Sergio Román Martín: “Sólo el hecho de que te nombren en la misma frase que a Tasio Greciano es un motivo de orgullo”

Sergio Román Martín fue anunciado el pasado 16 de octubre como nuevo ciclista profesional del Caja Rural-Seguros RGA, el sueño de niño de este galapagueño que el próximo 13 de diciembre cumplirá 23 años, muy probablemente con su otro objetivo vital cumplido: la graduación en Administración y Dirección de Empresas por la Universidad Carlos III. Justos premios para el tesón y la determinación de un deportista que tuvo que rehacerse en 2017, tras una durísima caída en el Circuito del Guadiana cuyas secuelas, físicas y anímicas, lo situaron al borde de abandonar la bicicleta. Dos años después, Sergio ha presentado un espléndido expediente de su temporada 2019, en la que ha acabado siendo el número 1 español del ránking élite, tras ganar la Clásica de Torredonjimeno y la Vuelta a Segovia, y lograr un dato sólo al alcance de los súper clase de su categoría: 30 puestos en el top 10, y hasta 17 en el top 5.

El Rubio, como le llaman en Galapagar, siempre ha estado ahí, incluso cuando el Caja Rural lo testó en la parte final del curso como stagiaire entre los profesionales: en el Tour de Limousin, ganó la Combatividad en la cuarta etapa de la ronda francesa; y en el Campeonato de España en ruta de profesionales fue 15º, muy cerca de Alejandro Valverde. Todo ello terminó por aclarar cualquier duda en el seno del Caja Rural, la estructura navarra que domina el campo amateur nacional junto a sus vecinos del Lizarte, y que ya ha hecho saltar a profesionales a 105 ciclistas.

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Sergio Román Martín, en el velódromo de Galapagar, donde comenzó su carrera como ciclista / Fotografía: Rafa Herrero

A su próxima concentración, prevista para diciembre, llegará Sergio Román Martín ya como ciclista profesional, una vitola ganada a pulso en un año en el que su estrella ha podido brillar gracias a un trabajo estajanovista, resumido en lo numérico en los casi 20.000 kilómetros que ha hecho sobre la bici desde febrero, para sumar 52 jornadas de competición que le han tenido 132 días fuera de casa. Un esfuerzo ímprobo que le hace saborear aún más el premio que tanto ha perseguido.               

¿Cómo te sientes después de conocer que vas a ser profesional, y cómo llevas estos días de felicitaciones, con qué te quedas como momento más especial? 

Para mí está siendo un sueño. He cumplido un sueño porque he estado toda la vida dedicado a la bicicleta, en menor medida cuando era pequeño, y ahora ya con más profesionalidad, y el haber conseguido esto para mí es lo más grande a lo que podía aspirar en el mundo de la bici, así que estoy en una nube. Me han felicitado todos mis familiares, amigos, conocidos… Toda mi familia se ha alegrado un montón, porque yo he sido siempre Sergio El de la bici y ahora están súper contentos. También me ha llamado gente que yo no sabía que estaba tan pendiente de esto, hasta que me han felicitado. Es lo que te he dicho al principio: un sueño.  

¿Y aquí en Galapagar, la gente del club, tus vecinos…?

Aquí en Galapagar tenemos una pequeña comunidad muy formada de gente que montamos en bici, de gente que es aficionada, y todos más o menos se lo esperaban, pero aún así la noticia les ha encantado. Luego, desde el Ayuntamiento también me han felicitado, incluso personas que formaron parte de él en anteriores etapas que me conocen, concejales, padres… Hay una comunidad muy grande de la que he podido formar parte y, gracias  a la suerte que he tenido, voy a poder ser el profesional de Galapagar.

Seguro que a más de uno le has recordado los tiempos de Tasio Greciano…

Eso es. Muchos se han acordado y me han dicho que ahora yo tengo que ser el siguiente, pero Tasio fue Tasio, y ojalá yo llegue a la mitad de lo que hizo él. Sólo el hecho de que te nombren en la misma frase que él ya es un motivo de orgullo, sobre todo por la admiración que tengo hacia él.

¿Cómo fue la llamada del Caja Rural para darte la noticia, quién te llama y cómo te lo dicen?

