El mejor Carlos Verona repite con Movistar en el podio del Tour de Francia y firma un histórico 19º puesto en la General

En el atardecer de los Campos Elíseos, sobre el mejor podio del mundo ciclista, Carlos Verona (San Lorenzo de El Escorial, 4 de noviembre de 1992), se gira para posar la vista en el Arco del Triunfo, el atrezzo que termina de dibujar la pintoresca postal que cada año busca el Tour de Francia para dar solemnidad a la ceremonia de los campeones. El gurriato está a la derecha de la foto, sobre el cajón del tercer clasificado, un peldaño por encima de Marc Soler, que además es más bajo de estatura. A su izquierda aparecen Imanol Erviti, Darío Cataldo, Nelson Oliveira, José Joaquín Rojas, Alejandro Valverde y Enric Mas, el equipo que acaba de ganar por tercera vez consecutiva la General por Equipos del Tour de Francia, superando en más de 18 minutos al Jumbo-Visma, dominador del Tour hasta la explosión del fenómeno Pogacar. Es la séptima vez que Movistar lo consigue, apuntalando su récord absoluto en la Grande Boucle.

Verona mira atrás y, cuando se vuelve, sonríe portando el número 1, saborea más si cabe la que es su mejor gran vuelta de las siete que ha terminado en una década como profesional, en esa ya dilatada carrera que empezó de la mano de Julio Izquierdo en el Burgos BH. Y muy probablemente sea así porque este segundo podio por escuadras en el Tour es más redondo para él que el logrado el pasado año, cuando una caída en el Campeonato de España en ruta condicionó su rendimiento en las dos primeras semanas, e incluso le hizo pensar en el abandono. Entonces era su debut en Francia, tras correr dos Giros de Italia y tres Vueltas a España, y se aferró a la carrera de tal modo que terminó por darle la vuelta a la situación, a partir del día de descanso en Albi. Superó los problemas de espalda y terminó dejándose ver en los Alpes, coronando en cabeza mitos como el Vars o el Izoard, y jugando un papel fundamental, por ejemplo, en la victoria de Nairo Quintana en Valloire.

Tercero en Loudenvielle

Sin embargo, el de 2019 no fue el Tour redondo que Carlos esperaba. El que ayer acabó en París, sí: de aquel puesto 105 de la General, a más de tres horas de Egan Bernal, ha pasado a un histórico 19º lugar, a poco más de una hora del asombroso esloveno, Tadej Pogacar, y siendo el tercer hombre del Movistar, tras Enric Mas, quinto clasificado, y Alejandro Valverde, duodécimo a los 40 años. Un resultado que se añade al trabajo ímprobo en favor de sus jefes, sobre todo en las subidas, y como gran baza táctica para controlar la clasificación por equipos, a base de filtrarse en escapadas, algunas de altísimo nivel. Fruto de ello llegó la excepcional actuación en la primera etapa pirenaica, cuando logró la tercera posición en la meta de Loudenvielle, después de una enconada lucha por la etapa en las rampas de Balès y el mítico Peyresourde, de la que salió triunfal el francés Nans Peters.

Esa octava etapa del Tour marcó la tónica de lo que vendría después, es decir, un Verona atento a los cortes, con gasolina suficiente para acumular kilómetros en fuga, y capaz de llegar cerca de los mejores en las jornadas más duras, pese al desgaste que lleva aparejado el ejercer de escolta de Mas y Valverde. Tal ha sido el estado de forma exhibido por el gurriato, que sus escapadas pirenaicas no le pasaron factura en los Alpes, donde hizo gala de una gran capacidad de recuperación y se dejó ver aún más si cabe, hasta encontrar el premio en la etapa reina: en ella, coronó con los favoritos la mítica subida a la Madeleine, y después se exprimió en el durísimo final a 2.304 metros del Col de la Loze, donde terminó asaltando el top-20 de la General con una excepcional 17ª posición sabiendo sufrir en rampas cercanas al 20%.            

La foto del Plateau de Gliéres

Por si faltara una foto que reflejase el gran Tour del sanlorentino, ésta llegó en la traca final alpina, en la 18ª etapa con final en La Roche-Sur-Foron, previo paso por los puertos del Cormet de Roselend, Saisies, Aravis y la guinda del durísimo hors catégorie del Plateau de Gliéres, juez de la carrera. Verona coronó su cima con los mejores, después de una gran escapada iniciada con otros 32 corredores en el kilómetro 10 de carrera. Su imagen iniciando el tramo de sterrato (tierra) inmediatamente posterior a la cima, en compañía de Primoz Roglic, Tadej Pogacar y Enric Mas, será la que recuerde en los próximos años como el fiel reflejo de su gran Tour, pese a que ese día le quedó cierto resquemor: “La verdad es que me he quedado con un sabor agridulce por no haber podido estar con Enric un poquito más, pero ese cambio de ritmo, con el día que llevaba, me ha matado”. Ya en meta, Verona apuntaló el excelente 19º puesto que este domingo confirmó en París, tras superar sin problemas ni agobios las tres etapas finales, incluida la contra reloj de la Planche des Belles Filles, histórica por la remontada de Pogacar. 

Verona, con Roglic y Pogacar, en Plateau de Gliéres

Podría disputar la Vuelta

Después del gran momento en el podio de los Campos Elíseos, Carlos Verona se dirigió a sus seguidores a través de Instagram con un mensaje de agradecimiento, pleno de satisfacción: “¡Gracias compañeros y staff por haber hecho que tantas semanas fuera de casa hayan sido mucho más llevaderas y que juntos hayamos sido capaces de dar nuestro 100% para llegar como mejor equipo y un top 5 en la General hasta el podio de de París! Orgulloso de que nuestro deporte haya sido un ejemplo de que, con responsabilidad y rigor, se puede vivir una ‘nueva normalidad’ en estos tiempos que corren. Muy feliz de por fin poder abrazar mañana a Esther -su mujer- , Berta y Leo -sus hijos-, después de diez de las últimas once semanas separados. Tanto esfuerzo de los cuatro ha merecido la pena, y da sentido a todo, sois el pilar de mi vida y me siento muy afortunado. Y sobre todo, muy agradecido a todo el Movistar Team, Telefónica y el resto de nuestros sponsors por estar ahí en los buenos y no tan buenos momentos”.

Verona acompañó su mensaje con el anuncio de su posible participación en la Vuelta a España, que se va a disputar del 20 de octubre al 8 de noviembre. Lo hizo con una frase muy gráfica: “En principio y si todo va bien, hay muchas probabilidades de que nos leamos en La Vuelta por aquí. Pero primero, ¡a coger un poco de aire!”. El sanlorentino, que este lunes tiene previsto iniciar un período de descanso con los suyos en su domicilio de Andorra, tendrá que esperar al desenlace del Giro de Italia y a si el resto del calendario se puede disputar con normalidad, pero todo apunta a que su gran Tour de Francia le abrirá las puertas para correr la que sería su cuarta Vuelta a España, después de que su nombre entrara incluso en las quinielas para formar parte de la selección española en el inminente Campeonato del Mundo en ruta que se va a disputar en Imola el 27 de septiembre. Finalmente, el seleccionador español, Pascual Momparler ha optado por tres de sus compañeros de Movistar, Enric Mas, Alejandro Valverde y Marc Soler, en un Ocho que completan Mikel Landa, Pello Bilbao, Luis León Sánchez, Jesús Herrada y David de la Cruz. Pero Verona ya sabe que ese objetivo puede ser suyo en próximas ediciones, sobre todo si sigue superándose de la forma tan espectacular en que lo ha hecho en todo un Tour de Francia.

Jaime Fresno