“La mayor dificultad es abarcar todo lo que ves en un cuadro”. Varios pintores se reúnen en Moralzarzal para pintar la Sierra

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Subiendo por la ladera de Matarrubia con la autorización que el Ayuntamiento de Moralzarzal otorga para poder acceder en coche, nos adentramos en este singular paraje ataviados con botas de montaña como cualquier senderista cuya intención es descubrir el paisaje, pero hoy hay algo más, hay que capturarlo. A través de las ventanillas -subidas para que el polvo del camino no se impregne en el cuadro- Antonia Contra ejerce de guía y nos explica cómo surgió una iniciativa que ha llevado a cinco pintores (Jorge Abad, Santiago González, Alessandro Taiana, Salvador Antúnez y la propia Antonia Contra) a compartir tiempo y espacio para plasmar la Sierra de Guadarrama desde el Cerro de El Telégrafo.

pintores (2)Saludamos a ciclistas, cazadores, recolectores de setas, gabarreros acompañados de sus mulas y forestares limpiando las ramas de unos árboles que cubren el camino hacia la cumbre, muy cambiada desde primeros de agosto, cuando Jorge Abad, alma mater del proyecto, y tras el empujón del que fuera su maestro, el pintor Antonio López, decidió que por unos meses que su estudio fueran las cumbres serranas. “Jorge vino con Antonio López y el alcalde, Juan Carlos Rodríguez Osuna, les enseñó este lugar y les gustó mucho y ahí empezó todo”, recuerda Contra. “Antonio me dijo “Tienes que narrar esto, está muy bien escrito”, añade Abad. “Si alguien tiene que contar la Sierra, desde aquí se hace muy bien, desde el mismo corazón de la Sierra; Velázquez lo hacía desde Madrid”.

Dependientes de la meteorología
Desde entonces, las tardes estivales han marcado su horario de trabajo, aunque ahora “dependemos del tiempo que haga”. “A mí modo de ver la pintura al aire libre tiene que someterse a estos cambios y seguirlos con cierta humildad, está sometido a las condiciones meteorológicas. Si vas buscando una continuidad de luz hay que respetar las condiciones exteriores que viven en el cuadro”, explica Alessandro Taiana, que considera que estos tres meses “es un plazo muy alargado porque la incidencia de la luz cambia mucho por el recorrido del sol y cambia el carácter del paisaje”, algo que corroboran Contra, Abad y Santiago González, también presente en la visita, mientras sujetan con cuerdas y piedras los caballetes ante la posibilidad de que el poco viento que corre tome más fuerza.
“Hay que traerlo todo, venir cargada con el cuadro y todo el material, subirlo a esta roca, tener suerte de que no haya mucho viento, de que no llueva, de que no se nuble demasiado… todos esos factores te afectan”, relata Antonia Contra. “La pintura al aire libre necesita cierta agilidad del pintor, hay que traer cosas pero no venir cargados en exceso, no como si tuviéramos el estudio aquí”, apostilla Taiana, “y si se te olvida algo tienes que improvisar”, reconoce Contra, ya que al trabajar con soportes distintos, el préstamo de material no es posible: los cuatro presentes pintan óleos pero unos en tabla (Contra y González) y otros en lienzo (Abad y Taiana).

Diferentes lenguajes
No solo el soporte difiere, también su lenguaje e intención “a pesar de que nos une la pasión hacia este paisaje”, dice Contra. “Cada uno tiene su poética, su trabajo y su manera de trabajar y enfocar el cuadro. Venimos por la tarde pero cada uno con un ritmo distinto. Algunos han trabajado más tiempo en el mismo cuadro y otros han hecho cosas más rápidas”, concreta Alessandro Taiana.
pintores (1)“A ellos les luce un montón, son pintores y yo no, me he puesto a hacer algo que no suelo hacer y esto completa mi trabajo, yo analizo mejor las realidades ciñéndome a las dimensiones que a los colores y a los contrastes”, reconoce Santiago González, que el primer día hizo una foto del paisaje que ahora intenta reflejar en el cuadro.
“Cada uno entendemos el arte de manera distinta y estos encuentros de pintores son una maravilla porque hablar con gente que no tiene nada que ver contigo y estos intercambios son muy positivos; se hacían desde hace mucho y volver hacerlos ahora me parece muy interesante. Realmente el compromiso es la honestidad que tengas tú con tu modelo. Todos sabemos imprimirnos una foto y fusilarla, pero venir aquí y estar durante tiempo para ver qué va cambiando, cómo pasa el sol, que cambia de posición de una manera terrible…”, apunta Abad, que ha participado experiencias similares a esta con Antonio López en el Cerro del Viso y en Aluche, “sitios donde se ve la ciudad desde lejos”.
Pero eso sí, todos respetando la ubicación del primer día. “Cada uno tiene su sitio porque si no la posición variaría así que te marcas en el suelo con una tiza o pegatina, sobre todo marcar los pies, más importante que donde esté colocado el lienzo porque es tu visión”, explica Contra.
Exposición en diciembre
Todos los trabajos se expondrán a lo largo del mes de diciembre en el Centro Culural de Moralzarzal (el sábado 1, a las 18.30 horas es la inauguración). Junto a los cuadros, habrá una muestra de fotografías que recogen todo el proceso de creación desde el lienzo en blanco y que firma una fotógrafa profesional que ha ido una vez por semana.

