Cuerda Larga, una travesía por nueve cumbres de más de 2.100 metros

Hablar de la Cuerda Larga es citar la que quizá sea la excursión montañera que más toca el espíritu aventurero de los excursionistas de la Sierra del Guadarrama, por longitud, altitud y visión panorámica; también por la sensación excepcional de pisar en un mismo día nueve de las cumbres más altas de Madrid. Los más atrevidos pueden afrontarlo siguiendo el itinerario de más de 26 kilómetros del famoso Cross que desde hace 33 años lleva su nombre, y que forma parte de la Copa de Hierro, con su comienzo establecido en Miraflores de la Sierra. Pero lo más recurrente es empezar en el Puerto de Navacerrada para encarar el encadenado de los nueve picos de más de 2.100 metros que se van sucediendo de Oeste a Este, en la esforzada marcha que acaba en el Puerto de La Morcuera tras casi 21 kilómetros de un cordal pedregoso y descarnado que regala a la vista panorámicas inmejorables del Valle del Lozoya, los montes Carpetanos o la Pedriza del Manzanares, por citar sólo algunos enclaves. 

El premio en forma de postales es excepcional, pero pide un esfuerzo: unas nueve horas de marcha, muy condicionadas por la altitud, y superar los 1.097 metros de desnivel positivo, más los 1.161 negativos, por un terreno incómodo que apenas ofrece tregua al deber de cuidar la pisada, sobre todo en los descensos. Esas nueve horas es el tiempo que un senderista de nivel físico medio debe calcular incluyendo las paradas, teniendo en cuenta que, por término medio -y fuera de los tiempos que marcan los corredores de trail, o los montañeros más experimentados-, la Cuerda Larga se camina a una media en torno a los tres kilómetros por hora, si se va en ritmo sostenido y con vocación de disfrutar con sus paisajes.

Monolito de la Cuerda Larga en la Morcuera

El otro esfuerzo es de carácter logístico y reside en la necesidad no sólo de emplear casi una jornada completa en la caminata, sino también de trazar un plan de regreso, como sucede en toda travesía lineal de longitud considerable. En ese sentido, la dirección del Parque Nacional Sierra del Guadarrama ponía a disposición de los excursionistas un servicio de autobuses que, con una frecuencia diaria de cinco servicios en ambos sentidos, y a partir de Soto del Real, trazaba una ruta circular que efectuaba paradas en Manzanares El Real, La Pedriza, Cerceda, Becerril de la Sierra, Navacerrada, Cercedilla, Valle de la Fuenfría, Puerto de Navacerrada, Cotos, Monasterio de Santa María del Paular, Rascafría, Puerto de la Morcuera y Miraflores de la Sierra, pero la baja afluencia de usuarios obligó a suspender esa alternativa de transporte público.

Actualmente, las opciones son dos: los coches privados, dejando los vehículos necesarios en el punto final de la ruta para regresar al punto de partida a recoger los utilizados de inicio, o bien contratar uno de los taxis adaptados para grupos que operan en el ámbito del Parque. Uno de los más recurrentes es Taxi Cercedilla, que por un precio a partir de 70 euros ofrece la posibilidad de transportar hasta siete personas para cubrir los 41 kilómetros que separan el Puerto de la Morcuera del de Navacerrada utilizando la ruta del valle de Lozoya, si bien conviene recordar que, en estas fechas, la carretera está cortada por  obras de mejora en el descenso a Rascafría, con lo que esa tarifa puede sufrir alteraciones al alza, al cambiar al itinerario más largo de la vertiente Sur de la Sierra.

La Cuerda Larga, paso a paso

El inicio de la Cuerda Larga suele realizarse más desde el Puerto de Navacerrada por su mayor accesibilidad y por estar más alto que La Morcuera, lo que para muchos facilita el duro comienzo para alcanzar el cordal que se va a recorrer. Desde el aparcamiento del Puerto, la marcha ataca en primer lugar la cima del Alto de Guarramillas, más conocido como Bola del Mundo. Para ello, lo más recomendable es girar a la izquierda en la calle Dos Castillas para ir a buscar la parte baja de la Estación de Esquí, de donde sale el sendero PR-17 que sube hasta el Collado de los Emburriaderos.

