Un gol de Gonzaga contiene la crecida de Las Rozas y mantiene invicto al Galapagar (1-1)
Galapagar y Las Rozas se jugaron el liderato del Grupo VII de Tercera RFEF en una tarde enrarecida en El Chopo, con apenas media entrada por la coincidencia con el derbi entre el Atlético y el Madrid, y un ambiente de expectación comedida, callado en la mayor parte del encuentro. Una atmósfera que extrañó al propio David Muñoz, que llegaba a su ‘casa’ con Las Rozas líder, pero dándole vueltas al modo de descifrar un campo como el Municipal del Chopo, donde el Galapagar le ha ido cerrando la puerta de la victoria en todas sus visitas, la última en la jornada final del pasado año, con los arlequinados jugándose la supervivencia en la categoría.

Esta vez, el técnico galapagueño de Las Rozas anduvo cerca de pasar al fin la aduana de la calle de Guadarrama: su equipo se sobrepuso al arreón inicial del Galapagar, que desaprovechó tres claras ocasiones en la primera parte, y le hincó el diente al partido en la segunda, cuando David Ortega puso el 0-1, y cuando Rodri fue prácticamente incontenible en su banda izquierda, ya con Rafa Camacho ‘mediapunteando’ con mucho peligro en la apertura de espacios producto del desgaste. Gonzaga, el mejor galapagueño, sofocó el fuego con una respuesta casi inmediata, premio a su fe en la presión, a su despliegue general y a su calidad de remate. Su volea al ángulo de Celso para el 1-1 conjugó todo eso, justo cuando Las Rozas se había adueñado del juego y el Chopo empezaba a ver venir la sentencia.
El gol resarció al canterano, molesto al descanso con las ocasiones desperdiciadas, y restableció el equilibrio tanto en el juego como en el marcador. El empate ya fue inamovible, pese a que el Galapagar acabó lamentando una clara ocasión final, con un tiro de More que rebotó en la defensa roceña, con Celso aparentemente batido ante la dureza y colocación del remate.
La coincidencia con el derbi madrileño de Primera División rebajó a mínimos el ambiente de El Chopo, que registró apenas media entrada

El Galapagar acaricia el 1-0
El empate final fue la consecuencia de la alternancia en el dominio del partido, con un Galapagar pleno de intensidad de salida, sin escatimar gastos en la presión. Con Guille Tenorio como novedad en el lateral derecho, y sin el lesionado Figueroa, Javi Zamorano soltó arriba a Ferre y Buceta, escoró a los lados a More y Gonzaga, y dio la base del juego a De la Torre y Escolano, cuyo duelo con Raúl Veres fue un miniderbi en sí mismo. Los dos canteranos roceños quedaron emparejados en el medio, y fueron recurrentemente el uno a por el otro. La amarilla que vio injustamente Escolano a los 12 minutos, también la vio Veres a los 36, y del cómputo global salió resentido el juego del roceño en la primera parte, cuando el punto de intensidad y juego directo del Galapagar apuntó al 1-0.
El gol local se escapó en una doble ocasión clamorosa, repelida ‘in extremis’ por la zaga azulona, y en una gran parada a tiro cruzado de Gonzaga, como acciones más destacadas. Las Rozas sufrió en esa fase, sin la cuota de balón necesaria para amenazar y para que sus peloteros, con Camacho a la cabeza, entraran en juego. El principal damnificado fue Mario Presa, la novedad en el once de David Muñoz, tras su magistral intervención en el golazo que dio la victoria ante el Leganés B.

Las Rozas se queda a medias
El 11 roceño, desplazado al medio del ataque para hacer tándem con Nico de la Carrera y dejar vuelo en la izquierda a Rodri, se perdió en el fragor de la presión galapagueña y acabó siendo sustituido junto a Veres, en el doble cambio con el que Las Rozas cobró definitivamente fuerza. Entraron Arman y David Ortega, y el ex del México no tardó en colocar en la misma escuadra de Marcos Rubio un impresionante cabezazo cerca del punto de penalti, tras un buen centro desde la derecha.
El 0-1 reflejó la crecida de Las Rozas, que ya había avisado por medio de Camacho, y el partido entró en una fase muy crítica para el Galapagar, con Rodri cada vez más suelto. El ex del Tres Cantos, eléctrico en las conducciones, provocó tres llegadas de primera magnitud al área local, incluida una conducción dejando atrás a tres rivales que sólo pudo ser frenada en el intento final de remate. El Galapagar, que ya había recurrido a la baza de Adnan Arkine para ganar pie en el medio, se veía no obstante embotellado en su campo, con Las Rozas tirando la línea al medio campo y ya sin el fuelle necesario para anticiparse al juego de toque del líder.
Fue en ésas cuando apareció Gonzaga para sacar del apuro al Galapagar, que ganó un segundo aire con los cambios y el efecto del gol, que le dio un punto para seguir invicto y ubicado en el top-5 de la Liga, mientras Las Rozas se fue rumiando lo que pudo ser y no fue, por no acabar de rematar el partido en una tarde con demasiados teléfonos móviles pendientes del Metropolitano.
Jaime Fresno
