Apascovi – Villalba: el baloncesto hecho de ilusión que derriba barreras

Baloncesto Villalba y la Fundación Apascovi aúnan esfuerzos en un proyecto de integración con más de 20 deportistas con discapacidad intelectual que compiten en las ligas FEMADDI.

José Javier Lapido llega tiempo antes del entrenamiento, lo que le deja a disposición media pista del Pabellón de San Agustín y el cesto de los balones para ensayar sus triples. Es uno de los bombarderos del Apascovi Villalba – Infinitum Fitness, el flamante campeón de la Liga Femaddi en Bronce B con nueve victorias en nueve partidos, el mascarón de proa del ilusionante proyecto que pusieron en marcha en 2018 el Baloncesto Villalba y la Fundación Apascovi para integrar a decenas de discapacitados intelectuales, a través de una competición organizada en cinco divisiones, con casi 40 equipos y unos 440 baloncestistas de toda la Comunidad de Madrid. No hay diferencias con la competición federada convencional: se gana o se pierde, se puede ascender, hay licencias, desplazamientos, calendarios con sus fases finales y hasta cábalas con el basketaverage. Pero sobre todo, motivaciones e ilusiones desbordadas.

Uno de los jugadores del Apascovi Villalba,armando el tiro en un entrenamiento / Fotografías: Rafa Herrero

Tras José Javier, el número 9 del equipo, llegan todos los demás a la hora en punto, perfectamente vestidos con la equipación verde-pino del Baloncesto Villalba, y fácilmente identificables por sus mochilas personalizadas: son Rocío Pastor, David Velázquez, Imran El Mourabit, Susana Guillén, Nacho Bel, Houssam Bachar, Pedro Gregorio Hernández, José Manuel Raynor, Francisco López, Cristina Chinchilla y el ayudante técnico, José Luis Beneyto, que ejerce una doble función jugando además en el segundo equipo, el Apascovi Caixabank Villalba, la consecuencia del éxito de convocatoria del proyecto. En él están  Javier Torres, Óscar Toledo, Enrique Cuesta, Lorena Amaya, Judith Carrión, Javier García, Emade El Khamlichi, Laura Sánchez, Cristian Senero, Abigail García y Javier Pérez.

Dos grupos que suman una veintena de jugadores, dirigidos por cuatro entrenadores: Jesús Ortega y Raquel Robles se encargan del equipo A; Patricia Rojas y Daniel Gómez, llevan el nuevo equipo que, de momento, completa la apuesta. Pero no son dos compartimentos estanco: hay una interactuación constante en los entrenamientos conjuntos de los miércoles y los viernes, convertidos en el gran momento de cada semana para los chavales. Ortega hace la radiografía de conjunto: “Con la situación actual estamos en 20 jugadores, pero esta semana se ha incorporado un jugador que aún no había venido este año, y tenemos a otros cuatro chavales sin venir, por estar en los pisos, o porque sus familias son mayores y no están del todo convencidos, algo muy respetable. Y hay más que no se han podido apuntar por la situación actual con el virus”.

Jugador en su día de la AD Los Negrales y entrenador de baloncesto base desde 1996, recuerda cómo “Raquel Robles y yo hicimos una captación en los dos centros, tanto en Colmenarejo como en Los Negrales, y la verdad es que tuvo mucha aceptación, tanto para jugadores como para delegados, que era la opción que se barajó para quien no pudiera o quisiera jugar, o no se viera capacitado. Empezamos el 19 marzo, enfocados a empezar la temporada 19/20. Tuvimos diez jugadores, rápido pasamos a 15, y acabamos esa primera  temporada con más de 20 chicos. Empezar fue un poco más complicado: teníamos diez chavales, cada uno de una manera: había quien tenía más nivel y quien pedía algo más, y quien no podía llegar a ese nivel. Por suerte, rápido tuvimos un número elevado de chicos y Raquel y yo pudimos hacer dentro de un solo equipo dos grupos, uno con más nivel y otro con menos. Se notó que el que pedía algo más, mejoró más rápido, y quienes necesitaban más dedicación, también”.