Pues fue muy curioso. Desde hacía tiempo llevaban diciéndome que podía ser, que igual sí, que igual no. Me daban indirectas y no me lo querían decir del todo, yo creo que porque era pronto y no querían que yo me confiara. Una vez llamé a Juan Manuel (Hernández), que es el mánager del equipo, el que manda, y hablé un poquito con él pero no me dijo nada, me quedé con la intriga. A los dos o tres días me vuelve a llamar él y me dice: “Hola Sergio, ¿qué tal estás, cómo va todo?”. Y yo: “Bien. ¿Tienes algo que decirme?”. Y él: “¿Tú qué crees?”. Y yo: “Hombre, soy optimista, creo que me vas a decir algo bueno”. Y entonces, después de hacer los dos un poco el paripé, me dijo: “Sergio, el año que viene vas a ser profesional, estate tranquilo que ya lo has conseguido. Espero que puedas dar lo máximo de ti estos años por esto que hemos hecho por ti”. 

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El gran anuncio te coge con las secuelas de la caída de Alsasua…

Eso es. Tuve un pequeño percance en la última carrera del año, la última que fue para mí. Tuve una caída en la parte final de la carrera, tuve bastantes heridas en la barbilla, en el cuerpo, en la mano… Pero bueno, una pequeña caída comparada con esta noticia, no supone nada.

“Me planteé dejar la bicicleta; pero al final aprendí que lo que quería era esto”

Cuando sabes que saltas a profesional,  supongo que sería inevitable recordar los malos momentos de 2017, con aquella rotura de clavícula en el Circuito del Guadiana, y la caída en la reaparición en Torredonjimeno…

La verdad es que sí. Para mí el 2017 fue el año más difícil en la bicicleta y en el resto de aspectos: empecé con una fuerte caída, me rompí la clavícula; en la reaparición tuve otra, y luego tuve otra más, con lo que se frustraron mis posibilidades totales y mi motivación por la bicicleta. Todo eso se unió con lo de mis estudios de Administración y Dirección de Empresas: como pasé mucho tiempo sin asistir a clase, se me vinieron encima los dos mundos, todo lo que yo tenía siempre dominado para mí fue un caos. Me planteé dejar la bicicleta, de hecho estuve mucho tiempo sin querer saber nada de ella. Lo que pasa es que al final, cuando se estabilizó todo, pasados unos meses, ya en noviembre o diciembre, aprendí que lo que quería era esto, que quería otra oportunidad. Tuve suerte: me volvieron a aceptar en el equipo, me volvieron a dar confianza desde el principio y, aunque yo he ido dando los pasos despacito, la verdad es que al final ha sido una maravilla conseguirlo.

¿En esos momentos duros te animó alguien en especial, o te animas tú solo? ¿Cómo fue el proceso para volver?

Pues yo soy el que menos ánimos me di, porque había mucha gente detrás de mí, que es algo de lo que me siento muy orgulloso. He estado siempre muy bien rodeado, y muchos me han animado mucho. Lo que pasaba es que yo en ese momento no estaba capacitado para la bicicleta. No quería saber nada de ella, era algo que no era producente. Al final me tuve que dar cuenta por mí mismo, con el paso del tiempo… En cuanto yo solo me di cuenta fue cuando realmente vi que la bici era lo que quería de verdad.

Cuando ganas este año en Torredonjimeno te acuerdas de todo eso y supongo que dices: he ido a ganar en Copa de España y en uno de los lugares en los que peor lo he pasado…

Sí, la verdad es que fue una forma muy interesante de cerrar el círculo. Después de todo lo malo, en esa misma carrera… Ganar nunca es fácil, y era la primera que ganaba después de tanto tiempo. Fue el escenario ideal para hacerlo.

Ganaste muy a tu estilo, con un ataque a unos 15 kilómetros, en un día con agua, imponiéndote a un grupo de gran nivel, con el líder de la Copa de España y los otros gallos…

La verdad es que fue una carrera preciosa, para verla y para correrla también. Diluvió de la salida a la meta, fue una carrera para valientes, para querer ganar. Yo salí a ganar y me pudo salir mal, como al final me salió bien. El equipo también me apoyó un montón. Creo que es una carrera que no se me va a olvidar en la vida.

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Hay una lista interminable de podios tuyos en carreras del País Vasco, del Trofeo Euskaldun, y en Torredonjimeno ganas con una meteorología muy a la vasca… ¿Sergio Román Martín es un corredor de agua?

Me he transformado en un corredor de agua. Yo antes no soportaba para nada la meteorología adversa en las carreras, pero aprendí, porque me enseñaron, que cuando hay una carrera difícil corres contra menos gente, porque hay más gente que no está dispuesta a sufrir o a adaptarse a esa meteorología; con lo cual, ya están eliminados. A base de interiorizar esa premisa logré adaptarme, y me ha venido muy bien.

¿Qué parte de culpa han tenido las carreras del País Vasco o Navarra para forjar a ese Sergio Martín escalador valiente, que corre para ganar? ¿Ayuda tanto ese ambiente ciclista del Norte que casi todos coinciden en señalar como el mejor que hay? 

