El Galapagar golpea a balón parado a un CUC Villalba con fútbol y sin gol (0-2)

Los de Álvaro Gómez Rey se aúpan a la segunda posición de ascenso tras firmar en Collado Villalba un partido sólido y eficaz, decantado en la segunda parte con un gran cabezazo de Greci y un gol en propia puerta.

El Galapagar también tomó al asalto la Ciudad Deportiva de Collado Villalba y, por si había dudas, ya ejerce como líder potencial del Grupo 1 de Preferente con el pleno de 15 puntos en cinco partidos, a sólo una unidad del Tres Cantos, que ha jugado dos partidos más. El grupo de Álvaro Gómez-Rey ganó 0-2 con un ejercicio a caballo entre la solidez y la eficacia. Lo primero quedó reflejado en las pocas concesiones atrás y en su nueva puerta a cero, y lo segundo en su capacidad para golpear en momentos críticos, con dos goles que frenaron en seco al CUC Villalba cuando mejor estaba.

Fue un resultado muy cruel con el Unión, por su despliegue tras otra semana muy dura en lo extradeportivo, y porque Martín Ferriz salió del partido sin realizar ni una parada, tras recoger de la red los dos únicos remates entre palos. Todo lo contrario que su homólogo galapagueño, un Gonzalo que sostuvo a su equipo con al menos dos paradas de mérito en los peores momentos, cuando el Villalba tocó a rebato y sometió al Galapagar a un infructuoso asedio.

Imagen del derbi serrano disputado este domingo en la Ciudad Deportiva de Collado Villalba / Fotografías: Rafa Herrero

Respeto en la primera parte       

Tal y como tenía planeado, el CUC Villalba entró al partido con la idea de dosificar su presión arriba para no caer en las incitaciones del Galapagar con sus circulaciones de distracción encaminadas a sorprender con balones en largo a sus puntas, los punzantes Sergio Mas y Marcos Gil. Pepón López Cortijo ordenó escoger bien las subidas del primer bloque de presión y el equipo se autoimpuso no desesperar sin balón y armarse de paciencia. De salida, fue un Villalba que transmitió una sensación de guardarse ante un Galapagar que no tuvo gran dificultad para tomar sitio en el campo. Privado por lesión de su referencia arriba, Alberto Lacaba, y todavía sin su mejor piloto en plenitud, Nacho Martín, Álvaro Gómez- Rey armó su medular con hasta cuatro medios centros, bajo la batuta de Facundo Ferrati, y  redujo el juego por banda a lo que hiciera el versátil Gabri, primero en la izquierda y después en la derecha.

Despojado de extremos, con Abel Saúl Tena en la grada con muletas, fue un Galapagar de interior, con pelota pero sin ligazón con la delantera, pues la solución de circunstancias de adelantar a Marcos Gil como pareja de Sergio Mas privó a los arlequinados de la inteligencia del 7 para desenvolverse entre líneas. El hándicap limitó su capacidad de llegada, y el plan del Villalba de escoger con cabeza sus ataques pudo funcionar bien pronto, cuando, a los cuatro minutos, David robó un balón y filtró un pase interior a Carlos Reviejo, que solo ante Gonzalo resbaló en el momento de talonar el disparo y acabó enviando el chut al lateral de la red.

El susto fue episódico, puesto que el Villalba tardó en volver a asomar y el Galapagar fue creciendo. Al poco, en la primera circulación larga de balón con cierto criterio, gestada entre Gabri, De la Torre y Ferrati, los arlequinados ganaron con facilidad por dos veces la lateral del área para meter dos peligrosos centros. Fue el preludio de su llegada más nítida, cuando a los quince minutos una apertura a la izquierda encontró solo a Sergio Mas, cuyo pase de la muerte no encontró remate.

El Villalba pide penalti

Superado ese momento, el Villalba ató aún más en corto al canterano galapagueño en sus salidas en velocidad, y el partido entró en una fase más insulsa, de pelea táctica para los puristas, sólo salpicada por dos lances reseñables: la lesión muscular de Guille que obligó al Galapagar a su primer cambio -se le calculan tres semanas de baja-, y un posible penalti por mano en el área visitante, cuando un disparo de Reviejo cogió a un defensor girando para poner la espalda y el balón pareció golpear en su brazo. Acero Llamas dejó seguir y la discusión sobre la jugada, muy protestada por los amarillos, llevó el partido al descanso.

Los jugadores del Galapagar celebran su primer gol, obra de Greci / Fotografías: Rafa Herrero

Greci golpea

Ya en la segunda parte, el CUC Villalba metió de salida un punto más de ambición, y logró encontrar en posiciones más avanzadas a Vivi y a Reviejo. En una de las primeras cargas, Álvaro culminó con un disparo alto una larga acción de ataque que había iniciado Pepe, desequilibrando en tres cuartos. El ex del Torrelodones incrementó su participación en ese tramo y el Villalba fue creciendo hasta tomar con claridad el mando del partido, pero fue ahí donde recibió el golpe de Greci. El capitán, fiel ejecutor del manual de estrategias de su entrenador, fue de palo a palo a buscar un saque de esquina de Facundo Ferrati y, tras recibir la ayuda de un bloqueo, conectó libre de marca un cabezazo a media altura que convirtió el balón en un misil inapelable para Martín Ferriz.

