Una alimentación saludable, vida activa y ejercicio físico, las mejores recetas para prevenir la osteoporosis

La osteoporosis es una enfermedad ósea en la que se produce una disminución de la densidad de masa ósea que da lugar a una mayor fragilidad del hueso, llegando incluso a producirse fracturas de forma espontánea, sin un golpe o impacto previo. Indolora y asintomática, se trata de una patología de difícil diagnóstico precoz, identificándose en la mayor parte de las ocasiones cuando ya se ha producido una fractura. Para luchar contra este escenario, desde el Servicio de Reumatología del Hospital Universitario General de Villalba, perteneciente a la red sanitaria pública de la Comunidad de Madrid, insisten en que llevar una vida sana, con una alimentación equilibrada y la realización de ejercicio físico, puede ayudar a prevenir y retrasar su aparición.

“Algunas de las principales causas vinculadas a la osteoporosis no pueden modificarse, como la edad, que está asociada a una inevitable pérdida de la calidad del hueso, o el género, ya que esta enfermedad es más frecuente en mujeres por un motivo hormonal, especialmente a partir de la menopausia, que provoca una pérdida de hueso acelerada”, explica la Dra. Almudena Román, especialista del citado servicio. Sin embargo, añade, hay conductas y hábitos que sí están en nuestra mano para prevenir su aparición y evitar su desarrollo, modificando y cuidando nuestro estilo de vida.

Así, es fundamental llevar una vida sana, eliminando los tóxicos como el tabaco o el alcohol, ya que “se sabe que los fumadores tienen más riesgo” de desarrollar osteoporosis, afirma la reumatóloga; pero también mantener una alimentación equilibrada, al estilo de la dieta mediterránea. “Lo recomendable es una ingesta de 1 gramo diario de calcio”, indica la Dra. Román, que aclara que, frente a la creencia popular, que identifica la leche y sus derivados como principal fuente de calcio, hay muchos otros alimentos que tienen un gran aporte de calcio y pueden proporcionarnos la cantidad necesaria para una correcta salud de nuestros huesos: verduras, como las espinacas, el brócoli o las acelgas; legumbres, como los garbanzos; pescado o frutos secos, como las almendras o las nueces.

Además, es importante cuidar los niveles de vitamina D con una exposición solar adecuada -“diez minutos de paseo diario son suficientes para alcanzar unos niveles óptimos de esta vitamina”, apunta-, llevar una vida activa y hacer ejercicio con regularidad. “No hace falta que sea un ejercicio intenso ni es necesario ir al gimnasio”, indica la reumatóloga del hospital villalbino; y añade: “Una de las actividades más beneficiosas para la generación de hueso es algo tan sencillo como caminar”. Y es que “el hueso está vivo; se forma y se destruye constantemente, y caminar es el principal estímulo para su formación”, insiste.

Diagnóstico y tratamiento

No obstante, el hecho de que la osteoporosis sea una enfermedad indolora y asintomática hace que, a menudo, se identifique cuando ya es tarde y se ha producido una fractura. “Lo ideal sería poder identificar qué paciente tiene riesgo e intentar que no se desarrolle”, asevera la Dra. Román. Para ello, ante una caída con fractura, recomienda hacer un estudio completo, y -aunque reconoce la dificultad de esta estrategia- en aquellos pacientes que tomen algún fármaco que pueda favorecer la osteoporosis, estar especialmente vigilantes. “Ahora los médicos están muy concienciados y cuando hay algún paciente de riesgo en Atención Primaria nos lo derivan para que le hagamos una evaluación completa”, apunta.

En este sentido, los especialistas manejan tres pruebas básicas: la analítica para conocer los valores de calcio, fósforo, magnesio u hormonas que nos indiquen cómo está el hueso; la densitometría para calcular la cantidad de hueso del paciente; y la radiología para identificar fracturas que pueden pasar desapercibidas, especialmente en la espalda. Tres pilares que, junto con una correcta anamnesis del paciente en la que se evalúen bien todos los otros factores potencialmente asociados -edad, estado hormonal, hábitos tóxicos, tipo de vida (activa o sedentaria), ingesta de calcio diaria, consumo de fármacos, enfermedades asociadas…-, sirven para hacer un diagnóstico completo, determinar el riesgo del paciente y determinar si es candidato a tratamiento.

“La Reumatología ha avanzado mucho en los últimos años. Con los nuevos tratamientos, podemos frenar la pérdida de masa ósea, incluso ganarla, pero requiere un seguimiento periódico y mantenido en el tiempo”, aclara la Dra. Román. “Disponemos de fármacos que se encargan de detener la destrucción del hueso, otros que se ocupan de su formación… Dependiendo del perfil del paciente y del tipo de fractura, podemos combinar unos y otros de una manera segura y eficaz para tener un hueso de mejor calidad y disminuir así la aparición de nuevas fracturas”, apostilla.