Josito: “Siempre me quedará el pensamiento de qué hubiera hecho en el atletismo de no haber trabajado”

José María Rodríguez Pérez, Josito, para el mundo del atletismo, cumplió 50 años este sábado ya como excorredor. La pista cubierta madrileña del Gallur fue escenario el 11 de marzo de 2017 de su última carrera, saldada con la medalla de bronce del Campeonato de España de veteranos M-45 de 3.000 metros. Atrás quedó la que probablemente haya sido la trayectoria más legendaria de un atleta serrano, con cerca de 40 años de carreras y un palmarés abrumador que incluye victorias en todas la distancias que van desde los 1.500 metros a la maratón, pasando por el campo a través, para muchos su gran especialidad. En casi todas ellas llegó al top 10 nacional absoluto, firmando marcas extraordinarias para alguien que nunca terminó de ser un profesional del atletismo: 8:06 minutos en los 3.000 metros; 13:49 en los 5.000; 29:02 en los 10.000; 1:04:13 horas en la media maratón; y 2:17:43 en la maratón, incluyendo los extraordinarios 26:31 minutos en la Internacional de Vallecas (a 2:49 minutos el kilometro), para ser séptimo tras todo un elenco de campeones mundiales y olímpicos.

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José María Rodríguez “Josito”, la pasada semana en San Lorenzo de El Escorial / Fotografía: Rafa Herrero

Sin embargo, la biografía atlética de Josito va más allá de sus marcas, o de sus 51 presencias -que estén contabilizadas- en campeonatos nacionales y sus innumerables victorias en populares de toda España. Quizá sea la de Josito la historia que mejor refleja cómo el deporte puede abrirse paso entre un sinfín de dificultades, alguna, como la de 2008, con el fallecimiento de su mujer, Ana María, capaz de retirar al deportista más tenaz. Josito supo reinventarse, volvió a correr, y aumentó su palmarés, mientras observaba la paulatina explosión de su hija, Lucía Rodríguez, erigida en la mayor promesa del atletismo femenino español. “Dicen que se me cae la baba…Pues sí, se me cae la baba”, admite a Aquí en la Sierra en su San Lorenzo natal.  

¿Te damos ya por retirado del atletismo?

Creo que sí. Nunca se puede decir que no vuelva algún día, porque esto nunca se sabe. Es como el que es torero: te cortas la coleta y, ¿cuántos han vuelto a capear o torear por ahí? Pues esto en el atletismo es igual, porque es como una droga que tienes. Cualquier día te dices: me apetece. ¿Ahora mismo? No me apetece. Nada.

¿Por alguna razón en especial, quizás por aquella última operación en el calcáneo?

No, yo ahora estoy perfectamente, no hay ninguna lesión. Es porque no tengo la suficiente motivación que me haga tener ganas de ser competitivo. No concibo el atletismo sin serlo. No me ilusiona salir a correr y no competir.

Pero uno coge tu trayectoria y ve varios parones: en los noventa, hay algunos de varios meses. Y luego está la retirada de 2008, forzada por la desgracia de perder a tu mujer, tras la que vuelves en 2011. Si alguien tiene la fórmula para regresar ése eres tú. 

Sí, pero cuando volví la primera vez, en 1997, cuando entré en la Academia de Policía, tenía 29 años. No fue un parón total. Recuerdo que, más o menos, de 1995 a 1999, sólo competía. En 1997 no hice nada de abril a septiembre, y en el verano del 98, tampoco. Viendo mis notas de los entrenamientos, iba a mi aire, sólo rodaba. No tenía mánager ni planes de entrenamiento. Y después del 2008, volví a los tres años a hacer atletismo, pero ya no tenía nada que ver: era sólo ir a correr. Ahora, ya con 50 años, todo es muy diferente. Si volviera, las recuperaciones me costarían bastante.

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Josito en el Cross Gimnástica de Ulía, País Vasco

¿Cuántos años has estado corriendo?

Pues, si no cuento los paréntesis… Empecé a la edad de ocho o nueve años. Tengo por ahí algún trofeo del año 76, así que tendría unos ocho años. Hasta marzo del año pasado, descontando el tiempo que no hice nada, habré corrido casi 40 años.

