“En busca de la felicidad”, un cuento infantil sobre las emociones

Un buen día, el Señor Ira, cansado de estar siempre enfadado, decidió preguntarle a la Señora Felicidad qué se sentía al estar siempre tan feliz. Este es el punto de partida de “En busca de la felicidad” (Editorial Apache Libros), cuento con el que debuta Verónica Solano, vecina de Collado Villalba, con el objetivo de que los más pequeños se familiaricen con los sentimientos y busquen su camino hacia la felicidad.

¿En qué momento te planteas escribir este libro infantil, que supone tu debut literario?
La idea surgió durante la pandemia. Yo tengo dos niñas, una de 6 y otra de 4 años, y cuando estábamos en casa nos mandaban tareas. La profesora de la mayor nos proponía un montón de trabajos para hacer cuentos y demás. Siempre he leído y he escrito muchísimo, más leer que escribir, y entonces empecé a hacer cuentos y obras de teatro con las niñas. Uno de ellos fue éste, pero mucho más breve, y me pareció que la idea era buena, así que me propuse desarrollarlo un poco más. Empecé a leer sobre las emociones y también libros de psicología, aunque a un nivel bastante básico, y fui enlazando todas esas cosas. Empecé por la ira, porque muchas veces, y no sólo en niños, sino en adultos, te das cuenta de que cuando te enfadas o cuando gritas, es una sensación tan negativa, que no sólo es el tiempo que estás enfadado y que no eres feliz, sino que luego te ha creado una sensación de tristeza que a lo mejor llevas contigo todo el día.

Gestionar las emociones

Durante el confinamiento nos hemos encontrado con situaciones complicadas de gestionar en cuanto a las emociones. ¿Cuánto hay en este libro de tu propia experiencia y cuánto de un planteamiento más global?
Pues un poco las dos cosas. Hay parte mía porque como abogada llevo temas de derecho de familia, y al final tocas muchas cuestiones de menores y de divorcios, separaciones, convenios reguladores de medidas paternofiliales… y al final veo a muchos niños que en la situación en la que se encuentran las familias a veces son los más perjudicados. Es verdad que a los padres les cuesta un poco gestionar sus emociones delante de ellos. En cuanto a la pandemia, creo que al final ha afectado más a adultos que a niños, porque ellos lo han sabido llevar bastante mejor.

Había un cierto temor a la vuelta al cole después de casi medio año de parón, pero en la mayoría de los casos lo han asumido con naturalidad…
Sí, fenomenal. Los primeros días lo pasé fatal, pensando que mis hijas tenían que llevar la mascarilla tantas horas, pero es que ellas no le han dado importancia ninguna. Al contrario, ahora es casi un complemento más. Y lo mismo con los geles y lavarse las manos, que lo tienen muy asumido. No lo ven como un incordio, no las oigo quejarse. Y no sólo tengo contacto con mis hijas. Son un ejemplo, y ya no sólo durante el confinamiento, sino ahora.

¿Te planteas que este trabajo pueda tener continuidad?
Sí, no sé si habrá una segunda parte de “En busca de la felicidad” o algo más relacionado con las emociones, pero estoy en ello, escribiendo mucho.

Por el momento, ¿qué respuesta te está llegando por parte de los primeros lectores?
Estoy contentísima, la verdad es que no me lo esperaba. Hemos vendido casi toda la primera edición y ya hemos pedido la segunda. Está teniendo muy buena acogida, creo que porque ha salido en muy buen momento, tanto respecto al propio tema de las emociones, que ahora mismo es algo que necesitamos, como por la cercanía a la Navidad, porque puede ser un buen regalo. De momento intento dedicar los libros y firmarlos, porque es difícil hacer una presentación o cuentacuentos con niños.

¿A qué franja de edad está dirigido “En busca de la felicidad”?
Yo diría que se dirige a niños de entre 4 y 8 años, pero es verdad que también tengo alguna mamá que tiene la niña 3 años y que lo pide por las noches. Y una madre me dijo también que a su hijo de 12 años le encantaba, casi más que a la hermana pequeña, que tiene 7. Incluso hay personas mayores que no tienen hijos y que me lo han pedido, porque además las ilustraciones de María Rodríguez Morell son preciosas. Es algo que me pasa a mí, que con la excusa de leer cuentos a las niñas, hay literatura infantil que sigo leyendo porque me gusta muchísimo.