Carlos Verona y Sergio Martín se preparan para volver a la acción en la Vuelta a Burgos

Carlos Verona volvió el 17 de febrero de disputar su primer Tour de Colombia, sin sospechar que los seis días de competición que acababa de cubrir en la ronda cafetera iban a ser los últimos antes del largo parón por coronavirus. Apenas dos semanas después, el sanlorentino vio cómo su equipo, el Movistar, comunicaba un primer cese de actividad hasta el 22 de marzo que se llevaba por delante su participación en la París –Niza. La ronda francesa, que llegó a disputarse con recortes, terminó marcando el final del calendario internacional. Verona había experimentado una buena primera participación en Colombia, y miraba el futuro con optimismo. Redactando su diario de carrera en el avión de regreso, confesaba que “el tiempo dirá si ha sido un acierto, pero la verdad es que me regreso de Colombia con muy buen feeling, y sobre todo habiendo disfrutado de cada minuto en el país”.

No sospechaba que esas piernas en progresión y casi todo el trabajo invernal realizado iban a quedar en cuarentena, diluidos en el confinamiento de su casa de Andorra, con entrenamientos reducidos a menos de la mitad de carga y con una vigilancia especial a las comidas para no pasarse de peso. Ahora, ha retomado su preparación, con la vista puesta en la Vuelta a España y el Tour de Francia, pruebas para las que ha entrado en la preselección. El Tour, cuyo inicio está previsto para el 29 de agosto en Niza, cuenta con el colombiano Egon Bernal y el esloveno Primož Roglič como principales favoritos, algo para lo que ya se puede apostar utilizando el código bet365 para vaticinar el ganador de la ronda gala, que terminará el 20 de septiembre en los Campos Elíseos de París.

Sergio Román Martín también estaba muy contento por cómo le iban rodando las cosas en su primera temporada como profesional. Tras estrenarse en la Challenge de Mallorca, el galapagueño del Caja Rural – Seguros RGA había empezado a mostrar sus cualidades en el campo profesional protagonizando una larga escapada en la Clásica de Almería y terminando la Vuelta a Andalucía con el buen sabor de boca de la victoria de su compañero Gonzalo Serrano, en la segunda etapa con final en Iznájar. Sin embargo, la progresión se detuvo ahí y Sergio ya no pudo afrontar su calendario inmediato, en el que figuraban dos pruebas portuguesas: la Clásica de Arrábida y la Vuelta al Alentejo.

Reinicio en Burgos

Sergio Román Martín tendrá una primera toma de contacto con la competición el próximo 18 de julio y precisamente en Portugal, donde el Caja Rural tomará la salida en el Trofeo Joaquim Agostinho, en la localidad de Torres Vedras. Y si todo va bien, coincidirá con Carlos Verona en la Vuelta a Burgos, que arrancará el 28 de julio dando el banderazo de salida al calendario internacional, siempre que obtenga el permiso del Ministerio de Sanidad. La ronda burgalesa sería la primera en disputarse en suelo español y, dadas las circunstancias, contará con una participación de enjundia. Casi todos los grandes equipos internacionales están ya preinscritos, al igual que las seis escuadras españolas: Movistar, Caja Rural –Seguros RGA, Burgos-BH, Euskaltel Euskadi, Kern Pharma y Kometa Xstra. El overbooking de inscripciones hará que la organización no sólo se vea obligada a seleccionar, sino que estos días incluso se comenta que los equipos podrían ser de sólo seis corredores, con el fin de abrir el abanico a más escuadras.

A un mes de la carrera, hay muchas incógnitas por despejar, y Sergio Martín señala la más importante: “La Vuelta a Burgos aún no tiene el visto bueno de Sanidad, imagino que hasta una semana antes no lo darán. Parece que todo va a ser así, que todas las carreras van a estar hasta el último momento en el aire. Siendo optimistas, hay calendario, pero siendo pesimistas, parece que va a haber cuatro carreras contadas por el tema de Sanidad, los vuelos y todo eso”. Más optimista se muestra Carlos Verona, que afirma que en el Movistar “las noticias que tenemos de momento es que todo irá para adelante y el debut, si todo va bien, será en la Vuelta a Burgos”.

La primera prueba en la que se vería competir juntos a los dos ciclistas serranos presenta un trazado dividido en cinco etapas que darán una notable cuota de protagonismo a la montaña. En la primera etapa del 28 de julio, entre Burgos y el Alto del Castillo, los corredores ya ascenderán un puerto de primera categoría, el Alto de Altotero, antes de jugarse la carrera en la rampa final (0,9 kilómetros al 6,1%). Tras disputar una segunda etapa llana con final en Villadiego, el pelotón afrontará el jueves 30 de julio la jornada con final en el Alto del Picón Blanco, de categoría especial, al que se llegará después de subir cuatro cotas de tercera categoría. La resolución final llegará en la quinta y última etapa, con el tradicional colofón en las Lagunas de Neila, de categoría especial.

