Josemi, un recuerdo para siempre en el Quique Blas

El fútbol sala serrano homenajeó al histórico jugador del MCR y de la AD Collado Villalba, fallecido de forma repentina a los 48 años

“Muchas gracias a la gran familia de Josemi, por acoger la idea y dejarnos llevarla a cabo”. Tres meses después del shock, gran parte de la legión de amigos de José Miguel Hierro Pozo, Josemi, volvieron a reunirse en torno al balón sobre el parquet del pabellón Quique Blas, el recinto donde el histórico jugador villalbino contribuyó a tantas tardes de gran fútbol sala, ya fuera en competición oficial con las camisetas del Electrónica MCR o de la AD Collado Villalba, o vistiendo la de Carrocerías Villalba, aquel equipo que aparecía cada verano de la mano de Juanjo Cubo para acaparar triunfos en los torneos de 24 Horas.

Todos se citaron en el viejo Pabellón en obras, todavía bajo la conmoción de haber perdido de forma repentina al amigo y al compañero de tantas vivencias en el fútbol sala, a una edad, 48 años, en la que Josemi les hubiera acompañado con sus despliegues por el ala izquierda del rombo, de no haberle fallado el corazón en un día aciago del pasado mes de febrero. La noticia llegada desde Málaga, donde vivía, sacudió lo más hondo del fútbol sala serrano, en especial a aquellos que fueron parte de la Belle Époque de los noventa y los primeros años dos mil, cuando Collado Villalba rozó la élite nacional.

Entrenadores, jugadores, directivos, personalidades y aficionados que vivieron aquella época de sueños con la División de Honor se volcaron con la madre del jugador, con sus hermanos, Juan Carlos, Esteban y Óscar, en una mañana de recuerdo y emociones que fue el resultado de mucho cariño, simbolizado en el  ramo de flores y la placa entregados a la familia para sentir más cerca al jugador, que ya es parte de la historia del deporte villalbino.    

Antonio Egea, su hermano Pepe, Tito, Davicín, Manolo Calatrava, Segundo López, Alberto Cogorro… La gente del fútbol sala de los años de Josemi llevaba semanas trabajando para organizar el merecido homenaje, buscando un hueco en el Quique Blas para que el sábado 3 de abril pusiera una sonrisa entre tanta desazón. Jugaron los equipos de la vida deportiva de Josemi: el MCR, el Carrocerías Villalba, el Deportes Castillo y la AD Collado Villalba, al que su actual presidenta, Mercedes, vistió con las camisetas personalizadas de la época, bien guardadas en el club en el que Josemi fue pieza fundamental en la mejor época, en División de Plata. Allí había llegado procedente del MCR, el equipo en el que Josemi estuvo cinco temporadas contribuyendo a una rivalidad vecinal muy recordada en aquellos años de coincidencia en la Primera Nacional A, la actual Segunda División B.

La madre de Josemi, acompañada por su hermano Esteban, durante el homenaje / Fotografías cedidas por Alberto Cogorro

Cuando el Villalba consumó en 1995 su histórico salto a la Plata, llamó a filas a aquel espigado alumno del Instituto Jaime Ferrán que tanto había destacado a las órdenes de Manolo Calatrava. Josemi pasó entonces a reforzar a ese Villalba que había dominado con soltura la Liga en Primera Nacional A, campeón con José Luis Alonso en el banquillo, y modelado desde más arriba por Julián García y Segundo López, como después hiciera otro inquilino del santoral de la entidad; Luis de Dios Rubio. Fueron los años en que, tiempo después del equipo de baloncesto en ACB, volvió a cobrarse entrada en el Pabellón, porque la categoría y el espectáculo daban pie a ello de nuevo, al menos dos tardes de sábado al mes.

Por el Quique Blas pasaron el Marsanz de Torrejón, campeón de Europa en 1994, sus vecinos del Carnicer Fiat,  aspirantes a la División de Honor como el CEES Boadilla de Paulino Rentero, el Candesa Camargo, el Comurca Gáldar canario… Les plantaba cara un Villalba sin patrocinios y de presupuesto limitado, sin extranjeros, construido en torno a los jugadores serranos que podía captar en el amplio caladero de una comarca subida a la ola del que, un día, José María García dio en llamar “el deporte de moda”.

Josemi terminó siendo piedra angular en aquel equipo que llegó a tocar el liderato de la División de Plata, gracias a un sólido bloque apuntalado con individualidades superiores, como Pedro Llorente, capaz, por ejemplo, de hacerle seis goles en una tarde a los vascos del Patxeko Etxea (ese día Josemi aportó un gol al 11-4 final), o el joven Alberto Contreras Cogorro, que llegó en 1997 procedente del Hostal Miravalle para iniciar en Collado Villalba la meteórica escalada que le llevó al título de jugador revelación de la Liga Nacional, antes de ganar el Mundial y la Eurocopa con la selección española. En su punto más álgido, aquel equipo presentaba quintetos como el formado por Manu, Mario, Fabián, Pedro Llorente y Cogorro, con Josemi y César para las rotaciones, el equipo recordado por una memorable victoria por 5-4 sobre el Candesa Camargo que allanó el camino hacia el título del Carnicer Fiat Torrejón en la temporada 1996/1997.