Parque de antenas en el Alto de Guarramillas, más conocido como la Bola del Mundo

Se puede utilizar la famosa pista de hormigón, escenario de varios finales de etapa de la Vuelta Ciclista España, pero la senda indicada transcurre por un terreno más agradecido y una pendiente más suave, ofreciendo además magníficas vistas del valle de Navalmedio y de los cordales que se van dejando hacia el oeste, donde se alinean las cumbres del Telégrafo y Siete Picos. Ya en Emburriaderos, tras un kilómetro y medio de marcha, y rozando ya los 2.000 metros, el camino gira hacia la izquierda para iniciar la parte más dura del ascenso a la Bola del Mundo, con un tramo pedregoso de unos 600 metros que va a empalmar con la pista de hormigón que conduce a la cima, que se corona a 2.257 metros después de salvar el desnivel más elevado de la ruta: 397 metros en 3,7 kilómetros, que se cubren en aproximadamente una hora. 

Desde la icónica cumbre, la ruta bordea por la izquierda el parque de  las antenas -actualmente utilizadas como repetidores de la señal de las emisoras Radio Nacional de España y Onda Madrid-, y se transforma en el bien visible camino cimero (PR-11) que recorre toda la Cuerda Larga. En ese punto, las vistas de Peñalara, a la izquierda, dominando el Lozoya, más las de la meseta castellana y los Montes Carpetanos, cautivan al excursionista en su esforzado caminar hacia el Cerro de Valdemartín, al que se llega tras un ascenso llevadero -114 metros de desnivel-, y desde el que se van viendo desde lo alto las pistas de Valdesquí y el Ventisquero de la Condesa, el lugar donde nace el río Manzanares aprovechando los manantiales generados por las grandes acumulaciones de nieve. 

Cima de Cabeza de Hierro Menor

El techo en Cabeza de Hierro

La cima de Valdemartín (2.278 metros), con su característica antena, marca el kilómetro 5,7 de una ruta que ahora se va a buscar su techo en las Cabezas de Hierro. Tras perder 125 metros de altura en el descenso al Collado de Cabezas, el sendero emprende el duro ascenso a la Cabeza de Hierro Menor, una esforzada subida que pide cierta técnica para superar las grandes rocas de su parte final, y que gana 221 metros -la segunda más acusada de la ruta tras la de la Bola-, hasta alcanzar la tercera altura de la Sierra, a 2.374 metros de altura. Tras un corto y técnico descenso, se alcanza el collado desde el cual se ataca la subida a la Cabeza de Hierro Mayor, donde se encuentra el geodésico de la segunda altura de Madrid, a 2.383 metros.

La imponente cumbre, que marca el kilómetro 8,9 de la ruta, da paso al que quizá sea el tramo más llevadero de la Cuerda Larga, el que conduce a la Loma del Pandasco, previo paso por el Collado de los Vaqueros, cuya característica peña, solitaria en medio del paisaje descarnado, marca el ecuador aproximado de la marcha. El leve ascenso que allí se inicia lleva hasta la achatada cima del Pandasco, que ofrece ya unas inmejorables vistas de los roquedos altos de la Pedriza, en especial de Las Torres. El PR-11 sigue allí su serpenteo en leve descenso en busca del Collado de las Zorras, punto de partida de la subida a dos cotas prácticamente encadenadas: Navahondilla (2.235 metros) y Asómate de Hoyos (2.239). La segunda cima, uno de los puntos más utilizados para la parada del almuerzo, ofrece en el tramo inicial de bajada el enlace con el sendero que, a mano derecha y dirección Sur, desciende hacia el Circo Posterior de la Pedriza y algunos de sus enclaves más espectaculares, como Peña Lindera, el Alto de Matasanos o Las Torres, cotas por encima de los 2.000 metros que marcan el techo del gran roquedo granítico del Manzanares.