¿Qué es lo que te motivó al empezar? Tu padre era jardinero, y tú tenías que trabajar de electricista…   

Empecé de electricista gracias a Javi Moya, que fue con el que empecé a trabajar. Le gustaba el atletismo y compaginaba el ir a trabajar con correr. Nos levantábamos por la mañana a las 6 y media para entrenar, para hacer los primeros rodajes, luego me iba con él a trabajar todo el día, y a la vuelta volvía a entrenar. Así fue mi vida hasta los 29 años.

Entonces, ¿no te empujaron al atletismo desde casa?

No, no. Mi padre, el deporte no lo practicó en la vida. Le gustaba el fútbol y el Real Madrid, que por eso veíamos los partidos de pequeño. Mi padre no tenía conocimientos de atletismo, ni me acompañaba, ni me podía facilitar nada, porque éramos una familia humilde.

Esos inicios tuyos se asocian mucho a Guadarrama, con Javi Moya, con los dos primos Cuadrillero…

Empecé con el club de aquí de San Lorenzo, y de ahí pasamos a Guadarrama, que fue el primer club, yo creo, que se formó en la Sierra así, un poco en serio. De ahí pasé al Majadahonda, que es donde empecé con José María Nombela Ciudad, que fue mi entrenador hasta que dejé el atletismo en 1995. Y cuando volví en la segunda parte, lo hice con Antonio Postigo. Ahí estuve en el Sandri Sport y el Cárcavas, los dos en Toledo, en el Maratón, en el Blanco y Negro, del dominical del ABC, en el Rodper, y luego en el CAPOL de la Policía. Y también en el Bikila.

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Entrada en Anoeta como segundo en la Maratón de San Sebastián

Hace poco me contaba Cuadrillero que los entrenamientos de cuando erais jóvenes eran brutales…

El problema fue que éramos un grupo de atletas muy jóvenes, muchos con muy buena calidad, pero muy desbocados. Éramos como potros salvajes que competíamos entre semana entrenando y, al llegar el día de la competición, muchas veces estábamos agotados físicamente. Yo, en mi caso, trabajaba además toda la semana ocho o diez horas diarias, y claro, si competíamos entre semana, las cosas luego no salían.

¿Cuánto tardasteis en daros cuenta del error?

Yo me di cuenta muy tarde. Teníamos unos 20 años y ya prácticamente casi nadie hacía atletismo. El único era yo.

Cuadrillero contaba que ese estrés en la competición motivado por el desgaste fue la causa de que dejara entonces el atletismo. ¿Por qué crees que tú sí aguantaste?

Desde los 17 años no tenía el atletismo como prioridad en la vida, mi prioridad era trabajar. Vengo de una familia humilde y en mi casa se necesitaba. No me podía arriesgar a dedicarme a esto en cuerpo y alma, aunque alguna vez lo pensé. Y cuando lo pensé, sopesé todos los pros y los contras, y decidí dejar el atletismo. Como nunca lo tuve como prioritario, no me llegó ese estrés o esa ansiedad. Sí que competía mal, partiendo de que entrenábamos muy fuerte entre semana, pero también lo asocio a que trabajando ocho, diez y hasta doce horas, no podía llegar fresco a las carreras.

¿En casa trataban de quitarte el atletismo de la cabeza para que te centraras en el trabajo, o no?

Mi padre siempre estuvo en contra de que yo hiciera atletismo, decía que de correr no se sacaba nada, y no tenía ese apoyo. Entre que no tenía medios ni ayuda  y que mi padre desconocía el atletismo y no sabía nada de deporte…No porque no le hubiera gustado, porque, si hubiera podido, me habría ayudado seguramente como nadie. Pero no le veía un futuro para vivir.

¿Cambió algo su opinión al verte con la camiseta de la selección española, al ser internacional júnior en Portugal?