El siguiente paso fue la competición, a través de Femaddi (Federación Madrileña de Deportes para Discapacitados Intelectuales): “Ellos te mandan una persona para valorar el nivel de cada grupo, y nos valoraron en Bronce B por la disparidad que había entre jugadores de más y menos nivel. Pero la verdad es que el equipo fue un tiro, cada partido era una fiesta y estábamos a tope”.

Imagen del entrenamiento en el pabellón de San Agustín en Los Negrales / Fotografías: Rafa Herrero

Gran estreno ante el Móstoles

El resultado fue el pleno de victorias y la consecución de la Liga en Bronce B, con dos partidos de ventaja sobre el Hyundai San Fernando, en una trayectoria que arrancó con un lleno absoluto en el Pabellón de San Agustín: “El día del debut con Ciudad de Móstoles fue tremendo, se me siguen poniendo los pelos de punta. Junto con la presentación que tuvo lugar unos días antes, lo tengo guardado en el baúl de los recuerdos que no se van. Fue espectacular”. Ese día anotaron hasta siete jugadores distintos, estirando al máximo el objetivo de la participación. Raquel Robles lo recuerda como “una pasada: nuestro objetivo era que disfrutaran y se lo pasaran bien y tener buenas sensaciones, pero cuando llegamos al pabellón y lo vimos lleno hasta arriba, fue como algo que veías inalcanzable hace unos meses y que se hacía realidad”.

Deportivamente, todo fue sobre ruedas hasta que se cruzó el coronavirus: “Cuando cortan la temporada en marzo y suspenden todo, llevábamos nueve partidos ganados de nueve jugados. Habíamos jugado con todos los de arriba, aquí y en su casa, y la verdad es que pintaba bonito, era poder jugar una posible final, y quien sabe si haberla ganado. Por eso nos dieron el ascenso de Bronce B a Bronce A”, precisa un Jesús Ortega que confiesa estar viviendo la etapa más especial de su cuarto de siglo entrenando. “Llevo trabajando desde 1996 en diferentes categorías y edades y puedo decir que he dado con la tecla ahora mismo: de aquí me tienen que echar los Geos, disfruto cada día muchísimo de los entrenamientos, y en eso creo que hablo en nombre de los cuatro entrenadores”.

Fiebre baloncestística

Daniel Gómez y Patricia Rojas constituyen el otro gran pilar del proyecto Apascovi – Baloncesto Villalba, como responsables del nuevo equipo B. Patricia, hija de un mito del Joventut de Badalona, Amador Rojas, integrante del equipo que conquistó en 1967 la primera Liga para la Penya, cortando una racha de siete títulos seguidos del Real Madrid, además de exjugadora en Liga Femenina, explica que “este año ya hay chicos que nos vienen contando que han visto partidos de la ACB, algo que el año pasado era impensable”, una fiebre que Daniel también detecta en lo más cercano: “Hay chicos que se ven todos los partidos del Baloncesto Villalba que se retransmiten por YouTube. Se ha creado una afición muy grande, y si no fuera porque son grupo de riesgo, estarían todos los días animando a pie de pista”.

El tándem técnico dirige el segundo equipo, encasillado en la categoría iniciática que Femaddi denomina como de Habilidades. “Es una categoría en la que los chicos necesitan más apoyo, a lo mejor más repeticiones, un entrenamiento más personalizado en función de cada jugador, con el objetivo de llegar al rendimiento del otro equipo. Al final es que jueguen en una categoría igualada, que no se quede nadie sin tocar el balón y que todos participen”, dice Daniel, mientras Patricia abunda en más detalles: “También influyen las reglas: no les pitan los campo atrás, los pasos y dobles; todo eso. Lo que más les miran son las líneas, para que ellos tengan los espacios controlados, pero en lo demás son más flexibles. Lo que más les costaba al principio era botar el balón, pero es verdad que cuando les dices “tenéis que ir hacia un aro”, ahí ya les cuesta más botar, sabiendo que yendo a canasta sí hay que hacerlo, pero yendo hacia un aro, no. Eso hay que explicárselo dos o tres veces y mirándolos a los ojos, porque se distraen. Pero lo van asimilando todo”.

