A media asta (artículo de opinión de Félix Alonso)

‘Celebrado’ el referéndum sobre el “Belén de Pardito”, ha dado el siguiente resultado: que las imágenes se pongan el año que viene en el barrio de Las Casillas, y que el Rincón Andaluz y los bares de la zona tengan que contratar extras para atender las demandas. Las imágenes de la Pasión en la “cuesta del cine” ya nos dan una idea de lo que puede ser la próxima instalación, que sería anunciada con candiles, para que los viandantes lleguen al destino. ¿Qué mejor sitio que la ladera de la montaña? ¿Dónde estaba el castillo de Herodes?

ministros

La Semana Santa también tiene su historia y nos daba una aproximación mi tocayo Félix en este mismo periódico. Yo viví de cerca aquellos años, ya que me padre, también Félix, fue fundador de la cofradía “La Piedad” y le vi muchas tardes firmando recibos, en su función de tesorero. Olvida mi tocayo, o no lo quiere contar, que aquí, afortunadamente, confluyeron “tres curas” (José Antonio y los dos Jesuses) a los que no les pareció muy cristiano eso de llevar imágenes por el pueblo, que el cristianismo era mucho más. Ese fue uno de los motivos de la supresión de las procesiones. Esa es al menos la percepción que me queda.

La recuperación la achaco a la victoria socialista del año 82, pero eso ya es un elemento subjetivo de pura intuición, que se me confirma hoy nuevamente con las banderas a media asta en los cuarteles y viendo a cuatro ministros cantar de forma desaforada el “novio de la muerte”, dando un mensaje al partido Ciudadanos: ¡Atreveros a reivindicar la laicidad en plena Semana Santa! Aquí estamos nosotros con la tradición.

Se quejaba mi tocayo de la falta de implicación de los jóvenes en las procesiones, pero seguro que él estará  de acuerdo conmigo en que ya no conocen a los personajes de las películas de romanos. ¿Qué niño sabe hoy quien eran Sansón, David, Goliat oel rey Salomón? ¿Quién se emociona viendo los llorosos ojos de Ben-Hur? He tenido ocasión de ver un pase familiar en TV de “Los Diez Mandamientos”, y no aguantaron el cartón piedra de Cecil B. de Mille ni un cuarto de hora, pero cuando les conté (sentados al amor de la lumbre) las aventuras de Gilgamesh y su amigo Enkidu, de origen sumerio, considerada como la narración escrita más antigua de la historia, pude captar la atención de hasta los más pequeños. Las historias, si son contadas como fábulas, les molan; lo que no aguantan es que se pongan las banderas a media asta para levantar la bandera de la tradición ante el segmento poblacional que sigue más fiel al PP y que ahora lo puede perder por las pensiones.

Lo cierto es que, una vez declarada de interés turístico nuestra Semana Santa, que se haga con la máxima vistosidad y que los políticos locales sean discretos en sus apariciones, sabiendo que estamos en un estado aconfesional. Yo soy un gurriato que opto en estas fechas por Joaquín Desprez, Palestrina o Bach. Mi tocayo me disculpará que no saque del baúl de los recuerdos la capa con la que mi padre desfilaba delante de la Virgen, desde el barrio del “matadero”, decorada con las flores que colocaba con cuidado exquisito el practicante Ramos.

San Lorenzo de El Escorial, abril de 2018