El Galapagar anuncia que no renovará a Javier Arroyo antes de su partido número 100 como entrenador

El Galapagar anunció oficialmente este miércoles que no renovará el contrato de Javier Arroyo una vez concluya la temporada. Lo hizo a cuatro días de que el técnico dirija su partido oficial número 100, este domingo en El Chopo a partir de las 16:30 horas ante el San Roque, con la posibilidad de que el equipo bata su récord de puntos en Preferente si logra la victoria que le haría superar los 54 del curso pasado. El comunicado reconoció los méritos de Arroyo, apuntando que “ha sido el entrenador del primer equipo del Club en las últimas tres temporadas, en las que logró el ascenso a Preferente en su primera campaña y realizó dos fantásticas temporadas en Preferente asentando el proyecto del Club. Al finalizar la presente temporada, Javier Arroyo habrá dirigido al primer equipo arlequinado en más de 100 partidos con unos grandes resultados. El club agradece a Javier Arroyo el fantástico trabajo realizado y le desea lo mejor en su carrera profesional”.

El todavía entrenador del Galapagar, que llegó a El Chopo en el verano de 2016 procedente de la estructura de base del Rayo Vallecano, dejará el equipo en junio con 102 partidos dirigidos. En los 99 que acumula a día de hoy, ha sumado 54 victorias, 20 empates y 25 derrotas, con un total de 182 puntos cosechados, 76 en Primera Regional, donde salió campeón de Liga, y 106 en Preferente. Esa estadística, más el alcanzar el último mes de competición en dos temporadas consecutivas con opciones de ascenso a Tercera División, y el hecho de que Javier Arroyo condujera al Galapagar hasta el primer liderato de su historia en Preferente, el pasado 22 de diciembre con la victoria por 2-0 sobre la Escuela Moratalaz, son los detalles que explican la sorpresa que ha causado la noticia en parte del entorno del club arlequinado.

En declaraciones a Radio MARCA Sierra, el director deportivo del Galapagar, Jorge Vázquez, señaló que la principal razón que ha llevado al club a tomar la decisión “es el tiempo que lleva con nosotros. Es una pena que al final sea por eso, porque el rendimiento que ha tenido ha sido buenísimo, su trabajo ha sido casi perfecto, pero creemos que, igual para ilusionar un poco a la plantilla, o renovar esa confianza que puedan tener los jugadores, creemos que puede ser positivo el cambio de entrenador, aunque no sea por bajo rendimiento”. Vázquez admitió que “si hubiéramos conseguido el ascenso hubiera sido más sencillo esto que estamos argumentando, porque no habría sido necesario el cambio para motivar a la plantilla”. En su exposición, el director deportivo reveló la unanimidad de la Junta Directiva de Jorge Greciano a la hora de alabar el trabajo de Javier Arroyo en la reunión mantenida para tratar la continuidad del entrenador, que se produjo una vez que el equipo perdió toda opción de ascender directamente como segundo clasificado con su derrota en Moratalaz. Sin embargo, la posibilidad de subir a Tercera División por arrastre, aunque remota, sigue abierta: si el Galapagar logra acabar tercero –está a tres puntos de la Concepción a falta de nueve por jugar-, podría subir si a su vez ascienden al menos tres de los cuatro equipos madrileños que van a jugar la fase de ascenso a Segunda B: Getafe B, Las Rozas, Alcobendas Sport y Móstoles URJC. Si se produjera el pleno de los cuatro, subirían los dos terceros de Preferente, siempre que el Internacional de Madrid –que todavía podría jugar el playout– logre mantenerse en Segunda B. De no ser así, el pleno madrileño sólo supondría el ascenso a Tercera División del mejor tercero de los dos grupos, que ahora mismo es la Concepción, con un punto más que el Móstoles URJC “B” del Grupo 2. En cualquier caso, ese saldo final no se conocerá hasta finales del mes de junio.

“Asimilando la decisión”

Javier Arroyo recibió la noticia justo antes del entrenamiento del martes y, acto seguido, se la comunicó a los capitanes del equipo: Greci, Nacho Martín, Pepe y el guardameta Gonzalo. Horas después atendió a AQUÍ EN LA SIERRA para señalar que “aún estoy asimilando la decisión del club. Han decidido no renovarme y eso es totalmente respetable. Son momentos jodidos, con perdón de la palabra, porque hay que replantearse muchas cosas, empezar a buscar nuevos proyectos, estando además casi a finales de mayo, pero imagino que la gente valorará en Galapagar los tres años que ha habido. Quedan tres partidos para terminar terceros y para conseguir la mejor clasificación en la historia del Galapagar en Preferente, y a ello vamos: a luchar y a irme con la cabeza bien alta”. El aún entrenador arlequinado insistió en que “no tengo ningún reproche para el club. Se han portado fenomenal conmigo, tanto el presi como la dirección deportiva. Está claro que nos hubiera gustado seguir en este pedazo de proyecto, por los jugadores, por la gente que había, y porque hemos hecho muy buena piña. Pero todo tiene un final, las historias se acaban y hay que seguir”.

Arroyo se mostró muy satisfecho por sus tres temporadas, en especial por las dos dirigidas en Preferente, “porque son temporadas muy difíciles en las que el equipo ha estado arriba y quizá sin los medios para estar ahí, me refiero a presupuesto y estructura. El equipo se reunió, decidimos que podíamos estar arriba, que teníamos que intentarlo, y al final creo que han salido tres años buenísimos que cualquiera hubiésemos firmado antes de empezar cada temporada”. En un análisis más general, Arroyo señaló que al Galapagar le han faltado sólo “detalles” para alcanzar el objetivo de subir a Tercera División: “En estas últimas jornadas en las que nos hemos caído, igual que el año pasado, nos ha faltado tener gente que en un momento puntual te resuelva un partido de esos que se atascan. Al final ahí está el dinero: vemos cómo equipos como Torrejón, Moratalaz, o incluso equipos que están por debajo nuestro, tienen más presupuesto y jugadores que te marcan la diferencia en un momento dado, pero bueno… Imagino que el club seguirá creciendo y con esas ganas, y yo les deseo que consigan el ascenso el próximo año”, apostilló.

Jaime Fresno