Daniel Gómez cree que “el proceso es más lento, pero van asimilando los conceptos, las posiciones defensivas, las mecánicas de tiro…” Para él, los resultados están a la vista: “Muchos de los chicos que estaban en un rol más secundario han dado un paso adelante y están participando mucho más. La cosa competitiva siempre está, pero están disfrutando de un proceso que se perdió el año pasado, que es empezar perdiendo e ir continuando hasta decir: “oye, he mejorado y vamos a ganar los próximos partidos seguro”.

La creación del equipo B ha sido un espaldarazo para el proyecto, porque, como señala Jesús Ortega, “la progresión de todos la hemos ido viendo partido a partido. Creo que el poder haber hecho equipo A y equipo B ha valido mucho para trabajar de forma unificada, y se nota. Ves la mejora y dices: ¡ostras, es que esto sale! Mola mucho ver cómo un chico que no llegaba a canasta y que siempre se quedaba corto, hoy ha metido un tiro y lo ha celebrado todo el equipo”.

Proyecto de integración

Jesús Ortega y Raquel Robles fueron los grandes promotores del proyecto, ganador de una subvención de Telefónica para su primer año. El tándem técnico se puso a trabajar  a partir de una reunión celebrada en octubre de 2018 con los padres de los deportistas, el Baloncesto Villalba, Apascovi y otras personas vinculadas a la acción social. Raquel recuerda que “Jesús y yo fuimos a los centros ocupacionales, dimos charlas, explicamos cómo tenían que inscribirse, vimos si les apetecía. Queríamos pasar por ellos antes que por las familias, porque nos parecía importante que ellos fueran los primeros en ser partícipes de esa elección. Creo que somos de los pocos clubes en Madrid que tenemos a personas con discapacidad  integrados como delegados en equipos normalizados. Es una apuesta para mí muy bonita, aunque se haya tenido que parar por el Covid”.

Este año, con las ligas suspendidas, Femaddi optó por organizar torneos de fin de semana en sedes concretas, entre ellas Los Negrales, donde el pasado mes de marzo los dos equipos de Apascovi lograron respectivamente un segundo puesto en Competición y un tercero en Habilidades. Un plan coyuntural, al que aún le queda un torneo femenino en junio, y que se espera sea una transición hacia la vuelta a la normalidad prevista para el próximo curso, ya con las ligas en marcha y seguramente con más deportistas involucrados, como anticipa Jesús Ortega: “Entre la gente interesada que no ha podido venir, y más que nos cuentan los chicos que quieren venir, es muy factible hacer un tercer equipo, sin duda. Está teniendo mucho tirón, y eso que tan sólo estamos hablando con usuarios de Apascovi. Quiero decir que hay fundaciones por la zona que si quieren practicar baloncesto de forma organizada, no sólo como una simple actividad de ocio, también pueden acercarse. Estamos creciendo hasta en pandemia”.

Las expectativas son muy halagüeñas, aunque Patricia Rojas pide que antes “nos dejen volver a la normalidad, que los padres puedan venir a verles. Un equipo Oro, otro Plata y un Bronce sería estupendo, pero como dice el Cholo, vamos a ir partido a partido”. Todo ello sin perder la perspectiva de la integración y el bienestar de los deportistas, algo sobre lo que Raquel Robles tiene una visión privilegiada, en su doble faceta de entrenadora y educadora de Apascovi: “El Deporte les da mucha autonomía como personas individuales, de decir “no tengo que depender de nadie para hacer esto, sólo soy yo, y lo que yo trabaje, ése va a ser mi progreso; no dependo de mi familia, ni de mi educador, ni de mi cuidadora… También es una forma de acceder a una actividad normalizada que de otra forma no podrían hacer”.

