Celia Martell reprocha a su compañera en Unidas por Galapagar que le impidiera hablar en el Debate sobre el Estado del Municipio

“Éste era el discurso que preparé para el Pleno sobre el debate del Estado del Municipio, que hubiera sonado en el mismo si la portavoz del grupo al que pertenezco no me hubiera impedido hablar”. Así comienza el texto de Celia Martell, concejala de Unidas por Galapagar, remitido en la tarde de ayer por Galapagar en Común-Izquierda Unida, apenas unas horas después de que terminase esta sesión extraordinaria, en la que la intervención de Unidas (confluencia que reúne a Podemos, Cambiemos e IU) corrió a cargo exclusivamente de la portavoz de esta formación, Raquel Almendros.

Hace unos días, en la votación de los presupuestos, ya hubo una división en este grupo, dado que Martell acabó votando a favor, mientras que Almendros se abstuvo, lamentando que las enmiendas de Unidas hubiesen sido rechazadas. “No son unos presupuestos sociales, ni recogen las cosas que estuvimos peleando en la pasada legislatura en la oposición y de manera conjunta. Nuestras enmiendas los hacían aceptables. Mucha decepción, nada que celebrar”, señalaba entonces la edil, perteneciente a Podemos, a través de Twitter.

Ahora ha sido este Debate del Estado del Municipio el que ha vuelto a evidenciar la existencia de diferentes criterios, si bien Martell, preguntada por esta cuestión, señalaba que “no era el momento” de ahondar en ello. En todo caso, sí comentaba que “es verdad que no he tenido voz en el pleno y que me hubiese gustado tener por lo menos un minuto para expresarme”.

La intervención que no fue…

En el discurso que la concejala llevaba escrito y que finalmente no pudo leer comenzaba diciendo que las elecciones municipales de 2019 “trajeron un nuevo equipo de Gobierno, después de muchos años en que el PP hubiera manejado a su antojo la política municipal, con dudosas prácticas en la contratación y edificios descuidados y en pésimas condiciones”.

Celia Martell (izquierda) y Raquel Almendros, en un momento del pleno celebrado este jueves en Galapagar / Fotografías: Rafa Herrero

La situación de Galapagar en la actualidad, añadía, “es que viene arrastrando una serie de deficiencias en todos los sentidos que están siendo difíciles de atajar por la Corporación actual: unas goteras en el Centro Cultural La Pocilla que no han sido arregladas de una forma efectiva casi desde su construcción, una deshumidificadora en la piscina cubierta rota desde hace casi ya dos años y sin reparar que al final puede llevar al cierre de la misma, un polideportivo descuidado con grietas y baños en pésimas condiciones, un Ayuntamiento con problemas con la calefacción… Son tantas cosas por arreglar y por intentar solventar, y que necesitan una urgente reparación que al final no permiten el normal funcionamiento de una administración local”.

“Galapagar sigue estando muy sucio, las cacas de los perros aparecen por todos los lados, muebles y enseres depositados cerca de los contenedores y a partir de este domingo empieza una huelga de limpieza, que, según he hablado con el representante de los trabajadores que contactaron con este equipo de Gobierno, han visto la falta de operatividad del mismo porque hay que reunirse con la empresa, no vale solo una llamada”, explicaba Martell en este texto que se quedó sin leer.

Las mejoras pendientes en el barrio de San Gregorio, los problemas de seguridad (“sigue habiendo noches en las cuales ha estado operativa una única patrulla”, señalaba) o el cierre de la Escuela de Idiomas son otros de los puntos a los que hacía referencia la edil.

Algunos pequeños gestos

Reconocía “algunos pequeños gestos” por parte del Ejecutivo, como “el izado de la bandera arcoíris a petición de nuestro grupo, la recuperación de las 35 horas para el personal municipal, el C1 para la Policía, el Consejo Municipal de Juventud que propusimos desde Galapagar en Común – Izquierda Unida… pero la gente sigue esperando mucho más”. “Quizá la impaciencia del cambio y pensar que todo debe cambiar ¿para luego no cambiar nada?, se preguntaba.

Del mismo modo, valoraba el “nuevo talante” del equipo de Gobierno, “escuchando y aceptando parte de nuestras sugerencias”, además de favorecer “la participación ciudadana desde el inicio del PGOU”.

En cuanto a los presupuestos, después de que no se aprobaran las enmiendas acordadas con el equipo de Gobierno, “ya que uno de los concejales votó en contra de dicho acuerdo”, indicaba que es necesario aumentar el gasto en Servicios Sociales, así como construir una piscina municipal de verano.

Hechos, no palabras

“Todo esto se ha quedado en agua de borrajas y tendremos un nuevo edificio de Servicios Sociales a medias, ya que solo se ha proyectado para este año 450.000 euros”, aseguraba.  “Los presupuestos que se han aprobado son mejores que los anteriores”, subrayaba, destacando que incluyen algunas de las propuestas planteadas por Galapagar en Común –IU en años anteriores, como la valoración de puestos de trabajo, una dotación económica para los colegios o presupuestos participativos.

“Seguiremos exigiendo que se cumpla nuestro acuerdo con el PSOE para llevar a cabo políticas que mejoren la vida de las personas que componemos Galapagar”, manifestaba, añadiendo que en apenas siete meses ha dimitido un edil del grupo socialista “y la fortaleza de la creencia en el cambio no es suficiente para contentar a las personas. “Necesitamos hechos, no palabras, porque la política es un servicio público a la ciudadanía y no charlatanería barata; deben ponerse las pilas, porque la alegría con la que se votó no durará mucho sin hechos”, concluía Martell.