“La denuncia de la indignación” (artículo de opinión de Félix Alonso)

El PSOE de San Lorenzo de El Escorial en la pasada legislatura, siendo concejala Susana Barquillo, denunció que en una zona residencial se había construido un edificio de uso comercial con dos licencias aprobadas por el Partido Popular, de muy dudosa ética política. Una de ellas se concede a la empresa Huaco. El que concede la licencia, es decir Gonzalo Cuesta (¿por dónde andas ahora Gonzalo?), es apoderado de la empresa concesionaria, junto a su esposa, consejera delegada. Para completar lo que ahora sería impensable, también figuraba Carbonell Lozano (parking-ora-basuras), y como la mayoría absoluta de Fernández Quejo daba para mucho, compran al lado una parcela de 220 metros; no se cortaban en absoluto.

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Hace unos días ha llegado “un papel” de los Juzgados de lo Contencioso; ya no se puede esperar más, hay que demoler la aberración urbanística. Claro, con un coste. Esteban Tetamantti (Sí Se Puede), recogiendo la indignación de los socialistas de la anterior legislatura, hace una pregunta y una propuesta muy lógica, consistente en decir que las “bromas” del PP no las tenemos que pagar todos. La alcaldesa, que a pesar de no gustarle la tauromaquia, utiliza la suerte de la larga cambiada, se limita a decir que el seguro no lo cubre todo, y le ruega al PP que pregunte a la secretaria para que tengan una información adecuada.

Un antes y un después, se nos dijo en una asamblea local socialista. El antes lo conocemos, el después es que Susana Barquillo ya no es concejal (deberíamos hacer una análisis sobre los procedimientos de selección de candidatos), y lo que estamos viendo es que de pedir responsabilidades al PP, nada de nada. De pedir responsabilidades a Fernández Quejo, nada de nada. ¿Qué te pasa, alcaldesa? Los vecinos queremos saber.

He ido con mis nietos a enseñarles la “sala de los secretos” en el Monasterio, pero no he podido contarles cómo funcionaba la comunicación en mis años de infancia; el mismo que ha metido las hormigas voladoras a Juan de Austria ha matado el espacio en aras a la seguridad. Luego nos quejamos del uso abusivo de los móviles. No se han dado cuenta de lo importante que es compartir un secreto.

Félix Alonso