El CUC Villalba logra ante el Lugo de Fuenlabrada su primera victoria de la temporada y pone su casillero en positivo

Lo decíamos en el primer número en papel de “Aquí en la Sierra”, publicado el pasado 15 de abril: el CUC Villalba tenía cinco partidos por delante para lograr su primera victoria en esta complicada temporada. No pudo ser frente al Parla, tampoco ante un enchufadísimo Pozuelo, ni la semana pasada en el campo del Puerta Bonita. Pero los de Borja Fernández-Blanco lo consiguieron al fin en este domingo, en casa y en una mañana de intensa lluvia, derrotando (2-0) al Lugo de Fuenlabrada. Para los villalbinos era mucho más que un partido ganado: suponía poner en positivo su casillero (ahora con 2 puntos) y, sobre todo, una enorme recompensa moral; el premio al empuje de un equipo que se ha rehecho en la segunda vuelta, con una notable mejoría en defensa y unas buenas sensaciones que a la postre han propiciado este triunfo.

 

CUCVillalba-Lugo
Los jugadores del CUC Villalba celebran su primera victoria de la temporada (CUC Villalba / Natalia Rubio)

Fernández-Blanco arriesgó de salida con el sistema, jugando con tres defensas y dejando arriba a Kiko y Paletas, que desde el principio crearon mucho peligro en la portería defendida por Parra. El primer gol (minuto 25) llegó tras un envío en largo de Dani Muñoz, recibido por Kiko, quien la puso al segundo palo, donde aguardaba un letal Paletas. Los dos jugadores de Cerceda se asociaron de nuevo en el segundo tanto (35’), esta vez concluyendo con un mano a mano resuelto con frialdad. En la segunda parte, el CUC Villalba aguantó bien ante un Lugo Fuenlabrada que no creó ocasiones claras más allá de un remate a bocajarro a la salida de un córner ante el que Miguel respondió de forma fabulosa.

“No sé lo que pasará si un día nos ponemos por delante en el marcador. Igual nos soltamos del todo, o igual nos asustamos”, decía hace meses Borja Fernández-Blanco, tal como recogíamos en nuestra primera edición. Ahora ya lo sabemos: el CUC Villalba aguantó sin excesivos problemas, demostrando la madurez alcanzada por este jovencísimo equipo y despidiéndose en casa de la Tercera División para regresar a Preferente. Bajará como colista -la Liga se cerrará el próximo domingo ante el Navalcarnero, que se juega la segunda plaza-, pero con la cabeza bien alta, enterrando los fantasmas de aquella incomparecencia ante el Móstoles URJC en la sexta jornada. Ahora toca mirar hacia delante.