Collado Villalba trabaja para crear un gran parque fluvial en el río Guadarrama

El Ayuntamiento da el primer paso para realizar un estudio de viabilidad sobre la renaturalización de los márgenes del río. La Corporación municipal ha firmado una declaración institucional que busca recuperar este espacio y convertirlo en un corredor verde que atraviese la ciudad y por donde se pueda pasear.

Collado Villalba lleva muchos años viviendo de espaldas al río Guadarrama que lo atraviesa. Tras su canalización en los años 80 y el proyecto de renaturalización que se llevó a cabo hace 15 años, ahora se pretende dar un paso más y abrirlo a la ciudad. Lo que ahora es una “U” de hormigón con vallas se convertirá en una “V” con taludes y vegetación, árboles, fauna y bancos. “Si esto sale adelante será el típico paseo naturalizado de un río en una ciudad donde la gente podrá disfrutar como si fuera un corredor verde”, adelanta el concejal de Medio Ambiente y Urbanismo, Iván Pizarro. “De ese modo se podría ver la lámina de agua, los arbustos… Sería como un parque fluvial que se podría utilizar y disfrutar”.

El concejal de Medio Ambiente y Urbanismo, Iván Pizarro / Archivo
“El primer paso es hablar con la Confederación Hidrográfica del Tajo”, avanza el edil de Urbanismo y Medio Ambiente, Iván Pizarro. “Necesitamos tener un marco económico y ver si podemos iniciar algo del proyecto lo más rápido posible porque eso te lleva a su redacción y eso tarda en el tiempo. Hay que ver tramo a tramo. No todo se puede tratar de la misma manera; en algún lado habrá que demoler lo que está encauzado, pero en otras zonas no porque no te permite abrir. Por ejemplo, hay zonas de El Gorronal donde las casas están muy pegadas”. “Es el primer paso de un largo camino y espero que seamos capaces de tener un proyecto para poder ejecutar antes del final de la legislatura”, ha indicado el edil, quien ha reconocido la complejidad del mismo.

La vida en el río

“El río era el eje transversal. Siempre ha sido el cauce más emblemático del pueblo, el que vinculaba a los ciudadanos. Marcaba muy bien el ritmo del pueblo porque los desbordamientos eran muy habituales; había uno o dos a lo largo del año, lo que generó una zona de huertas y condicionó los planes urbanísticos” de sus zonas aledañas, recuerda Alberto López Aguado, técnico de Medio Ambiente, geólogo y vecino de Collado Villalba.
A la altura del parque de Las Bombas, donde confluyen el río Guadarrama con el arroyo de La Poveda, en época de inundaciones se cubrían los terrenos que actualmente ocupa la urbanización Parque Sierra. “El agua se iba enseguida, pero el agua lo ocupaba porque le pertenecía de forma natural, era su llanura de inundación”, continúa López.

La canalización de ‘Chaparro’

