Carlos Verona remata su aproximación al Tour haciendo noveno en la exhibición del Movistar en el Mont Ventoux

Carlos Verona aprovechó la inercia del fantástico estado de forma exhibido en el Critérium Dauphiné para sumar un top 10 en el Desafío del Mont Ventoux, donde hizo noveno tras desarrollar un gran trabajo de zapa para abonar el terreno a la exhibición del Movistar: ganó Miguel Ángel Superman López, con un ataque a 12 kilómetros de la cima del coloso de la Provenza que nadie pudo seguir, y Enric Mas entró en el podio como tercero,tras una labor de secante sobre los posibles perseguidores del colombiano, que dejó al segundo, Óscar Rodríguez (Astaná), a casi dos minutos y medio. Un trabajo coral perfecto que carga de moral a la escuadra telefónica, a menos de tres semanas de que arranque el Tour de Francia en Brest.

El sanlorentino, que coronó la durísima subida final al Mont Ventoux -21 kilómetros al 8,7%- a 5:48 minutos de su jefe de filas, acusó el desgaste de los casi 4.500 metros de desnivel de la carrera en la parte final, después de neutralizar el intento de una de las grandes amenazas para la victoria del Movistar, el francés Kenny Elissonde. “La verdad es que me he encontrado súper bien durante todo el día, pero al final se me ha recalentado un poco el motor.En cualquier caso, muy satisfecho con las sensaciones y sobre todo de ver así de bien a nuestros dos líderes del Tour. Uno de los motivos de estar aquí hoy era reconocer la undécima etapa de la Grand Boucle, que será muy similar y ojalá que nos vaya así de bien dentro de poco más de un mes”. Su valoración insufla optimismo sobre la que sería la tercera participación de Verona en la gran carrera francesa, aunque aún hay que esperar a la lista oficial que se hará pública aproximadamente una semana antes del arranque del Tour, el 26 de junio en Brest.

Concentración en altura

Lo inmediato para el de San Lorenzo será una nueva concentración en altura, en busca de afinar aún más el espléndido pico de forma que ha sido capaz de mostrar en el Dauphiné, algo que le permite ser optimista sobre el Tour, como dijo nada más acabar la prueba del Ventoux: “Es tiempo de recuperar, pero sin bajar la guardia, ahora voy en el coche de camino a Andorra, pero no duermo en casa, sino que me vuelvo a concentrar durante casi dos semanas desde esta noche mismo, con algunos compañeros a 2.400 metros de altura, al igual que hicimos antes de Dauphiné, ya que si todo va bien, espero estar en el ocho del Tour”.