De júnior fui con la selección B de España a un encuentro en Portugal, porque perdí la plaza en el Cross de Lasarte, que fue Campeonato de España, cuando el Mundial iba a ser en Polonia. Competí mal, me quitaron la plaza y me metieron en una selección B para correr el Ekiden de los Tres Castelos. Fue la primera vez que vestí la camiseta nacional, siendo júnior. ¡Pero qué va! No cambió su opinión. Me traje unos regalos que me dieron allí, y cuando mi padre llegaba a casa, me preguntaba: “¿Pero has ganado dinero?” Y yo: no. Y él: “pues pegarte palizas para no ganar dinero, ¿qué sentido tiene?” Eso decía. Yo empecé a ganar dinero a partir de los 20 años, porque íbamos a correr populares a los pueblos: de un sitio, 40.000 pesetas; de otro, 100.000… En esos años se ganaba casi más dinero que ahora. Y luego, en mi época buena, cobraba por ranking de España y ya te pagaban un fijo por competir, con los puntos del cross y la pista.

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Hablemos del Rodper, porque es quizás el gran equipo de la época, con gente como Jesús de Grado o Alberto Juzdado, y tú consigues llegar a él. ¿Qué recuerdos tienes de entonces?  

No recuerdo muchos puestos, pero creo que fuimos campeones de España de media maratón en Palma de Mallorca, o al menos hicimos podio. Había una gran calidad humana, con un nivel buenísimo, de los primeros de España. Estaban Jesús de Grado, Romera, Antonio Crespo, Alberto Juzdado, Paul, Chema Martínez… En aquella época yo era el más jovencito de todos, y verte allí con ellos… Te llenaban y aprendía mucho, era muy observador con ellos, veía lo que hacían antes y después de las carreras, cómo competían. Y luego teníamos la suerte de tener al gran Paco Perela, que era muy atento. Es una persona a la que tengo mucho que agradecer, porque además me dio trabajo en la época en la que estuve dudando sobre si dejar de trabajar de electricista, que lo dejé un tiempo, para dedicarme al atletismo. Trabajé con él repartiendo con el camión de Rodper, aunque eran menos horas, y tengo que agradecerle que pusiera todo de su parte. Me ayudó económicamente y siempre se portaba muy bien con el atleta. Daba su vida por el atletismo.

Lo de Perela iba más allá de las carreras, ¿era como un segundo padre?

Sí. Se volcaba mucho con el club y con el atleta. Daba siempre más de lo que podía dar.

Con Alberto Juzdado te unió mucha relación en aquella época, ¿no?

Sí. Aunque él era mayor que yo, sí que competimos en bastantes pruebas por ahí. Él fue más decidido, tiró para adelante en el atletismo y le salió bien. Era lo mejor que pudo hacer. Se lo jugó todo: dejó el puesto de escayolista que tenía en Boadilla del Monte y fue campeón de Europa en Helsinki y medalla de bronce en el Mundial.

Compartís palmarés en Villalba: los dos ganasteis las Tres Leguas…

Sí. Alberto la ganó antes de pegar el salto para arriba y yo la gané, no sé si dos o tres años. Era una prueba que era muy bonita en la Sierra y, si podía, no faltaba.

¿La de Rodper es tu mejor época, o es la del CAPOL?

Bueno… Creo que mi mejor época fue cuando empecé con Antonio Postigo, porque ya  tenía mi vida resuelta, no tenía ningún tipo de presión y disfrutaba corriendo. Sin duda, por marcas, fue en el CAPOL. Aunque la época primera, año 1993 ó 1994, fue muy buena para mí, fue en la que tenía que decidirme ya si me dedicaba en cuerpo y alma al atletismo, o me dedicaba a ser lo que fui, un popular bueno-alto. Ahí sí que tuve unos grandes años, porque ganar la Maratón de Bilbao, hacer segundo en las de San Sebastián y Calviá, ser 13º en la de Torino, y ganar un Campeonato de España por  Federaciones en 10.000… Fue una época buena, en la que estaba despegando. Pero al final no volé.

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El tiempo de 2:17:43 horas que haces en la Maratón de Torino es tu mejor marca, pero la cosa pudo salir aún mucho mejor, porque algo te ocurrió en la parte final…

Pues iba tercero a falta de cuatro kilómetros para el final, pero el final fue un infierno, debido a que me pasé de vueltas. Pasamos muy rápido la media maratón, en 1:05 horas, íbamos para hacer una gran marca. Mi idea era terminar sobre 2:12, pero esos cuatro kilómetros finales fueron una odisea y llegué prácticamente a rastras.

