Entrevista en San Lorenzo de El Escorial con Félix Bernardino: la memoria gráfica de un pueblo

Floridablanca, la calle del Rey, los Soportales, el barrio de Las Casillas, el Mercado Municipal, el Monasterio, el bosque de La Herrería, la fuente del Caño Gordo… Pocos rincones deben quedar en San Lorenzo de El Escorial que se hayan escapado a la mirada de Félix Bernardino (Madrid, 1926), maestro de la plumilla y la acuarela, quien con un estilo inconfundible ha hecho de su obra parte de la memoria gráfica del Real Sitio. El pasado 21 de abril, los ayuntamientos de El Escorial y San Lorenzo le entregaron una placa como reconocimiento a toda su carrera, así como a su vasto legado en ambas localidades, culminando así el homenaje que se había quedado pendiente tras la exposición retrospectiva celebrada a principios de año gracias al empeño de los artistas locales José Ignacio Cotillo, Jesús Vázquez Rodríguez, Mariano Martínez-Caro, Ana Grasset y Borja Echeverría (Bernardino no pudo asistir a la inauguración de la muestra, al encontrarse ingresado)

Unos días después, nos citábamos a mediodía con este gurriato de adopción, que a sus 90 años continúa pensando en nuevos proyectos. “Siempre estoy haciendo cosas. Ahora, un amigo quería que nos pusiéramos con una serie sobre las siete maravillas de España”, explicaba, después de mostrarnos un cuadernillo en el que está recopilando las plumillas y acuarelas que realizó hace años sobre el Real Coliseo Carlos III.

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Félix Bernardino, en “La Chistera”, con Los Jardincillos y la estatua de Crispín en segundo término / Fotografía: R. Herrero

Una conversación con Félix Bernardino es también un viaje en el tiempo, un ir y venir de recuerdos y lugares: El Escorial y San Lorenzo, por supuesto, pero también La Granja de San Ildefonso, Aranjuez, Alcalá de Henares, Navalquejigo, Daganzo, San Sebastián de los Reyes, Guadarrama, La Alberca, Bilbao (con una serie que dedicó al desaparecido alcalde Iñaki Azkuna) y un larguísimo etcétera…

bernardino02Cantidad y calidad
“No sabría decir un lugar favorito, pero hay un sitio que me gusta mucho, que es la ermita de Valdemorillo. Está en una zona muy bonita, al pie del embalse”, señalaba. “Iba de pueblo en pueblo con un dos caballos. He dibujado mucho, es verdad; creo que se me conoce más por la cantidad, porque yo no soy capaz de juzgar el valor que tienen mis trabajos”, añadía con sincera humildad.
Nacido en el barrio madrileño de Pacífico (en una casa que pudo haber sido de Luis Candelas), su figura permanece unida a San Lorenzo de El Escorial desde hace décadas. “Empecé pintando los tranvías y autobuses en Madrid cuando me iba alguna mañana con mi padre, luego fui a una academia en la calle Infantas, y a partir de ahí he seguido y no he parado. En vez de profesores, he ido siempre más por mi cuenta”. El relato prosigue salpicado de nombres: Miguel de Cervantes y la magnífica serie que preparó con motivo del cuarto centenario del Quijote (al que situó en distintos enclaves de Madrid, desde los arcos de la avenida de la Ilustración a un puente sobre el río Guadarrama, “porque Madrid es manchega, y yo quise subir al Quijote a la Sierra”, subrayaba), César Manrique, Tierno Galván, Manuel Azaña, Juan de Ávalos… Y volvemos a San Lorenzo, más en concreto a Las Casillas, donde nació su mujer, Pacita -ya fallecida-: “Dibujé todo el barrio. Bueno, he dibujado casi todo aquí: las fuentes, el paisaje, los edificios de Juan de Villanueva, como el Mercado, que es maravilloso, o esta plaza [la de Jacinto Benavente], que es una de las más bonitas de España. Y luego las mansardas o buhardillas. Es el único pueblo con unas terrazas y miradores así, son divinas”.
Prolongación de la mirada
Castillos, los Reales Sitios, el Modernismo (con una serie que realizó por encargo del Colegio de Decoradores), decenas de pueblos de Madrid… La obra de Félix Bernardino es tan extensa como lo son 90 años cargados de actividad, haciendo de la acuarela y el dibujo a plumilla una prolongación de su mirada, en una afortunada combinación de curiosidad y trazo fino: “Cuando veo un edificio, una fuente o lo que sea, me interesa dibujarlo, pero también conocer su historia, eso también es importante. Y sigo así, no sé pasarme horas sentado en un banco”.

Enrique Peñas