Sergio Martín, concentrado en Navarra

La aproximación a la primera gran carrera de este atípico 2020 se ha tenido que realizar a través de una segunda pretemporada que Sergio Martín define como “extraña”. “Normalmente hacemos un período de base en noviembre y en diciembre, y ha tocado adaptarlo un poco a estas fechas. Más que base ha sido mantenimiento y guardar ganas para lo que viene después, que aún queda bastante. Las sensaciones son buenas, bastante mejores de lo que yo me esperaba. El rodillo, aunque desgasta mucho, te hace mantenerte, y como hemos hecho carreras, la verdad es que ha estado entretenido”. El neoprofesional de Galapagar se encuentra estos días en la concentración que está llevando a cabo el Caja Rural en Pamplona, en la que ha podido inspeccionar con sus compañeros algunas de las primeras etapas de la Vuelta Ciclista a España de este año, en la que aspira a debutar, “si no este año, que es muy complicado, al próximo”.

Sergio reconoció el pasado martes la subida Arrate, que se afrontará el 20 de octubre, y el miércoles hizo lo propio con la que será la tercera etapa de la Vuelta, entre Lodosa y la Laguna Negra. El de Galapagar ha llegado a la concentración navarra después de haber mostrado un perfecto estado de revista en sus entrenamientos por la Sierra del Guadarrama. En su Strava destaca uno de 140 kilómetros y más de 4.000 metros de desnivel, que incluyó tres subidas consecutivas al Puerto de Navacerrada y la Bola del Mundo, la guinda dentro de una serie que ha incluido las tradicionales incursiones por el valle de Lozoya, con puertos como Cotos, Canencia o La Morcuera. Martín admite que ha habido que “afinar la máquina, porque cogí algo de peso en la cuarentena, como creo que le ha pasado a todo el mundo. Si estoy normalmente en 69 ó 70 kilos –mide 1,82 metros-, ahora estoy en 70-71”

Verona, en la preselección del Tour

Como no podía ser de otra forma, la segunda pretemporada de Carlos Verona también ha tenido que salvar el condicionante del confinamiento, que el sanlorentino ha pasado en su casa de Andorra con su mujer y sus dos hijos. Hasta el mes de mayo que se dio luz verde a la práctica del deporte profesional, Verona trabajó la fuerza con un gimnasio improvisado en casa, y la potencia aeróbica en el rodillo. Después llegaron los entrenamientos en carretera individuales bajo fuertes restricciones horarias -de 11 de la mañana a dos de la tarde- y de espacio, puesto que sólo se podía mover en esos primeros días en el trayecto de 35 kilómetros que va de Canillo a Arcalís.

Ya en el mes de junio, Carlos Verona pudo llevar sus entrenamientos de forma progresiva hasta la normalidad, con sesiones de bicicleta por encima de las cinco horas que estos últimos días ha trasladado a la Sierra del Guadarrama, aprovechando el período de visita a su familia. “Hemos aprovechado para hacer intensidad y, ya que estamos en la Sierra, para  hacer trabajo de series, que hasta ahora no habíamos podido hacer”. Verona apunta que el plan inmediato pasa por hacer “un bloque de tres semanas en altura que espero que sirva para darnos ese punch necesario para competir. La verdad es que volví de Colombia con muy buenas sensaciones y me quedé con la amargura de no haber podido comprobarlo en carrera, porque las sensaciones y los números fueron muy buenos. Me dio un poco de rabia, pero fue un aprendizaje que me valdrá para el futuro, todo suma”.

Sobre su calendario, y siempre que las carreras puedan disputarse, Carlos Verona explica que, “en principio, tras la Vuelta a Burgos iría al Tour de Polonia –del 5 al 9 de agosto-, y luego veremos… Estoy en la preselección del Tour de Francia y de la Vuelta, pero veremos, porque eso no lo sabré hasta la semana de antes en la que se hará la lista definitiva. De momento tengo que trabajar e intentar hacer el mejor arranque de temporada posible y a ver si es posible estar en el Tour o en la Vuelta, u ojalá que en las dos”. Si fuera incluido en ambas listas, Carlos Verona disputaría su segundo Tour de Francia del 29 de agosto al 20 de septiembre, y su cuarta Vuelta a España del 20 de octubre al 8 de noviembre.