José Antonio Pérez ‘Macario’, director deportivo del Baloncesto Villalba / Fotografías: Rafa Herrero

José Antonio Pérez ‘Macario’: “Este proyecto ha sido una explosión de sinergias positivas”

 José Antonio Pérez es el director deportivo del Baloncesto Villalba, un club que mueve más de 700 jugadores federados y que tiene en la colaboración con Apascovi un pilar clave en su acción social, compartiendo el lema “Jugamos Todos”. Macario, como se le conoce en el mundo del baloncesto, ofrece su visión sobre un convenio que ya ha logrado integrar a cuatro usuarios y deportistas de Apascovi en el organigrama del club villalbino.

¿Cómo se originó este convenio con la Fundación Apascovi y en qué puntos se basa?

Es un acuerdo que llega a través de Raquel Robles, que es una de las entrenadoras, que además trabaja en Apascovi, y surge por la inquietud tanto de Apascovi como de Baloncesto Villalba de organizar equipos, ya que para los dos es muy importante la inclusión. Vimos la posibilidad de que al formalizar un equipo a través de la competición de Femaddi podíamos hacer esa labor. Gracias a la labor de Raquel y de Jesús Ortega hemos podido avanzar y estamos muy contentos.

El proyecto arrancó en octubre de 2018. ¿Cuál fue la respuesta inicial en cuanto a captación de jugadores?

Muy bueno, enseguida hicimos el equipo. La presencia de Raquel es muy importante, porque trabaja con ellos y el contacto lo teníamos. Los chavales enseguida se apuntaron, probaron, y el efecto llamada fue inmediato dentro del propio colectivo. Fue una explosión de inquietudes y sinergias positivas para poder avanzar en este proyecto, del que estamos muy orgullosos.

Los Negrales es la sede y eso es como jugar en casa…

Sin duda. Los Negrales es para nosotros muy importante, desde que tuvimos la unión con ellos. Y luego también la presencia de Jesús Ortega, que era conocedor de los horarios y gracias a él pudimos ajustar los entrenamientos al horario disponible.

En la parte organizativa, ¿Baloncesto Villalba se encarga del contacto con Femaddi, de canalizar fichas e inscripciones, de lo relacionado con la competición?

Sí, dentro de nuestro organigrama tenemos a una persona encargada de todos los asuntos federativos, ya sea con la Federación Madrileña o con Femaddi, y hay otra persona en el club dedicada a todo el tema de licencias, a organizar eventos… Pero siempre con el consentimiento de Raquel y de Jesús, que son quienes nos indican el camino.

Femaddi no es algo nuevo, lleva bastante tiempo funcionando ¿Qué puedes contarnos de sus orígenes?

Que yo tenga conocimiento, el Club Baloncesto Las Rozas inició hace años una gran labor a través de Javi Choren, que es una persona que siempre pone muchísimo interés en este tipo de proyectos inclusivos y que ahora está en el Gran Canaria, haciendo un trabajo fantástico. Que yo conozca, dentro de esta zona fue allí, pero seguro que hay más gente trabajando muy bien en estas iniciativas. Yo sabía de la labor de Javi Choren y para nosotros fue un espejo donde mirarnos, del que sacamos cosas positivas. Ellos fueron muy importantes a la hora de montar este proyecto.

Cuéntanos: ¿Qué sentisteis en ese primer partido de debut en el pabellón San Agustín ante el Ciudad de Móstoles, con la grada llena de padres, representantes públicos y de la Fundación Apascovi, con la gente del club…?