¿Cuál fue tu maratón más redonda: la de Torino por la marca, la que ganas en Bilbao, o la que acabas segundo en San Sebastián, con esas condiciones de lluvia tan tremendas?

Hombre, la maratón redonda fue la que gané en Bilbao, con 2:18:06, corriendo prácticamente solo. Pero la que más valoro es la del segundo puesto en San Sebastián, porque hacía un día de aire que tiraba las vallas por el barrio del Gros, lloviendo durante toda la maratón. Fue el peor día que se podía tener para correr y, sin embargo, pudimos hacerlo en 2:19. Si hubiera hecho un día normal, tampoco mucho más allá, habría hecho mi mejor marca.

Abarcabas muchas distancias, pero ¿el mejor Josito fue el del campo a través?

Con el tiempo, cuando empecé a entrenar con Postigo, me di cuenta de que yo no era   ni un corredor de media maratón, ni de maratón, sino que era un corredor de 10.000 y 5.000, y también de cross, por mi tipología, por mi golpeo contra el suelo…En la maratón llegaba muy mal, porque mi correr era muy redondo y golpeaba mucho contra el suelo. Donde mejor desarrollaba mi atletismo era en el cross: fui cinco veces campeón de Madrid absoluto, y logré muy buenos puestos por ahí, como en Venta de Baños el año en que ganó Kenenisa Bekele (2004), que hice décimo o noveno, o muchos otros por ahí, en los que siempre hacía entre los tres primeros españoles. Me di cuenta después, porque en mi primera época iba a populares buscando el dinero fácil, no iba buscando marcas. Lo diré claramente: iba a correr donde hubiera dinero, que para eso me lo curraba entre semana. Yo los tiempos los fui a buscar desde el año 98, cuando empecé con Postigo. Fue cuando me di cuenta de que era capaz de correr rápido, que podía hacer 13:49 en 5.000, 8:06 en 3.000, o 29:02 en 10.000. Me di cuenta de que no era corredor de distancias largas, sino de 5.000 y 10.000 metros.

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¿Dónde crees que hubieras llegado si eso se hubiera detectado al principio y si tu carrera se hubiese encauzado hacia la distancia correcta?

Bueno, nunca se sabe. No se puede mirar atrás y decir que ahora lo voy a hacer de otra manera. He llegado donde he llegado porque he tenido los medios que he tenido. Yo me siento bien con lo que he hecho y a lo que he llegado, no me arrepiento de nada. Pero, ¿qué hubiera hecho si no hubiera trabajado y si mis padres me hubieran dicho dedícate sólo a entrenar? No lo sé. Algo mejor sí que hubiera hecho, claro.

Realmente, ¿qué te motivó a dejar el atletismo en los noventa?

Hice un puesto buenísimo en la San Silvestre Internacional Vallecana. Fui séptimo y, entre los seis primeros, todos eran campeones de Europa, del Mundo, o tenían títulos olímpicos. El único que no tenía esos títulos era yo. Yo ya había hecho otras grandes carreras en cross esa misma temporada, y me dijeron que si quería ir a más, tenía que poner más de mi parte. Tenía que dejar de trabajar y dedicarme profesionalmente, tener ayudas de un médico que me controlara… Los primeros días accedí al control médico y a que me llevaran, pero, al cabo de un mes y pico, yo no me sentí a gusto, porque no veía que fuera lo más ideal tomar medicamentos para correr. Siempre había corrido con nada, de forma natural, y eso de tomar obligatoriamente que si pastillas para el hierro, que si pastillas para lo otro… Me desilusionaron un montón y dije: si el atletismo tiene que ser tomar pastillas todo el día, yo lo dejo.

