Ante la jubilación.- Columna de opinión de Félix Alonso

Los segundos martes de mes nos reunimos en la librería “El Cisne Negro” de San Lorenzo en torno a un poeta. La reunión de noviembre ha sido con Alejandra Pizarnik y la sorpresa ha sido que tiene un poema titulado “Escrito en El Escorial” ¿Cuántas actividades culturales se podrían hacer tomando como referencia a todos los intelectuales que nos citan?

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“Ante la jubilación”, de Krystian Lupa, se pone en escena estos días en el madrileño Teatro de la Abadía, dentro del Festival de Otoño

Subiendo hacía la librería he pasado por delante de la frutería de Víctor, compañero socialista recientemente fallecido, y me he acordado de sus vicisitudes antes de la jubilación. Tenía que dejar con urgencia el espacio ubicado dentro del “Cuartel de Inválidos” ya que el Partido Popular tenía que colocar su proyecto estrella: “El Museo Luis Cervera”. Una indignación me subió por las venas al contemplar que todo seguía igual, excepto el negocio cerrado.

He tenido ocasión de entrar en el edificio, una millonada gastada en acondicionamiento, salas amplias y perfectas de luz para exposiciones, pero con el destino triste ahora de servir como almacén. Propuse desde este columna la creación de un “museo sobre la leyenda negra” o acoger la obra de Pablo Peinado, director del festival “Visible Madrid”, con unas 8.000 obras de arte gay y que busca un espacio para exponer. Piezas de Gordillo, Eduardo Arroyo, Álvaro Villarute, Juan Hidalgo, Yoko Ono, Saint Laurent… y así hasta 400 artistas. Me dijo cuando presenté el documental en la sala Juan Negrín que hay miedo a los poderes conservadores para encontrar un museo.

A los políticos locales, ahora ya envueltos en sus luchas de poder, les recomendaría que leyeran las mediaciones estivales de Václav Havel, el que fue presidente de la República Checa que esboza con claridad y firmeza su concepción de la política como compromiso ético y la de responsabilidad personal que se adopta en cada toma de decisiones. Ni paracaidistas de última hora, ni brazos de madera para sustituir a la democracia participativa.