Lucía Rodríguez: “Lo positivo del parón es que me da margen para los Juegos Olímpicos”

Lucía Rodríguez sigue entrenando en el Centro de Alto Rendimiento (CAR) de Madrid en espera de que la competición recobre al menos parte de su normalidad, tras la suspensión a causa del Covid-19. La sanlorentina volvió hace unas semanas a una Residencia Blume que estuvo cerrada en el confinamiento y que ha reabierto con bajo estrictas medidas de seguridad. “Está complicado, en mi grupo sólo somos cinco personas”, explica, a la vez que no oculta sus ganas por competir: “Estoy en duda con todo. Mi intención es ir fuera de España, pero apenas hay pruebas de 800 para arriba, porque son las que tienen más contacto entre atletas. Me hablaron de correr el 1 de agosto en Lisboa un 1.500 de contra reloj, pero son salidas de atletas una a una cada 15   segundos y no valía la pena porque no están homologadas las marcas”, dice.

La gurriata, que cumplirá 22 años el próximo día 26, apunta a participar en el Campeonato de España absoluto al aire libre, que en el nuevo e improvisado calendario se celebrará en Madrid los días 12 y 13 de septiembre, “pero no lo tengo claro, no sé si acabarán revisando las fechas. En principio, mi intención es hacerlo”.

Lucía Rodríguez Montero, en una fotografía de archivo / Aquí en la Sierra

Buenas sensaciones

Lucía Rodríguez reapareció a lo grande el pasado 4 de julio en tierras malagueñas, donde ganó con autoridad el 1.500 del Desafío Nerja con una muy buena marca de 4:17 minutos, apenas tres segundos por encima de su marca personal. La sanlorentina descolgó con suficiencia a Miriam Costa en la última vuelta, y dejó atrás a rivales importantes como Idaira Prieto o Irene Sánchez-Escribano, la campeona de España de campo a través.

“Las sensaciones fueron muy buenas. Hice 4:17 sin tener la sensación de estar haciendo una carrera exigente, y eso es positivo. Sentí que iba fácil. Pedí más rapidez a la liebre para tratar de hacer mi mejor marca, pero se perdió el ritmo. Al final no ataqué, me fui alargando la zancada, que es una de mis cualidades”. La carrera de Nerja no hizo sino poner de manifiesto algo que la atleta y su círculo de gente venían barruntando: que estaba en uno de los mejores momentos de su carrera de cara a sacar los mejores tiempos en la temporada al aire libre. “Dio rabia lo del parón, en un año en el que ves que vuelves a estar arriba, con nuevo entrenador -Arturo Martín-, y que todo se vaya al garete”, lamenta la corredora.

El sueño de los Juegos

Aun con ese hándicap, Lucía Rodríguez mira al futuro con mucho optimismo y saca una lectura positiva de la suspensión de las competiciones: “Dentro de lo malo, es positivo que se hayan aplazado los Juegos Olímpicos, porque eso me da un margen. ¿Por qué no poder pelear por estar allí el año que viene?”. Lucía explica que su condición física actual le permite aguantar ritmos de entrenamiento en torno a los 4:10 minutos en los 1.500 metros, cuando su plusmarca es de 4:14:20, la que estableció el año pasado en el Mitin Iberoamericano de Huelva. “He dado un paso grande. Si este año consiguiese bajar a esos 4:10, podría pensar en que sería posible ir a los Juegos. Piden una marca de 4:04, pero creo que tendría margen para pelear por estar allí”.

Confinamiento con sustos

Lucía Rodríguez ha pasado una cuarentena con algún que otro sobresalto. El más sonado fue cuando unos viandantes le increparon por entrenar en las inmediaciones de El Escorial durante el confinamiento, algo que saltó de inmediato a los medios a través de su denuncia en redes sociales. Ahora, en la Residencia Blume, dice estar mucho más tranquila: “No, no me ha vuelto a pasar, por suerte enseguida volví a los entrenamientos en Madrid y allí la Policía ya nos conocía y sabía que éramos atletas de alto nivel”.

Lucía había sido increpada en varias ocasiones en su recorrido a caballo entre San Lorenzo y El Escorial, en especial un día en el que varias personas le esperaron al final del entrenamiento para increparla en pleno proceso de recuperación y estiramientos. “Me afectó mucho, sobre todo porque era consciente de que no estaba haciendo nada malo. Yo me sentía mal por tener el privilegio como atleta de alto nivel de poder salir a una hora determinada, por eso decidí salir a la hora que sale la demás gente. Pero había miradas que me hacían sentir mal y eso a mí me afecta mucho. Y luego, que me esperen para decirme cosas…”.

A Lucía se le sumaron esos episodios desagradables al susto que le dio la báscula en pleno confinamiento, al señalar una inusual bajada de peso desde los 56 kilos hasta los 53. “Me asusté bastante, porque nunca me había pasado una bajada así. Tres kilos menos es mucho, teniendo en cuenta que peso sólo 56, poco para ser tan alta. Me encontraba además sin fuerzas. Parece que en el confinamiento, al no entrenar con normalidad, perdí peso al mantener la alimentación como si todo fuera normal. Perdí mucha masa muscular, y eso en las mujeres es una bajada de peso importante”. Después, gracias al trabajo con el nutricionista, pudo recuperar y se empezó a encontrar mejor. “La verdad es que estoy rodeada de grandes especialistas, fisios, nutricionistas y psicólogos, que me vienen muy bien para la gestión de los nervios en las carreras”.  

Jaime Fresno