Y lo dejaste muy decepcionado, supongo…       

Me fui decepcionado porque, a la vez que yo sopesaba todo esto, veías a un montón de gente muy sospechosa en todos estos temas del dopaje. Decías, vamos a ver: yo con esta gente no puedo hacer nada más que a nivel popular, porque esta gente va de otro palo diferente al que yo voy. Yo voy de forma sana y natural y es imposible que yo nunca haga nada. ¿Qué voy a ser, dónde voy a llegar? ¿A estar entre los diez primeros, como he estado? Eso es lo que me llevó a la desilusión. ¿Qué fui cobarde? Pues sí, porque podía haber seguido, sabiendo cuál era mi límite y decir: hasta aquí. Pero decidí dejarlo porque eso no me llenaba.

¿Y hasta cuándo paras y cuándo vuelves?       

Entré en 1997 en la Academia de Policía y fue en 1998 cuando Constantino Esparcia, un gran atleta de cross, varias veces campeón de España, me ve que gano en unas carreras que hay en la Academia y que son obligatorias en los primeros días. Me dice que si no me interesa ir al Campeonato de Europa con la Policía. Le dije que yo no hacía nada, pero me hizo un test allí, en Ávila, y me dijo: “¡joder, estás que corres! No ganarás el campeonato, pero corres y puedes estar ahí”. Entonces, dio la casualidad de que entrené un poco, y fui al Campeonato de Europa. Hice 14:11 en 5.000 y fui medalla de plata. Hice una gran carrera, perdí con el francés por foto-finish. De ahí me animaron a que volviera a empezar y, bueno, fuimos campeones de Europa de maratón, fui subcampeón de Europa de 5.000 con 14:06 en Polonia y me enganché. A nivel de la Policía gané casi todo: diez títulos seguidos de campeón de España, las dos medallas de oro en los Juegos Mundiales de Quebec en 1.500 y 5.000, las dos medallas en los de Barcelona…

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De ahí a la actualidad sólo te quitaste una vez la camiseta del CAPOL…      

Me la quité en 2006. Estaba muy bien de forma y exigí un poco más a mis jefes a nivel deportivo. No accedieron y me vestí la del Bikila. Tenía toda la ilusión del mundo, pero surgió el problema de mi mujer y duré una temporada.

Así llegas a 2008. Estás en un espléndido momento de forma pero, con la enfermedad de Ana María, tu mujer, todo se viene abajo…

Sí. Ana muere el 9 de enero y yo lo dejo exactamente en febrero de 2008. El mánager tenía unas cuantas carreras contratadas y, además, me venía bien para desahogar la cabeza. Corro el Cross de Haro y me sale fenomenal: hago tercer español y estuve entre los diez primeros. Pero luego voy al de Maspalomas y ahí mi cabeza ya se ha desinflado: corro fatal y encima me lesiono. Es cuando decido a la vuelta que tengo dos niños pequeños y que ya no puedo dedicarme al atletismo, que ya no tiene sentido. Durante la enfermedad de mi mujer sí que sacaba algo de tiempo para entrenar, porque mi familia me ayudaba mucho, y me venía bien para la cabeza. Pero después, al dejarlo, en dos años sin hacer nada me pongo en 80 kilos. También aquí, la AD San Lorenzo y una serie de amigos me dicen “vente aquí y nos entrenas”. Les digo que, si quieren, les entreno, pero que yo no vuelvo a hacer atletismo. Pero poco a poco me voy enganchando y vuelvo otra vez. Y en esa vuelta, llego a ser campeón de España de cross y de 3.000 en M-45, soy campeón de Madrid de cross y en pista… Pero ya no tengo motivación. Es ya otro atletismo. Lo hago más por acompañar a la gente que por disfrutar yo. Por eso, el año pasado decido que no tiene sentido seguir si no estoy disfrutando.

Cuando pierdes a tu mujer, Lucía tiene ocho años, y Álex, tres; eso está por encima de todas las cosas… 

Efectivamente. Te quedas hundido, pasa un tiempo que tienes que reorganizar tu vida. Álex está casi en pañales, y Lucía, sin su madre, se queda la pobre muy desorientada. Yo me tengo que dedicar a ellos. Sobre todo, los dos primeros años fueron muy duros. No podía ni pensar en el atletismo. Si antes no era prioritario, ahí dejó de existir.