Pues sí. Lo que vemos en Euskadi y en Navarra es una maravilla, no se ve en otras carreras de España. Lo que aprendes corriendo esas carreras fin de semana tras fin de semana te permite crecer como ciclista, te hace ver unas carreteras diferentes, un clima diferente, un público diferente que te anima, vayas el primero o vayas el último. Todo eso hay que cuidarlo porque no se puede perder.

¿Y cómo es ese duelo del Caja Rural con el Lizarte, la otra gran escuadra élite y sub 23, y que también es navarra?

Eso es el Madrid – Barça del ciclismo élite y sub 23. Tenemos un enfrentamiento deportivo muy interesante, porque los corredores nos llevamos muy bien entre nosotros. Tenemos un grupillo de los que siempre más o menos nos estamos jugando las carreras, de los que estamos en todas. La verdad es que en carrera actuamos como en una guerra de tú a tú, pero una vez que se acaba la carrera somos amigos, nos llevamos muy bien, y vivimos una situación que nos hace tener experiencias muy bonitas. 

Hay un dato espectacular de tu temporada 2019, el que dice que has hecho 30 puestos en el top 10 de las carreras. ¿Es con el que te quedas, o prefieres destacar alguna victoria?   

Es difícil quedarse con uno solo, porque en una temporada pasan tantas cosas que es complicado elegir una. Pero yo creo que la definición del Sergio Román Galapagueño es eso, que he sido regular durante todo el año, que he estado en la pomada desde la primera hasta la última carrera. Yo creo que es eso lo que me ha valido pasar al equipo profesional.

“Empecé muy joven, aquí en el Velódromo de Galapagar, y fue gracias a Cristóbal Greciano, que para mí es mi padre deportivo”

Mirando hacia atrás, ¿de qué directores te acuerdas de tus inicios que hayan sido importantes para ti, aquí en el Club Ciclista Galapagar, en el Bicicletas Rodríguez de Extremadura, en Caja Rural…? 

Me quedo con la gente con la que he compartido tanto. En primer lugar, yo empecé muy joven, aquí en el Velódromo de Galapagar, y fue gracias a Cristóbal Greciano, que para mí es mi padre deportivo. Fue el que me inició en la bicicleta y el que ha estado siempre detrás de mí. Tengo con él una relación imprescindible. Además es sobrino de Tasio Greciano, con lo cual es como una forma de ver la unión que hay entre las familias, Galapagar, el ciclismo y los Greciano. Cristóbal fue el primero; el segundo fue Borja López, mi director en cadetes en el Club Ciclista Galapagar, que me ha enseñado casi todo lo que sé de la bicicleta. Y luego, en cuanto al paso por Bicicletas Rodríguez (ya en amateur), decir que los Rodríguez son una familia maravillosa, de ellos guardo unos recuerdos increíbles y unas experiencias brutales. Aprendí de ellos más de lo que hubiese aprendido en otro lado, yo creo.    

Bicicletas Rodríguez es una etapa que ahora puede quedar un tanto eclipsada por el temporadón que has hecho, pero lo cierto es que obtienes resultados muy importantes, como aquella victoria en la Vuelta a Bidasoa…  

Eso es, y siendo aún de segundo año, que es complicado en un equipo pequeño competir ante los grandes, y encima siendo un corredor tan joven. Aparte de los resultados, que aunque no fueron muchos sí considero que fueron muy buenos, me quedo con la gente de aquella etapa. 

¿Y ese paso por el Besaya en juveniles?   

Fue una etapa muy interesante, de la que tengo buenos recuerdos de un montón de carreras. Para mí fue como el salir de casa, fue la primera vez que corría en un equipo lejano, y me enseñó mucho de cara al futuro, sobre todo para afrontar mis temporadas de tiempo tan largas en Navarra, País Vasco… En el Besaya aprendí mucho.

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Volviendo a esta temporada, da la sensación de que Caja Rural ha jugado muy bien todas sus bazas, con varios corredores ganadores, como Oier Lazkano, Jeferson Cepeda, Joel Nicolau, ciclistas que han ido pasando a profesionales. Parece desde fuera que ha habido una buena sincronización y una dirección muy buena a nivel de estrategias…   

Ha habido una muy buena dirección, eso es clarísimo. Tenemos un director, Miguel del Río, que ha sabido gestionarnos muy bien. Lo complicado lo ha hecho fácil. Es verdad que, cuando tienes gente ganadora, teóricamente es más fácil ganar, pero la carrera hay que correrla y hay que saber trabajar. Y hay que saber ayudar a ganar a un compañero sabiendo que tú también puedes ganar. Eso nunca es fácil, y más en equipos como el Caja Rural o el Lizarte. En ese sentido hemos hecho de todas las carreras una posibilidad de ganar para cada uno, y eso ha sido una de las claves del éxito de este año.