Fue un día muy bonito. Los chavales se lo pasaron bomba. Fue como una primera comunión entre todos y una experiencia súper positiva, que refrendó el entusiasmo con el que iniciamos este proyecto. Nos dio mucho ánimo para seguir.

¿Qué significan para Baloncesto Villalba los dos equipos de Femaddi?

Pues son dos equipos más, que generan una sinergia importante para todos. Significan esa labor de inclusión que nosotros queremos trasladarles, porque son uno más dentro de la estructura del club y para nosotros son súper importantes. Reciben el mismo tratamiento que cualquiera de nuestros equipos. Es algo sobre lo que queremos avanzar, y el futuro es muy esperanzador.

Eso se ve en que ya hay cuatro chicos integrados en el staff  técnico de vuestros equipos federados…

Sí. Dentro de los proyectos que teníamos marcados con Apascovi, uno era que alguno de los chavales entrasen como delegados en el organigrama, que fueran uno más. La experiencia ha sido súper positiva: se les ha acogido con mucho cariño y se han integrado a la perfección. Estamos deseando que haya más chavales que se quieran integrar en nuestro staff, porque además los estamos pidiendo. Cuando al principio de temporada preguntamos a nuestros entrenadores, hubo unanimidad: todos nos decían querer participar en este proyecto, que estarían encantados de hacerlo.

Uno de los jugadores, entrando a canasta

En todo este contexto, debió ser una pena que parara la Liga Femaddi, como todo el baloncesto, a causa del coronavirus. Supongo que fue especialmente duro para ellos, las personas con discapacidad intelectual necesitan mucha actividad…

 Sí, ha sido duro. Han tenido muchos problemas con los confinamientos porque, como debe ser, se ha sido muy estricto por parte del colegio, al haberse producido contagios importantes. Hemos tenido que protegernos mucho más, por eso limitamos la competición a lo que nos iban marcando desde la institución y la propia competición de Femaddi. Pero a pesar de todo, ellos fueron los primeros en decir que querían hacer la competición, aunque luego no pudiera llevarse a cabo por las circunstancias. En Femaddi fueron los primeros en decir que competían, antes que la propia Federación Madrileña de Baloncesto, y eso nos mostró la valentía que tienen estas personas.

¿Se sabe ya si vuelve la Liga Femaddi para la temporada 21/22?

Creemos que sí. Este año se han hecho varios torneos, sobre todo para que todos los equipos que entrenan pudieran volverse a reunir, y creo que de cara a la próxima temporada la competición se va a reanudar de manera normal.

Así podrá ya lucir el ascenso a categoría Bronce A…

Por supuesto, ese equipo nos tiene encantados, ya los ves cómo entrenan, súper motivados. Queremos seguir disfrutándolos.

Es inevitable preguntarlo: ¿Hasta qué punto fue importante la película “Campeones” en el proyecto?

Hombre, a todos nos sensibilizó muchísimo y nos ayudó a dar el paso. Quizás no éramos valientes para dar el paso de trabajar con personas con discapacidad, y “Campeones” nos abrió los ojos, diciendo: ¡oye, que no pasa nada, que somos uno más! Y desde luego ayudó mucho en la inclusión, que era lo que costaba. Al final te das cuenta de que estabas equivocado, que los prejuicios están mal y que tienes que reaccionar.

Visitar un entrenamiento y que todos vengan a abrazarte y saludarte al grito de ‘Maka’ debe ser de lo más reconfortante y, además, eso no pasa en todos los entrenamientos del club…

No, no, vengo poco a verlos, porque puedo muy poquito… Pero a algunos los conozco desde hace muchos años. La verdad es que motiva mucho. Son personas especiales, muy agradecidas, que te entregan su cariño en todo momento. A muchos los conozco por mi trabajo en la piscina municipal, cuando van a las Olimpiadas Escolares a hacer atletismo… Es muy especial.

Jaime Fresno