Después, supongo que todos tus amigos, toda la gente de tu círculo vital, te animaron mucho a volver…

Sí, sin duda. Eso ha sido siempre. El apoyo de todo el mundo que me conoce siempre ha estado ahí, lo primero que hacen es animarme a correr, incluso ahora las muestras de ánimo son muy grandes. Son amistades que no se pierden nunca.

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José María Rodríguez, con su hija Lucía

Y en ésas, tu hija Lucía Rodríguez empieza a correr, primero en la AD San Lorenzo y después en Las Ardillas. Habrá sido un aldabonazo en tu vida…

La gente dice que se me cae la baba. Y claro que se me cae la baba, y se me va a caer toda la vida. No le llegué yo ni a la suela de los zapatos. Yo no quería que hiciera atletismo, mi hija empezó porque ella quiso, no porque su padre la llevara. Cuando corría en los Escolares, me llamaron para decirme que no dejaba correr a la niña. Yo les dije que sí la dejaba correr, que lo que no me gustaba era que hiciera atletismo, pero que si quería hacerlo, ella haría atletismo. Al empezar, era una niña del montón, se asustaba con el disparo, y salía tres o cuatro segundos más tarde. Lucía no ganaba en los primeros años, lo que pasa es que la gustaba. Tengo vídeos en casa en los que su madre le preguntaba: “¿Dónde está papá?”; y ella: “a corer, a corer”. Y le empezó a gustar. Será por lo que vio a su padre, pero no porque yo le animara. El atletismo te tiene que gustar a ti, no a los demás, porque si empiezas a hacer atletismo por los demás, no llegas a ningún sitio.

El Club Las Ardillas y cómo está organizada su base, con la dirección deportiva de Álvaro ‘Coti’, fue esencial en su progresión…

Eso lo ha sido todo. Si Lucía no cae en Las Ardillas, probablemente no hubiera hecho atletismo. Hombre, también está mi parte de tener conocimientos sobre cómo ir subiéndola paso a paso, porque para llegar a la Residencia Blume, sin eso no puedes saber cómo hay que moverse para que la cojan, aparte de su calidad, que es el 90% de todo, claro. Pero ha sido en Las Ardillas donde se ha ilusionado con el atletismo y lo ha conocido, y donde ha aprendido unos valores. Y Coti eso lo lleva fenomenal con todos los niños. Es una cantera de atletas.

¿Fue muy duro decir a Las Ardillas que Lucía se iba al Playas de Castellón? 

Sí fue duro, porque Lucía fue todo para Fernando Román –el presidente-: hacía de mánager, de representante, de entrenador en las competiciones… Puso todo el empeño para que se quedara, incluso estuvo dispuesto a dar dinero. El cariño que Lucía tenía a  Las Ardillas era muy grande, pero si quería seguir progresando, había que salir. Lo sentimos mucho, y a Lucía le costó muchísimo la decisión, porque aprecia tanto a Fernando que él lo era todo.

Los entrenadores de Lucía son dos de los mejores de España: Luis Miguel Martín Berlanas y Juan del Campo. ¿Qué papel juega Josito ahí?

Yo ya no soy ni utillero. Llevo la mochila en las competiciones, si me dejan, pero no asesoro ni soy nada de nada. Lucía tiene su fisioterapeuta, sus entrenadores, su mánager, y yo no opino. Lo único que hago es informarme por Luismi o por Juan de cómo está la cosa, sobre estrategias de carrera… Y si opino, es a toro pasado. Mi función es la de ser padre, estar en los momentos malos, que los hay.

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¿Cómo ves a Lucía de cara a esta temporada? ¿La ves que ha superado la pequeña decepción de no subir al podio en el Nacional de Valencia?

Eso fue un pequeño palo, porque la aspiración era hacer tercera, incluso más fácil que el año pasado. Pero ya lo tiene superado. Este año es verdad que ha hecho mejores entrenamientos, pero sin embargo no le han salido las competiciones. A nivel individual ha hecho peores cosas, pero a nivel de equipo los resultados le han sonreído, ha sido el mejor año.