Bajada de Cabeza de Hierro Mayor, con vistas a Peña Vaqueros y la subida a la Loma del Pandasco

Obviando ese interesante desvío, el descenso de Asómate de Hoyos por el cordal desemboca en el Collado de Pedro de los Lobos (2.051 metros), al que se llega tras perder casi 200 metros de altura, en un descenso con espectaculares vistas al frente de los dos últimos picos de la Cuerda Larga: Bailanderos y La Najarra. El primero, bautizado así por los pastores, debido al leve movimiento que notaban en su trepada en las grandes rocas que forman su cima, se corona en 2.135 metros y ofrece pasos de cierta dificultad, si bien siempre está la opción de evitar la cumbre bordeándola por su izquierda, unos metros por debajo. 

El tramo final en La Najarra

A esas alturas, la ruta ya roza los 16 kilómetros y supera las cinco horas de marcha, descontadas las paradas. Es el punto en el que se realiza un acusado descenso para perder otros 200 metros y alcanzar el Collado de la Najarra (1.975 metros), donde la ruta baja por vez primera de la cota 2.000. El enclave pone al excursionista ante la disyuntiva de si afrontar o no, en función de sus fuerzas, el exigente ascenso al Pico de La Najarra, el noveno y último de la Cuerda Larga, que supone endurecer la jornada añadiendo otros 130 metros de desnivel positivo. La subida ofrece a los 600 metros el atractivo de ver el Refugio de La Najarra, prácticamente colgado en lo alto de un picacho de rocas, y de disfrutar de las imponentes vistas que ofrece la cumbre de Madrid, el Cerro de San Pedro, Miraflores, la sierra de La Morcuera…

La otra opción, más llevadera, es la de esquivar el pico siguiendo el sendero señalizado con marcas blancas y amarillas que sale hacia la izquierda y conduce a la meta final del Puerto de La Morcuera. El descenso, a media ladera de la cara Norte de La Najarra, es algo acusado en su primer kilómetro, pero va suavizando conforme pierde altura. El excursionista pronto gana la referencia visual de La Morcuera, su carretera y varias pistas que se adentran hacia el Lozoya, apuntando a la zona de las Cascadas del Purgatorio. 

Tras pasar por el medio de las ruinas de un viejo molino, la senda de bajada suaviza definitivamente hasta desembocar en una valla con cancela que se debe franquear para alcanzar la carretera, y de ahí tomar un camino paralelo que gana altura al asfalto y que, al cabo de pocos metros, termina bajando para desembocar en el aparcamiento del Puerto y su pintoresco Mirador del Cossío. Es el final de la excursión, del que se puede dejar constancia con una fotografía en el nuevo hito monolítico, instalado por la Comunidad de Madrid junto a la coqueta marquesina de piedra, y en el que se puede leer: “Puerta de Cuerda Larga”.

Vista de la Bola del Mundo desde las Cabezas de Hierro
LOS DATOS DE LA RUTA 

Distancia y duración: 20,7 Km en nueve horas con paradas, a una media de 2,9 Km/h.

Ascensiones: 11,4 kilómetros, con 1.097 metros de desnivel positivo   

Descensos: 9,3 kilómetros, con 1.161 metros de desnivel negativo 

Picos: Bola del Mundo (2.257 metros); Cerro de Valdemartín (2.278); Cabeza de Hierro Menor (2.274); Cabeza de Hierro Mayor (2.383); Loma del Pandasco (2.244); Cima de Navahondilla (2.235); Asómate de Hoyos (2.239); Bailanderos (2.135); y Najarra (2.104)

Cota mínima: Puerto de La Morcuera, a 1.796 metros

Cota máxima: Cabeza de Hierro Mayor, a 2.383 metros 

 

MATERIAL Y RECOMENDACIONES

– Llevar botas de montaña o zapatillas de trekking que sujeten los tobillos.

– No hay apenas sombras. En verano, proveerse de al menos tres litros de agua (no hay fuentes), aplicarse crema solar de alta protección y llevar un botiquín. 

– Llevar frutos secos, barras energéticas y comida para almorzar.

– En invierno y con nieve, la ruta puede duplicar su duración y pide ropa y material específico, en especial crampones.

– No subestimar la ruta: la alta montaña multiplica el esfuerzo por kilómetro.

– Evitar molestar al ganado y no dejar basura.

– Disponer de coches al final de la ruta.

– Consultar las previsiones meteorológicas y abstenerse de hacer la ruta en condiciones adversas. 

Texto y fotos: Jaime Fresno