A principios de los años 80, siendo alcalde el socialista Carlos Julio López Jiménez, ‘Chaparro’, se decidió que la prioridad era evitar estos desbordamientos, por lo que se llevó a cabo una obra faraónica de canalización, que se inauguró en marzo de 1983 y que discurría nada más pasar Romacalderas (en el barrio de El Gorronal) hasta las inmediaciones del Coto de Las Suertes, unos tres kilómetros de longitud.
“Se hizo algo que a mí, como técnico de medio ambiente y geólogo, me parece una exageración, pero era una época en la que valorar las consecuencias medioambientales que condicionasen el proyecto era impensable. En los años 80 no se tenía esa conciencia ecológica, lo único que se pretendía es que el río no inundase sus márgenes, cuando es su llanura, su espacio, lo que hicimos nosotros fue invadirlo”, argumenta López Aguado.
En la misma línea se muestra Pizarro: “Se hizo lo que se debía hacer en un tiempo en el que había la técnica y el conocimiento que había. La Unión Europea nos ha hecho avanzar en cuestiones ambientales; ahora hay otros conocimientos y otras técnicas”.
El proyecto pretendía entubar el canal del río, para lo que se profundizó y se consiguió una pendiente muy larga y prolongada, lo que originó que el agua bajase muy deprisa. “Así es prácticamente imposible que haya desbordamientos -está calculado con unos retardos anuales enormes-, pero el río perdió la vida, que está vinculada al estancamiento del agua, con esas charcas, esas plantas de ribera, esos animales que viven en el río y su entorno… todo eso desapareció”, lamenta Alberto López Aguado.
Imagen del río Guadarrama a su paso por la calle Real y parte posterior de Los Belgas / Rafa Herrero
En otros proyectos similares se canalizan los bordes del río, pero no el lecho (su base), mientras que aquí todo es hormigón. Por eso, todo el intercambio que hay de arenas, gravas, arcillas, lodos… imprescindibles para que haya vida, se perdió y se generó una corriente de agua continua. También se bajó la cota del lecho del río unos 2 metros y se elevó la zona peatonal de las calles, ya que hasta entonces el río no contaba con ningún talud que lo separase del pueblo.
Además, el proyecto incluía una doble canalización, ya que además de hormigonar las paredes y la base, el río se encajó en un segundo cauce más profundo (que aún se puede ver una vez pasado el puente que atraviesa la calle Real, en la parte de atrás de Los Belgas). Aprovechando este surco, la Peña Campera organizó durante años, a finales del invierno y principios de primavera, competiciones de descenso del río con barcas construidas por los propios socios y simpatizantes.

La naturalización del río

Con este escenario, en torno a 2006, el Gobierno local, bajo la dirección del alcalde José Pablo González (PSOE), se plantea la naturalización del río. “La única opción posible era hacer remansar el agua con presas -un proyecto similar es el del río Manzanares a su paso por Madrid-. Con ello se conseguía que no se viera todo el cemento, que estéticamente es importante, y que el agua no bajara tan rápido”, lo que dio lugar a la generación de sedimentos, la base de la vida vegetal y, posteriormente, la animal. “Primero aparecen las plantas acuáticas, que pueden sujetar sus raíces en ese sedimento, y luego peces, patos…”. Así, la fauna y la flora volvieron al río de forma natural.
“El resultado fue asombroso, la vida que tiene el río es maravillosa. Cuando generas los espacios propicios, la naturaleza lo ocupa”, indica este vecino de Collado Villalba. El proyecto incluía la colocación de jardineras en los bordes del río “con la intención de hubiera partes con plantas colgantes que también tapasen el hormigón de las paredes”, y el aumento de la altura de la barandilla “para evitar caídas -accidentales al asomarse o planeadas, ya que hubo varios casos de suicidio-”.
Vista del río cruzando la antigua avenida del Generalísmo (actual calle Real), en 1977 / Cedida por Alberto Ruiz
Las represas se colocaron hasta la zona de Los Belgas, donde la Confederación Hidrográfica del Tajo tenía una Estación de Aforos para ver la cantidad de agua que pasaba por el río en un determinado punto, “lo que era incompatible con estas represas”, recuerda López. “Se podría haber movido o modificado esta Estación de Aforos, pero no se hizo y hubo que quitar la última, por lo que aguas abajo se ve que el lecho del río tiene un segundo surco que encaja el agua”.
“Hay que cuidar esas represas, pero no limpiarlas cuando se acumulen los lodos. El fondo de un río no hay que limpiarlo, es del río, lo que hay que hacer es limpiarlo de basura, plásticos, muebles… Con mantener lo que hay y los márgenes estén en condiciones es suficiente. La naturaleza sola ocupa sola el espacio que la hemos robado. Respetar a la naturaleza es actuar lo menos posible”, reflexiona Alberto López Aguado.

