Los huertos urbanos, una tendencia verde en municipios como Torrelodones, Villalba, El Escorial o Alpedrete

Plantar los alimentos que consumes lejos de prácticas industriales, satisfacer las inquietudes medioambientales, el culto a la vida sana, pasar un rato al aire libre y socializar con los vecinos son algunas de las razones del creciente interés por la agricultura en entornos urbanos, una tendencia en auge que ha echado sus raíces en Torrelodones, El Escorial, Collado Villalba y recientemente en Alpedrete, municipios todos ellos cuyos Ayuntamientos han cedido parte de su suelo para convertirlo bien en parcelas individuales bien en huertas comunitarias.

Una moda que coincide con el crecimiento de la sensibilidad hacia cuestiones relacionadas con la sostenibilidad en zonas urbanas.  La dinámica es común: el cultivo de pequeñas parcelas de propiedad municipal que permitirán la obtención de una pequeña producción de hortalizas y plantas ornamentales para autoconsumo, empleando técnicas respetuosas con el medio ambiente. Y el objetivo, también: recuperar elementos de la vida tradicional y fomentar el intercambio de experiencias, dinamizar relaciones intergeneracionales, así como crear espacios formativos para niños, jóvenes, adultos y mayores. Y es que uno de los mayores éxitos de esta propuesta son precisamente sus usuarios, ya que no hay un perfil determinado.

Un proyecto transversal

El 12 de noviembre de 2013 se entregaron en Torrelodones a los 31 beneficiarios (el sorteo público se realizó el día 25 del mes anterior y se determinó que ocho fueran para desemplados, otras ocho para mayores de 65 años y 15 para el resto de la población) y a los miembros de la Asociación de Hortelanos (se les concedieron 16) las llaves de las parcelas, de entre 25 y 50 metros cuadrados, de los huertos urbanos situadas en la zona de Las Rozuelas, lindando con la avenida de Los Peñascales. Era el pistoletazo de salida de “un ambicioso proyecto”, en palabras de la alcaldesa Elena Biurrun, que incluye no sólo los huertos urbanos propiamente sino también el Proyecto de Huertos Escolares, iniciativa en la que participan los colegios San Ignacio, Peñalar, Los Ángeles, El Encinar, Nuestra Señora de Lourdes y las escuelas infantiles Las Ardillas y El Tomillar. Por su parte, el edil de Medio Ambiente, Santiago Fernández, subrayó que uno de los objetivos de esta iniciativa es “fomentar el ecodesarrollo, generando y preservando espacios de biodiversidad”. Por ello, quienes se hayan beneficiado con la adjudicación de una de estas parcelas estarán obligados a utilizar técnicas de cultivo ecológico que respeten el entorno (gestión de residuos, ahorro de agua, lucha biológica de plagas, etc.). Puesto que la finca se convirtió du-rante un tiempo en depósito de escombros, previamente se acondicionó el terreno cubriéndolo con tierra vegetal y mantillo al objeto de que la base fuera cultivable. Además de vallar el recinto y señalizar mediante hitos cada una de las parcelas, se instaló un sistema de bocas de riego en cada uno de los espacios.

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Aprender de los mayores

En Collado Villalba el sistema de gestión es distinto, ya que las 95 parcelas (de entre 20 y 45 metros cuadrados) que el Ayuntamiento ha habilitado en la zona de Los Valles, con acceso desde la calle Adelfas, con una extensión total de 4.500 metros cuadrados para la creación de huertos urbanos educativos y de ocio, se cultivan de manera individual, no hay una asociación o colectivo que lo gestione. Así, a finales de julio del pasado año se abrían las puertas de estos huertos tras realizar el sorteo dos días antes (se recibieron 184 solicitudes, de las que 105 cumplían los requisitos). Del total, 66 están destinadas a mayores de 65 años o jubilados -de este colectivo surgió la demanda-; 10 para personas con discapacidad (de hecho, tres de las parcelas, de 7,2 metros cuadrados, cuentan con las adaptaciones necesarias); y 19 para personas en riesgo de exclusión. Según señaló la alcaldesa, Mariola Vargas, el día de la apertura, “para ellos es muy importante y, además, son unos eruditos en la materia. Tienen mucho que enseñarnos y nos podemos aprovechar de la sabiduría de las personas mayores una vez más. Como cada parcela es de cada uno vamos a confiar en las buenas relaciones vecinales y en el respeto a lo ajeno”.

Primeros pasos

En Alpedrete, el equipo de Gobierno aprobó el 11 de marzo la puesta en marcha del proceso para la cesión de suelo municipal para la creación de huertos urbanos, incluyéndolo en las normas subsidiarias, que datan de 1994 y no contemplan este uso del suelo en zonas verdes. Para Guiomar Romero, edil de Energía y Medio Ambiente, “de esta manera se intenta satisfacer una demanda desde hace años. Ahora estamos elaborando la ordenanza que se llevará al Pleno de mayo”. Mientras, el Ayuntamiento ya ha identificado algunas zonas que podrían ser adecuadas y que cuentan con el dictamen favorable de los servicios técnicos municipales. Antes de determinar el lugar definitivo se realizará una consulta con los vecinos de las zonas cercanas.

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Se trataría de una parcela de unos 3.000 metros cuadrados, que podría ampliarse según la demanda, “en la que no haya parques ni jardines” y que estaría gestionada por la recién nacida Asociación de Hortelanos de Alpedrete. Su portavoz, Pilar Navarro, explica que “somos un grupo de personas con diferentes inquietudes que participamos en las AMPAS de varios centros escolares del municipio, aunque también hay un jardinero y jubilado, que queremos mantener un contacto directo con la tierra. Son experiencias positivas basadas en el trabajo colaborativo”. Los huertos serían comunitarios y cualquier interesado en acceder a ellos tendría que hacerse socio de este colectivo, formado actualmente por nueve miembros, “aunque queremos abrirlo a más gente”.

Cultivar en la ciudad

Tras unas jornadas universitarias, en 2010 nace la Red de Huertos Urbanos de Madrid, que agrupa a unos 40 huertos y recoge esta moda en auge los últimos años. Comenzó en Nueva York en los 70 y hoy se contabilizan más de 600 cultivos en esta ciudad; incluso Michelle Obama tiene uno en la Casa Blanca. Pero la agricultura urbana no es algo nuevo, se practica desde que la Revolución Industrial separó el campo y la ciudad, y se ha visto potenciada en guerras y crisis.