde la Sierra

Raúl González Molina, conocido artísticamente como Zalin, ha llevado el vídeo de su último single, “No hay na’ que perder”, al borde mismo del embalse de La Jarosa, en Guadarrama. Pop urbano desde la Sierra, mirándose en el espejo de nombres como los de C. Tangana, Lionware o Juancho Marqués.

Ligado a la música desde bien pequeño, a los 4 años empezó a tocar el clarinete y a los 8 llegó al Centro Integrado de Música “Padre Antonio Soler”, en San Lorenzo de El Escorial,  donde se especializó con el saxofón.

Zalin, que antes había presentado cortes como “Aroma”, “Chotis” o el premonitorio “Pandemia”, nos acerca ahora una producción pop con sonidos R&B y ritmos urbanos, en la que habla del optimismo en las relaciones sentimentales. En el videoclip muestra una pareja disfrutando de un pícnic en la Sierra; una cita se desarrolla con tranquilidad hasta que Zalin se da cuenta de que es un sueño del que no puede escapar. De sueños presentes y futuros hablamos con él.

¿Cómo se inicia tu trayectoria como Zalin?

Con este nombre llevo unos años, pero profesionalmente, intentando dedicarme a esto casi al 100%, pues unos seis o siete meses. Y con la música, desde bien pequeño. Estudié en el CIM Padre Soler en San Lorenzo, y luego hice Bachillerato de Artes Escénicas en el IES Lope de Vega de Madrid. A partir de ahí, siempre he estado formándome, hasta que encontré este nuevo nombre y estas cosas que quiero contar. 

Teniendo en cuenta que tu formación musical empieza especializándote en saxofón, ¿cómo llegas después a la electrónica y a este pop más urbano?

Sobre todo fue por el contacto que tiene el saxo con el jazz y el blues. En el conservatorio teníamos un aprendizaje técnico más clásico, pero el profesor nos recomebdaba escuchar jazz y otras cosas, y nos decía que algún día nos tendríamos que especializar, hasta que me topé con el R&B norteamericano. Luego ya descubrí la escena electrónica. En ese contexto, empecé a pinchar en Madrid y en la Sierra, entonces en sesiones light, porque yo tenía 15 ó 16 años.

“No hay na’ que perder” es pop urbano, pero en una escena muy de campo. ¿Te interesaba buscar esa dualidad?

Es verdad que lo urbano me gusta mucho, pero esta historia en concreto quería llevarla o referenciarla a los inicios hace dos años con el proyecto de Zalin. Es como mi canción de este ‘no-verano’ que hemos tenido. 

Hay un contraste muy fuerte con las imágenes y los sonidos de “Pandemia”, en donde lo que había era perreo en Madrid, con las torres de la Castellana y el Banco de España como telón de fondo. Un tema que además surge muy poco antes del confinamiento… 

Sí, totalmente. Cuando hice “Pandemia” aún no se había decretado que todo esto del Covid-19 era una pandemia como tal. Estaba todo muy en el aire, pero sí quería transmitir el contexto que estábamos viviendo. Todo era desconcierto, casi caos en un ambiente muy enrarecido, pero nosostros seguíamos bailando y disfrutando. Era un poco el perreo del Apocalipsis. Me hubiese gustado que hubiera podido sonar en discotecas, porque es un tema muy de club. 

¿El parón por el coronavirus ha truncado los planes de Zalin para este año?

Bueno, no especialmente, porque aún no tengo contrato editorial. Sí es verdad que en otoño tenía previsto hacer un lanzamiento importante, con un concierto de presentación que no se va a poder llevar a cabo, porque es inconcebible en esta situación. También queríamos asistir a eventos que se han cancelado. Pero bueno, tampoco hay prisa. La única prisa que podemos tener es la mía propia individual, pero el proyecto sigue avanzando.

¿Cuáles dirías que son tus principales influencias?

La escena que más me gusta es la de hip hop francés, y también el pop de allí a nivel conceptual. Y también gente como Romeo Elvis o Stromae, muchos nombres norteamericanos… Y en España uno de los referentes con los que más se me compara es C. Tangana. Diría que no soy el típico intérprete que hace un tema de pop urbano, sino que me gusta que haya una dirección de arte y conceptualizarlo. 

Si te dicen que eres el C. Tangana serrano, ¿qué piensas?

No es una comparación de la que yo rehuya. Y es más, en los próximos trabajos va a haber referencias hacia él, porque mucha de mi motivación ha sido ver que hay gente que está currando para poder vivir de esto. Uno de los discursos que tiene Antón [Álvarez, conocido como “C. Tangana”] es ese mismo: que para estar trabajando en un sitio de comida rápida o algo así, que no me está haciendo feliz, voy a intentar meterlo todo en la música y probarlo. Es algo que me parece muy inspirador. Si te comparan como uno de los más top, incluso a nivel internacional, no puede ser malo.

¿Cuáles son tus planes a corto y medio plazo?

Este verano grabamos unos vídeos que espero que puedan ir saliendo a lo largo de este año. No puedo adelantar mucho más, porque no tengo una maquinaria tan potente como podría tener alguien con un contrato editorial, pero habrá Zalin para rato, eso seguro, construyendo todo este universo que estamos haciendo. El modelo que yo concibo se encamina a pequeños EPs y luego ya un disco. Quiero que todo mi discurso esté conectado. 

¿Lo que está por venir va a seguir esta línea de pop urbano?

Hay dos trabajos de aquí a final de año que no tienen nada que ver, aunque dentro de ellos hay alguna referencia más generalista, para enganchar a la gente. En uno hay más hip hop, aunque no en plan underground, sino con un aire más pop, jugando con la ambigüedad y sin tener unos códigos muy concretos más allá de los que yo pueda ofrecer. Y luego hay otro con cosas más R&B, pero con un rollo electrónico y oscuro.