¿Cuál es tu referente en el primer equipo de Caja Rural, con quién tienes más ganas de correr, ver cómo actúa en carrera o compartir experiencias? 

El que más ganas tengo de compartir carreras con él es David González. Fue compañero mío el año pasado en el equipo y somos amigos desde que fuimos rivales en cadetes. Tenemos una relación magnífica y es de las personas con las que mejor relación tengo en el pelotón. Volver a competir con él y que volvamos a compartir historias es de lo que más ganas tengo. Luego, Gonzalo Serrano para mí también es un referente, tengo muchas ganas de aprender de él, porque además sé que va a ser una de las puntas de lanza del equipo, así que voy a tener que absorber lo máximo de él, porque para mí va a ser muy importante. 

Y en cuanto a carreras, ¿la que tienes más ganas de correr es la Vuelta a España?   

Es la Vuelta a España, pero primero es la Vuelta a Madrid. Tengo mucha ilusión en correr la Vuelta a Madrid, porque sé que es fácil que la corra y voy a hacer lo posible por hacerlo muy bien en ella. Eso sí, el objetivo que tengo ahora mismo en la cabeza, no sé si este primer año o en el siguiente, es la Vuelta a España. Quiero correrla.

Yo te veo una persona tranquila. ¿Si hay nervios en el debut, serán menores por haber corrido ya entre profesionales en el Tour de Limousin, y sobre todo por tu experiencia en ese pedazo Campeonato de España que te marcas, con ese top 15 y luchando casi codo con codo con Alejandro Valverde?  

Sí: no habrá tantos nervios en el debut, por haber compartido ya unas pinceladas con ellos, pero los habrá seguro. La experiencia de mi primera carrera de profesionales con Valverde, en el Campeonato de España, que gane Valverde, y encima yo verme tan cerca… Para mí ya fue el debut soñado, pero habrá que ver ahora el primer debut de 2020, que será el oficial.

Me dio la sensación de que te cabreaste mucho por quedar cuarto entre los élite en el Campeonato de España…   

 Sí, cuarto es el peor puesto, el primero que se queda fuera del podio. Me vi cerca del oro durante toda la carrera, estaba muy mentalizado para conseguirlo. Cuando llegué a meta y vi que me quedaba fuera de las medallas, me cabreé bastante, sí.

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No eres corredor que pierda el tiempo: en el Tour de Limousin, debutaste atacando varios días, te metiste en fugas, ganaste el Premio de la Combatividad… No te achanta la categoría superior y eso demuestra personalidad…  

Bueno, creo que eso era lo que tenía que hacer si quería ganarme el puesto para el año que viene. No podía amedrentarme, ni pensar que con los que corría eran los que yo veía por la tele, sino que eran mis rivales. Había que hacerlo así. Lo intenté el segundo y el cuarto día, el cuarto salió… Había que hacer todo lo posible por subir al podio.

¿Cómo llevan tus padres todo esto? Supongo que para ellos ha sido una enorme satisfacción, porque también te han seguido a todos los lados, se han dado sus palizas detrás tuya 

Sí, sí… Mi padre y mi madre, los dos me han seguido. La verdad es que les gusta mucho y para ellos también es una forma de ocio, porque se juntan con otros padres, que se ven en muchas carreras, y al final ellos tienen su fin de semana de otra manera. Están encantados. Ellos han visto cómo todo el esfuerzo que han puesto en mí, lo que me han apoyado, todo el dinero que se han gastado en gasolina, en hoteles y demás, ha hecho que el sueño de toda la vida de su hijo se cumpla. Para ellos ha sido un orgullo tremendo y cuando se lo conté fue un momento maravilloso.

Estarán el doble de contentos, porque además vas muy bien con tu carrera de Administración y Dirección de Empresas en la Universidad Carlos III, ¿no? 

Marcha muy bien. Si todo va bien, en diciembre habré terminado la carrera para en enero empezar como ciclista profesional. Así que, va a ser la forma de acabar la mejor etapa que he tenido hasta ahora para empezar la mejor etapa que voy a tener a partir de ahora.

¿La carrera te la has sacado bien, has cumplido con los cursos año a año?  

Voy a tardar cuatro años y medio. Debería de haber acabado en junio de este año y voy a acabar en diciembre, un cuatrimestre más. Pero con todo lo que he vivido, no me parece que haya perdido el tiempo.

Entonces estamos ante el ciclista y el hijo perfecto… 

(Ríe) Para nada, para nada, ni muchísimo menos.

Jaime Fresno