¿Cómo lidiar con el cáncer de vejiga en las primeras etapas?
Desafortunadamente, el cáncer de vejiga es uno de los más comunes, y representa un 3% de los cánceres detectados. Afecta preferentemente a hombres, con una proporción de 4 hombres por una mujer.
Hasta ahora, la edad promedio al momento del diagnóstico es de 70 años con la mayoría de los casos registrados en hombres entre los 70 y 84 años. A continuación, te contaremos sobre cómo lidiar con el cáncer de vejiga en sus primeras etapas, junto a otros datos que debes saber.
¿Qué es el cáncer de vejiga?
El cáncer de vejiga es la transformación de una célula normal de la vejiga en una cancerosa. La multiplicación desordenada de la célula cancerosa conduce a la formación de un conjunto más o menos organizado denominado tumor maligno.
Al comienzo de la enfermedad, las células cancerosas son pocas y se limitan a la mucosa. Pueden permanecer en esta etapa local o el tumor puede infiltrar la capa muscular o los órganos vecinos. Es por ello que es imperativa su detección temprana para una curación efectiva.
¿Cómo tratar esta enfermedad en sus primeras etapas?
Por lo general, el tratamiento del cáncer de vejiga en sus comienzos depende de los resultados en el diagnóstico de cada paciente, es decir, de la extensión del tumor al momento de la detección.
Sin embargo, los tratamientos más frecuentes, son: cirugía, quimioterapia y radioterapia. Estos tres tipos de tratamiento tienen la particularidad de tener que ser utilizados ya sea sistémicamente (cuerpo entero) o por región del cuerpo (una parte u órgano en particular).
¿Qué pasa después de finalizar el tratamiento?
La principal medida de prevención del cáncer de vejiga es no fumar. Las personas que están expuestas regularmente a productos químicos peligrosos necesitarán un control regular.
Si después del tratamiento, la persona ha conservado su vejiga, se programará una cistoscopia cada 6 meses durante 2 años, luego una vez al año de por vida.
Asimismo, incluirá cuidados de apoyo que se ofrecerán según las necesidades, así como ayudas específicas. Estos facilitarán la vuelta a la normalidad en la vida cotidiana y darán consejos para la vida práctica e íntima, así como para la reanudación de la actividad profesional.
Cada año será necesario un análisis de orina para detectar la posible presencia de sangre en la orina, acompañado de un chequeo médico más completo.
Cáncer de vejiga: vivir con y después de la enfermedad
Paradójicamente, el final del tratamiento puede ser un período difícil para los pacientes: ya no están en la dinámica del tratamiento, viven con miedo a la recurrencia y, por lo tanto, pueden sentirse impotentes.
Es aquí donde comienza un largo proceso de reconstrucción psicológica y social (reanudación de la actividad profesional, ocio, deporte, viajes, etc.) y el apoyo de familiares, cuidadores y otros profesionales (psicólogo, trabajador social, etc.) puede resultar muy importante.
En el caso del cáncer de vejiga, la reconstrucción personal posterior al tratamiento también implica la adopción de nuevos hábitos de vida relacionados con las cirugías invasivas.
En particular, cuando se ha extirpado la vejiga, el paciente debe recuperar su cuerpo, su imagen y aprender a gestionar una nueva vida cotidiana. Debe recuperar una continencia aceptable o, si es su caso, aprender a vivir con un estoma urinario (apertura artificial realizada en la pared abdominal para eliminar la orina).
La buena noticia, para finalizar, es que en la mayoría de los casos (70 a 80%) el cáncer de vejiga se detecta en una etapa temprana.
Con el tratamiento adecuado, la tasa de supervivencia a 5 años es del 80 al 90% cuando se detecta en la etapa no invasiva y de poco menos del 50 % cuando ya era profunda en el momento del diagnóstico.
