La Guardia Civil busca testigos que pudieran ver escapar a los asesinos de una mujer en su casa de Galapagar

La Guardia Civil ha solicitado la colaboración ciudadana para avanzar en la investigación del asesinato de Elia Cobián, de 80 años y propietaria de los históricos Almacenes Cobián de la plaza de Pontejos de Madrid, un homicidio que tuvo lugar el pasado mes de mayo en Galapagar. La Unidad Orgánica de Policía Judicial de la Comandancia de la Guardia Civil de Madrid realizará este martes 29 de septiembre una actuación en las inmediaciones de una finca de Galapagar, situada en la calle Mandril n°12, donde el pasado mes de mayo la propietaria fue asaltada, amordazada, maniatada y agredida por los autores, falleciendo por las lesiones causadas.

Los avances logrados por los encargados de la investigación han permitido conocer el lugar de huida utilizado por los implicados, lo que ha llevado a los investigadores a llevar a cabo una recreación policial cuya finalidad es conocer el tiempo empleado y las posibles variables de fuga y zonas de ocultación.

El camino por el que huyeron

Hasta el momento se baraja que la fuga se produjo aprovechando un camino que discurre paralelo al río Guadarrama, hacia el casco urbano de Galapagar, evitando la vía de salida rutinaria, y con ello, ser detectados por algún testigo o por las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad. Dadas estas circunstancias, la Guardia Civil solicita la colaboración ciudadana, por la posible existencia de testigos que podrían aportar datos relevantes para la identificación de los autores del crimen.

Elia Cobián fue hallado muerta a primera hora del 6 de mayo en su vivienda de la calle Mandril, en la zona de La Navata, con evidentes signos de violencia. Según las primeras hipótesis que manejaban los investigadores, habría sido víctima de un intento de robo.

La mujer fue encontrada después de que tres empleados de la finca donde estaba su casa viesen que el cristal de una ventana de la casa estaba roto. Al llegar el abogado de la familia, hallaron a la mujer amordazada y atada en el suelo, con múltiples traumatismos. Jubilada hacía varios años, residía desde hace tiempo en esta zona de Galapagar.

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