Con media hora por delante, se esperaba que el gol disipara el dominio villalbino, pero lejos de eso, lo incrementó. Pepón López Cortijo intervino para quitar a Quique Casado y meter a Braiden arriba con Reviejo, y el partido entró en el momento de Gonzalo. El portero empezó sacándole una buena mano a Pepe en un lanzamiento de falta, y siguió por negarle un gol casi cantado a Vivi, cuyo disparo ajustado al palo era mortal de necesidad. A la salida del córner, el extremo de Cerceda llegó al centro libre de marca en el segundo palo y chutó alto, algo forzado, un remate franco para el empate. Poco después, también disparó en buena posición Braiden, pero su disparo se fue al lateral de la red.

La sentencia

Al Villalba se le resistía el gol, y el Galapagar, amparado en su ventaja, no perdía de vista la portería de Martín Ferriz, con Sergio Mas y Marcos Gil siempre descolgados para intentar rascar en el máximo riesgo en el que vivía el Villalba, al fijarles con un dos para dos. Sin embargo, la sentencia no llegó a la contra, sino en otra acción a balón parado en una falta cometida en la izquierda, muy pegada a la línea lateral. De allí salió un centro con efecto hacia dentro que Boby, recién incorporado al partido para la carga final, desvió contra su portería. Faltaban cinco minutos y el 0-2 no fue admitido por el Villalba como una sentencia, aunque lo fuera. Siguió bregando en un despliegue encomiable, buscando el ataque directo y ya con Juan Olalla, Cortijo y Borja Velasco en el campo.

Su entrada en el tramo final de la segunda parte, más la de Boby, mostró cuál es el arsenal de este CUC Villalba que en, muchos aspectos, tiene que desenvolverse con el freno de mano echado, obligado por las circunstancias que rodean a un club que aún no sabe si tiene o no nuevo patrón, y que desconoce además cuándo el presidente dimitido le dejará las manos libres al presidente electo, Martín Ferriz, para regularizar la situación económica de la plantilla, que ya va por los tres meses de atrasos. El equipo lleva demasiado tiempo con esa Espada de Damocles, a la que, para más inri, se le añaden el sinfín de vicisitudes para entrenar con unos mínimos de normalidad, algo que ha seguido latente en una semana con sesiones reducidas a una sola hora porque el horario de las instalaciones no se amplió el jueves con el nuevo toque de queda llevado a las 11 de la noche.

Una piedra más en la mochila de un grupo que se ha tenido que pagar campos de entrenamiento fuera del municipio de su propio bolsillo para cubrir unos mínimos de puesta a punto, con la consiguiente factura para sus jugadores de más calidad, mayormente los más veteranos. La entrada del cuarteto referido, ya con el segundo tiempo muy avanzado, escenificó a las claras la realidad de la situación. Lo sorprendente es que el Villalba jugase el derbi de tú a tú a un Galapagar que marcha con velocidad de crucero y con los mejores números de siempre en un arranque en Preferente. Un Galapagar que un día, hará ya una década, se quitó los lastres que lo atenazaban para poder jugar a crecer como equipo de fútbol. Y lleva años consiguiéndolo, hasta el punto de ganar en Collado Villalba sin necesidad de tirar de su mejor versión.

CUC VILLALBA: Martín Ferriz; David, Gallego(Juan Olalla,82’), Talavera, Juancar; Javi del Val (Boby, 77’), Álvaro (Iván Cortijo, 77’); Quique Casado (Braiden, 62’), Pepe, Vivi (Borja Velasco, 82’); y Carlos Reviejo.

CD GALAPAGAR: Gonzalo; Gabri, Sergio Pliego, Gabi Pont, Guille (Jorge Martínez, 36’); Íñigo Teijeiro (Nacho Martín, 67’), Greci; Facundo Ferrati (Víctor, 73’), De la Torre; Marcos Gil y Sergio Mas. 

ÁRBITRO: Guillermo Acero Llamas (3). Buena actuación en líneas generales. Amonestó con tarjeta amarilla a los villalbinos Álvaro y Talavera, y a los galapagueños Gonzalo, Greci, Gabi Pont, Facundo Ferratti y De la Torre.

GOLES: 0-1 (58’). Córner botado desde la izquierda por Ferratti que Greci cabecea a la red. 0-2 (85’) Falta desde la izquierda colgada al área que Boby desvía en propia meta en su intento de despeje.

INCIDENCIAS: Partido aplazado de la quinta jornada en el Grupo 1 de Preferente, con unos 250 espectadores en la Ciudad Deportiva en mañana nublada y algo fría. Asistió al partido Jesús Peramos, rival de Paco Díez en las recientes elecciones a la Presidencia de la Real Federación de Fútbol de Madrid.   

Jaime Fresno