Más allá de aquella época dorada en la Liga Nacional de Fútbol Sala, la figura de Josemi también trae a la memoria el boom de los torneos 24 Horas, en los que vistió la camiseta del Carrocerías Villalba y la del Deportes Castillo, dos de los grandes dominadores del calendario veraniego, y equipos donde seguía compartiendo vivencias y partidos con varios de sus compañeros en la competición nacional, además de ampliar su abanico de amistades en el fútbol sala. Por eso, la presencia de personalidades como Juanjo Cubo, mecenas del Carrocerías, más la de compañeros del Deportes Castillo, redondearon un homenaje en el que era muy necesario volver a dar vida a estas camisetas y a las del MCR y el Villalba. Son las que ya han convertido a Josemi en un recuerdo imborrable en el Deporte serrano y en su pabellón, el Quique Blas.       

Cogorro: “Lo que primero vi fue a un tío largo, que le pegaba terrible a la bola con la izquierda”

Alberto Cogorro fue uno de los promotores del homenaje a Josemi, en estrecha colaboración con los clubes, el Ayuntamiento de Collado Villalba y el amplio número de amigos del fútbol sala que se involucraron en la organización desde el primer minuto. El campeón del mundo en 2004 recuerda emocionado que “fueron muchas temporadas y vivencias compartidas con Josemi, muchas maratones, mucha vida de amigos. Me acuerdo de muchos viajes, vacaciones… Cada vez que veo las fotos me acuerdo de muchas anécdotas, de cosas que la vida nos ha quitado antes de tiempo”.

Cogorro sitúa el inicio de su relación con Josemi en 1997, cuando fichó por la AD Collado Villalba: “Mi primera temporada con él fue cuando salgo de Miravalle. Él salía del MCR y coincidimos los dos en el Villalba, también con Davicín… Recuerdo que estaba José Luis Alonso de entrenador, luego ya Segundo López, que se quedó esa temporada. Mi primer recuerdo es un tío largo, que pegaba a la bola con la izquierda terrible, y que por cierto marcaba muchos goles de cabeza, en saque de córner, que antiguamente se sacaban con la mano. Teníamos muchas jugadas con él, era muy metódico. Estábamos en División de Plata y yo era un chaval joven que iba a sus primeros viajes, a Canarias, a Sestao…. Josemi era pieza clave, de hecho era titular casi siempre. Jugaba Tito atrás, Josemi a la izquierda, y luego Canario, Davicín y yo, que jugaba arriba. Y en rotaciones estaban Quique Pina, hoy profesor de pádel , Carlos Guarino, Juan, Tito, Manu…”

Formación del Carrocerías Villalba, con Josemi agachado el primero por la derecha

El campeón guadarrameño admite que “lo más duro fue volver a ver a sus hermanos, a Esteban y a Óscar, a su madre, dándonos las gracias y llorando. Pero también fue una alegría juntar a tanta gente, el ver de nuevo al MCR al completo con todos sus integrantes, al Deportes Castillo, a Villalba con Carrocerías… Llevábamos ya tiempo para vernos, de hecho teníamos un grupo de whatsaap para juntarnos para jugar, y después del fatídico accidente no hemos podido. Pero estoy seguro de que él, desde ahí arriba, nos estará viendo y le agradará lo que hemos hecho”.

Involucración de todos

Cogorro muestra su satisfacción por el desarrollo del homenaje a su amigo, tal y como también destacaron compañeros en la organización como Segundo López. “Estamos muy contentos de cómo se han volcado todos: Ayuntamiento, personalidades, clubes, amigos… Hemos hecho el homenaje con un poquito de todos; de Manolo Calatrava, Segundo, Deportes Castillo, la AD Collado Villalba, que nos ha facilitado todo con Mercedes, la presidenta… De hecho nos dejó las camisetas con los nombres, porque las tiene muy bien guardadas, y le entregamos una a la familia que queríamos que tuviesen, por tantas tardes que hemos compartido en el Pabellón Quique Blas”.

El exjugador internacional quiso destacar el lado humano de Josemi, dentro de una relación de amistad que ya iba camino del cuarto de siglo: “He estado dos meses muy tocado, porque hasta que no llega el momento no te lo crees. Era un tío muy querido, al que siempre recuerdo sonriendo. No recuerdo ni un cabreo con él, ni un mal gesto. Recuerdo su boda en Santander con su primera mujer, ahora con su pareja en Málaga…” A Cogorro, como a todo el fútbol sala que rodeó a Josemi, le asaltan un sinfín de recuerdos y anécdotas: “De los torneos de verano de 24 Horas me vienen muchas cosas a la cabeza. Es posible que juntos hayamos jugado, no sé… ¿Cien? ¿Doscientos torneos?… Jugábamos en el Carrocerías con la mitad del equipo de Villalba, y otros, como Davicín, lo compartían con amigos en Deportes Castillo. Recuerdo veinte mil equipos: Promoín, Belmar Sport, a muchos amigos que estuvimos en el homenaje y que nos repartíamos y disfrutábamos el verano haciendo lo que más nos gustaba, jugar al fútbol sala. Josemi era muy joven para este desenlace, nos deja un gran vacío”.

Jaime Fresno