La Comunidad inicia la demolición del Club Alpino de Guadarrama y la restauración ambiental

La Comunidad de Madrid ha iniciado los trabajos de demolición del antiguo Club Alpino de Guadarrama y su restauración ambiental para recuperar el terreno como monte de utilidad pública.
El consejero en funciones de Medio Ambiente y Ordenación del Territorio, Carlos Izquierdo, ha visitado hoy las obras de demolición, que cuentan con un plazo de ejecución de tres meses y suponen una inversión de 369.000 euros.

El Club Alpino de Guadarrama, construido en 1980 y destinado al uso como albergue, se encuentra ubicado en el término municipal de Cercedilla y, tras caducar su ocupación temporal en ámbito de concesión, ha quedado a disposición de la Comunidad de Madrid.

“Desde el Gobierno regional hemos considerado conveniente proceder a su demolición tanto por motivos de seguridad, ya que el edificio se encuentra en estado ruinoso y su rehabilitación es inviable, como por el impacto paisajístico que tiene sobre la ladera del Alto de Guarramillas”, ha señalado el consejero.

La demolición abarca 1.885 metros cuadrados de superficie y 6.252 metros cúbicos de materiales que se recuperarán como residuos de construcción y de demolición (RCD), minimizando la fracción no valorizable destinada a vertedero, así como la correcta gestión de los residuos peligrosos.

Los trabajos se realizarán con las máximas condiciones de seguridad, de arriba a abajo, y se empleará la maquinaria más adecuada para cada operación, como una pala cargadora, una retroexcavadora y un camión basculante, entre otros. Posteriormente se recuperará ambientalmente la zona para que pueda volver a su estado originario, mediante plantaciones y revegetaciones de especies autóctonas hasta su consolidación.

 

Un edificio singular de 1966
Se encuentra en el monte Pinar Baldío, del Catálogo de Montes de Utilidad Pública de la Comunidad de Madrid, siendo propiedad de los Ayuntamientos de Cercedilla y Navacerrada. El edificio, de cinco plantas adaptadas a la orografía, junto con los terrenos anexos, ocupan 3.000 metros cuadrados.

Este “edificio singular”, que fue destinado a albergue para “poder disfrutar del Puerto de Navacerrada”, se construyó en 1966 -aunque desde 1934 hubo otro más sencillo- bajo el impulso de Luis de Blas Bernardo, presidente del Club Alpino durante 29 años, y de su tesorero Constantino Diez Menéndez, para facilitar la práctica del esquí a sus asociados. Tenía 38 habitaciones de dos, tres y cuatro plazas, además de todos los servicios vinculados a la hostelería y a la práctica de los deportes de nieve.

“Una vez declarada la caducidad de su ocupación temporal, en agosto de 2016, quedó a disposición de la Comunidad de Madrid, quien ha considerado conveniente su demolición por encontrarse en estado ruinoso y con un gran impacto paisajístico sobre la ladera de Guarramillas, con el objetivo final de restaurar el terreno hasta devolverlo a la situación originaria”.

¿Un hotel con spa?
Desde Ecologistas en Acción su portavoz, María Ángeles Nieto, ha valorado “muy positivamente” el anuncio de demolición, al ser lo que habían pedido “desde hace varios años”. “Nos pilla totalmente de sorpresa. No teníamos ni idea de que se fuera a demoler”, ha añadido.

La construcción debía haber desaparecido hace casi una década, ya que estaba incluida en el Plan de Recuperación Ambiental del Puerto de Navacerrada de setiembre de 2009, pero en 2011, la entonces presidenta regional, Esperanza Aguirre, cuando supervisaba la zona, tomó la decisión “in situ” de que “no se demolía y que se iba a convertir en un hotel de cuatro estrellas con piscina y spa”.

Se publicaron las bases del concurso de ideas para la rehabilitación del inmueble y en 2012 se anunció que albergaría un hotel con 20 habitaciones, balneario-spa y una piscina climatizada, pero la falta de viabilidad económica hizo que el proyecto, del que se llegó a presentar una recreación virtual, no llegase a término.

“Pensamos que era un proyecto fuera de lugar, al que nos opusimos, alegamos, recurrimos. Afortunadamente nunca llegó a transformarse en hotel. Esperemos que se restaure el terreno y que no sea el primero, si no que sigan adelante demoliciones de otros edificios totalmente obsoletos, abandonados, ruinosos, que dan al Puerto un aspecto realmente lamentable”, ha concluido Nieto.