 

italianoUn italiano experto en el Guadarrama

Alessandro Taiana es de origen italiano pero vive en Madrid desde 2001y lleva cerca de diez años atrapado en el Alto de las Guarramillas, el hueco de San Blas, la hoya de Peñalara… “Me queda mucho porque cuando empiezas a pintar estás muy atado a un lugar y pasas mucho tiempo en él y hay muchos sitios que te gustaría explorar. El problema es tener interés hacia el tema, hasta que el interés no se agota, es que ahí hay algo, si empieza a entrar el aburrimiento es un mal signo. Para mí, de momento, el Guadarrama es inagotable, nunca me he cansado de frecuentarlo”. En este tiempo ha terminado 5 cuadros de tamaños diferentes y un sexto que se ha quedado sin acabar “porque se ha alargado demasiado; está bien pero le falta algo”.

 

pintores (3)Una obra pictórica con personalidad

Para Antonia Contra, pintora nacida en Valladolid y vecina de Moralzarzal galardonada con la Medalla de Oro al Prestigio Profesional y Artístico en 2017, año en el que fue pregonera de sus fiestas patronales, es la primera vez que se embarca en un proyecto de estas características.”La mayor dificultad es abarcar todo lo que ves en un cuadro”, dice mientras monta las dos tablas en las que pretende reflejar su visión de la sierra. “Cada uno está aquí el tiempo que necesita, yo lo máximo que he estado pintando ha sido dos horas seguidas porque la sombra se alarga mucho”.  Contra posee una obra pictórica con personalidad en la que captura la esencia de los personajes a través de su técnica. Entre sus últimas exposiciones destacan las colectivas realizadas en Málaga, Valladolid y Calpe y también en Moralzarzal 2008 y 2010.

 

El discípulo de Antonio López

pintores (6)“Para mí lo importante de mi cuadro es que se vea cómo las casas van trepando las montañas, describir cómo la urbanización se va comiendo poco a poco la Sierra de Madrid creo que es un ejercicio que no se ha hecho todavía, para mi gusto, y creo que hay que contarlo, poco a poco, si no me da tiempo a terminarlo, pues al año que viene”, confiesa Jorge Abad, vecino de Moralzarzal, que ya tiene su obra reservada. “Ves todos los caminitos, aquí se narra mucho lo natural y la mano del hombre y hay un diálogo que me parece muy interesante: cómo la gente sube La Maliciosa por las pistas, el embalse… esta todo muy integrado en esta Sierra”. Jorge Abad fue discípulo de Antonio López, con el que trabajó durante bastantes años en su taller y “ahora me dedico más a mi trabajo y menos al suyo. Le tengo mucho cariño a nivel profesional y personal. En una ocasión le hice un retrato y estuvimos casi dos años, fue muy larga la experiencia, pero bonita porque conocí cosas de él que no conocía. Sus ojos te hablan, pero a la vez estás teniendo una conversación con él”; el cuadro se expuso en la National Portrait Gallery de Londres.

 

Un escultor daltónico que pinta

pintores (5)Santiago González es la primera vez que se embarca en este tipo de proyectos. Él se dedica a la escultura y la pintura abstracta, no figurativa. “Me muevo mucho por contrastes y me canso, porque soy un poco obsesivo. Me pongo mucho con las esculturas y me harto y me poco a pintar un poco y me harto y me vuelvo a las esculturas”, dice reconociendo que esto es un reto para él. “Soy daltónico y lo de los colores me cuesta, es uno de los motivos de hacer esto. No voy a renunciar a pintar por ver mal los colores, entonces es más complicado y tengo que retroceder todo el tiempo. Hay partes que he blanqueado siete veces hasta que he conseguido el color, y me tuvieron que ayudar. Sufro un poco pero es muy satisfactorio porque ves que te va saliendo y te funciona”. Pero Santiago González no ha abandonado del todo la escultura este tiempo. “Estoy haciendo un bajorrelieve en casa, no lo traigo porque es de barro, pesa y cualquier toquecito me deshace todos los deberes y con el sol se me seca. Se vuelve muy complicado venir aquí a modelar”.