1969-2019: de la Sierra a la Luna

La noticia de que la nave de Armstrong, Aldrin y Collins había aterrizado se escuchó en la estación de Fresnedillas antes que en ningún otro lugar del mundo. Tres años antes, la sonda lunar "Orbiter" había mandado al complejo de Robledo de Chavela la primera fotografía de la Tierra vista desde el espacio.

Buzz Aldrin, pisando la Luna el 21 de julio de 1969

Las palabras son conocidas: “Houston, aquí Base Tranquilidad. El Águila ha aterrizado”. Cuatro días después de que la misión del Apollo XI partiese desde Cabo Cañaveral, en Florida, la frase de Neil Armstrong certificaba a las 21:18 (hora española) de aquel 20 de julio de 1969 la histórica llegada del hombre a la Luna, de la que este año se conmemora el 50 Aniversario, efeméride que se celebrará especialmente en localidades de la Sierra Oeste como Fresnedillas de la Oliva o Robledo de Chavela, cuyo papel fue determinante para que esta hazaña se hiciera realidad. De hecho, antes que en Estados Unidos, las esperadas palabras del comandante Armstrong se escucharon primero en la instalación que la NASA había construido en 1965 en Fresnedillas para el seguimiento de vuelos espaciales tripulados, con la vista puesta expresamente en el programa Apollo. En aquella estación, dependiente de la de Robledo de Chavela, trabajaban 120 técnicos, 110 estadounidenses y 10 españoles, entre ellos José Manuel Grandela, que hace años recordaba cómo vivieron el momento del alunizaje: “Estábamos muy pendientes porque la nave no acababa de encontrar el sitio que se esperaba, un terreno con una orografía más suave, y sobre la marcha, porque se quedaban sin combustible para volver a casa, Armstrong tuvo que coger el piloto manual y buscar otro punto para aterrizar”.

Imagen de la estación de Fresnedillas de la Oliva para el seguimiento de vuelos tripulados en 1969/ Autor: Larry Haug

Otro de los protagonistas fue el ingeniero Carlos González Pintado, ex jefe de operaciones de la NASA en el Complejo de Comunicaciones de Robledo de Chavela. “Mi labor era la de radiofrecuencia, buscar la mejor señal para recibir y transmitir los mensajes que se mandaban en ambas direcciones. Oía las conversaciones de Armstrong y Aldrin antes incluso que Houston”, explicaba. En definitiva, coordinar desde Fresnedillas, 50 kilómetros al Oeste de Madrid, las comunicaciones con la nave, gracias a la antena de 26 metros de diámetro DSS-66, apodada La Dino. “Tras el aterrizaje les dijeron a Armstrong y a Aldrin que descansaran y que durmieran un poco y a mí, la verdad, me hizo gracia. Nosotros estábamos allí, aplaudiendo como locos y pensando que íbamos ser incapaces de dormir esa noche. ¿Cómo iban a dormir ellos con lo que acababan de vivir?”, recordaba en los actos que tuvieron lugar en España con motivo del 45 Aniversario.

“Mientras los ojos del mundo permanecían pegados a sus televisores, las primeras imágenes en vivo de nuestro Planeta y del paisaje lunar como era visto por los hombres desde la Luna fueron transmitidas desde un cuarto de millón de millas a la estación de Fresnedillas”, recogía un libro sobre la carrera espacial editado por la NASA en 2008 (“Read you loud and clear!”, de Sunny Tsiao). El propio Neil Armstromg, en una visita a España, señaló años atras que “sin las vitales comunicaciones mantenidas entre el Apolo 11 y la estación madrileña, nuestro aterrizaje en la Luna no habría sido posible”.

 

Más allá de este histórico momento, el papel de la estación de Robledo de Chavela -donde hoy se conserva la antena DSS-66, aunque ya fuera de uso- fue notable desde su inauguración en 1964, con episodios tan relevantes como la recepción, el 23 de julio de 1966, de “Earthrise”, la que muchos consideraron entonces la fotografía del siglo, captada por la sonda Lunar Orbiter: la primera imagen de la Tierra desde el espacio, mostrándose resplandeciente por encima del horizonte de la Luna.

Mientras que las instalaciones de Fresnedillas -localidad donde se puede visitar el recomendable Museo Lunar- se desmantelaron de forma definitiva en 1985, la estación de la NASA en Robledo de Chavela continúa formando parte de la Red de Comunicaciones con el Espacio Profundo, que cuenta con otros dos complejos similares en Canberra (Australia) y California (Estados Unidos), participando en misiones como “Viking”, “Galileo”, “Dawn”, “Opportunity” o “Curiosity”, éstas últimas dirigidas a la exploración de Marte. Precisamente el planeta rojo aparece en el futuro más inmediato de la estación madrileña, como señalaba hace unos meses Anthony Carro, el representante de la NASA en España, que junto a Carlos Gómez Pintado estará en julio en el Curso de Verano organizado en Robledo por la Universidad Complutense: “Mars 2020 va a contar con un instrumento de desarrollo español. Además, va a requerir dos nuevas antenas en el centro. Una vez lanzada la misión, se controlará desde aquí. Se darán instrucciones como el encendido de motores, rotaciones, etc., y después se recibirán los datos recogidos sobre las mediciones realizadas en el terreno (existencia de atmósfera, campo magnético, composición de la superficie, etc.)”. 50 años después de que aterrizara el Águila, el conocimiento del espacio continúa pasando por la Sierra Oeste.

Entrada al complejo de Robledo de Chavela para el seguimiento del espacio profundo