La recuperación ecológica del río une a la Corporación

La recuperación ecológica del río Guadarrama ha logrado unir a la Corporación de Collado Villalba. En el último Pleno, todos los grupos firmaron una declaración institucional que perseguía devolver este espacio al municipio con un proyecto de renaturalización de los márgenes del río. Así, desde el área de Urbanismo y Medio Ambiente, con el concejal Iván Pizarro al frente, se ha dado un primer paso para realizar un estudio de viabilidad sobre el tramo urbano, que discurre entre Romacalderas y el Coto de las Suertes, “que tiene una complejidad técnica muy alta” y que implica a varias administraciones y organismos regionales, nacionales y europeas, de donde vendrán los fondos para llevarlo a cabo.

Pizarro ha mantenido varias conversaciones a nivel ministerial sobre “el déficit químico que tiene el río, los azudes (muros), la conectividad del hábitat… lo que nos lleva a unos fondos europeos. Tendríamos que correr mucho para poder llegar este año a los fondos que hay. Vamos a ver a dónde somos capaces de llegar”.
Alberto López Aguado, técnico de Medio Ambiente, geólogo y vecino de Collado Villalba / Fotografía: Rafa Herrero
Esta declaración institucional le sirve al equipo de Gobierno de carta de presentación para iniciar los trámites con el resto de administraciones, “para que cuando vayamos a hablar con la Confederación Hidrógráfica del Tajo, el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico y la Comunidad de Madrid, esté bastante pulido hacia dónde queremos ir en línea con las directivas europeas, con la conectividad del hábitat, del paisaje, servicios ecosistémicos a la ciudad -en cuanto a servicios sociales, zonas verdes, impacto visual-, flora y fauna… y con la Confederación, que nos tiene que permitir soltar agua de los embalses en determinadas épocas del año para que no haya islas de sedimentación”.

Iván Pizarro ha subrayado que es un trabajo de todos los grupos y ha abogado por “una participación continua con las asociaciones de vecinos, grupos ecologistas… porque no se trata de politizarlo, es una cosa técnica y todos estamos de acuerdo en que queremos el río. El mérito es de todos los partidos que han tenido alturas de miras”.

Por su parte, el grupo de Más Madrid Collado Villalba se ha mostrado satisfecho de este acuerdo unánime sobre un proyecto que “puede cambiar radicalmente la fisonomía y la vida cotidiana de nuestra localidad, haciendo de ella un lugar más humano, más ecológico, más amable y más atractivo, que sirva como modelo para otros municipios atravesados por el río Guadarrama”, dice la formación en un comunicado, en donde asegura que el germen del proyecto partió de una moción presentada por este grupo el pasado 2 de marzo para el Pleno del 26 de ese mismo mes.

mocion villalba rio

El jueves 18 de junio la moción se lleva a Comisión Informativa y en ella se constata que todos los grupos municipales estarían dispuestos a apoyarla, por lo que Más Madrid propone elevarla a Declaración Institucional con las aportaciones y sugerencias del resto de grupos, lo que se lleva a cabo el 19 de junio. “

El día 24 de junio se inicia una ronda de negociaciones entre Más Madrid y Ciudadanos, que mostró inmediatamente un gran interés, para ampliar la declaración Institucional e incluir la hoja de ruta del proyecto. Una vez acordada la hoja de ruta técnica (para lo cual Más Madrid contó con el asesoramiento de un técnico en Medio ambiente de la Comunidad de Madrid, colaborador habitual del Grupo Parlamentario de Más Madrid, y militante de Equo y Más Madrid), se inician las rondas de negociación con los grupos municipales de PSOE, Unidas Podemos, PP, Vox, Más Collado Villaba y Vecinos por Collado Villalba. Las negociaciones se desarrollan a múltiples bandas y no son sencillas, pero finalmente, 24 horas antes del Pleno, se alcanza un acuerdo y se redacta la Declaración Institucional en su texto definitivo, que es firmada por todos los portavoces el mismo 25 de junio”, relata Más Madrid Collado Villalba en esta nota de prensa.

“Más Madrid-Collado Villalba se siente orgullosa de haber puesto en movimiento un proyecto que puede marcar un antes y un después en nuestra localidad, y garantiza que seguirá trabajando para que el proyecto vaya adelante en plazos ágiles y razonables“, concluye la formación.