Tu hijo pequeño, Álex, ha logrado con Las Ardillas la primera medalla nacional de la historia del club. ¿Cómo ves, primero, su interés por el atletismo, y segundo, su posible progresión? 

Álex no va a entrenar ningún día. Es una pena, pero sólo le gusta ir a las competiciones. Pero claro, está en una edad que, si no se entrena, no sale nada. Tiene talento, corre con un grupo de chavales que pueden ser muy buenos en el futuro, pero si no se entrena a la edad de cadete… Podrá pasárselo bien, pero no conseguir nada.

Hablando del trabajo de base. Las Ardillas y, en general, el atletismo de la Villa y de San Lorenzo, demandan una pista de atletismo. ¿Crees que sin ella se pueden mantener los excelentes resultados que hacen los atletas escurialenses y sanlorentinos?   

Lo que no entiendo es que el mejor equipo de toda la Sierra, que es Las Ardillas, con la mejor cantera desde hace mucho tiempo, esté en la única zona sin pista de atletismo. Es que casi ni siquiera hay sitios para entrenar con luz en invierno; ¿dónde llevas a un niño? No voy a decir vergonzoso, pero ya que no hay pista de atletismo, sí al menos tener una zona con luz.  Que tengan pista Colmenarejo, Valdemorillo, Villalba o Guadarrama, está bien. Y sí: están cerca. Pero la zona donde más atletas hay, con mejores resultados, es aquí. Creo que esta semana empiezan a entrenar en Colmenarejo, y es una pérdida de tiempo en horas de estudio, en gasto de locomoción para llevar a los niños, en tiempo para los padres… Además, sin pista, aquí no podrá haber jamás un saltador, un pertiguista, ningún tipo de concurso. ¿Cómo va a salir un pertiguista? ¿Saltando con garrocha? No puede ser.

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Lo que sí salen son golfistas de La Herrería. Has venido combinando el atletismo con el golf, donde eres hándicap 12. ¿La próxima entrevista será sobre ello?     

Soy hándicap 12 con 4, sí. Ahora he tenido una caída y llevo sin jugar desde enero, pero si en el atletismo no llegué muy lejos, en el golf menos. Es un deporte en el que hay que empezar desde muy pequeño también. Con el golf me lo paso bien, disfruto mucho, es una manera de estar con la familia, con mis hermanos. Si nos vemos en algún momento es con el golf. Es un deporte que la gente no conoce, es muy divertido y se aprenden muchas cosas.

Alberto Raez, Salva Díaz Barranco, Javier Moya, Nombela, Paco Perela, Alberto Juzdado… Complétame la lista de los nombres importantes de tu carrera…    

…Cuadrillero, su primo Fernando Felipe, Fernando Román… En mi trayectoria deportiva todos han estado, cada uno en una época diferente. De todos ellos guardo un gran afecto y mucha amistad, porque han compartido conmigo muchas vivencias en el atletismo, hemos disfrutado mucho y, también, hemos pasado penas. Son gente que siempre estarán ahí, porque los amigos que se hacen en el atletismo no se pierden jamás.

¿Qué balance haces de estos 50 años que acabas de cumplir?   

Que el atletismo me lo ha dado todo. Si soy policía, mucho se debe a que hice atletismo, porque, si no, lo mismo seguiría de electricista. He conseguido tener un grupo de amigos buenísimo, muchísimos conocidos del atletismo, que de todos se aprende. El atletismo le voy a tener siempre para toda mi vida. Desvincularme será imposible, con mi hija estando al nivel que está. Siempre me quedará el pensamiento de qué hubiera hecho si no hubiera trabajado; pues no se sabe. He hecho lo que he hecho, y con eso me tengo que quedar.

Jaime Fresno

“Josito ha sido el mejor en 30 años de atletismo en la Sierra”

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La brillante trayectoria de Josito pone de acuerdo al mundo del atletismo serrano a la hora de alabar su figura. Aquí en la Sierra ha pulsado la opinión de atletas como Juan Antonio Cuadrillero, flamante doble campeón de Europa de veteranos M-45 en Madrid, o de Antonio Ledesma El Tragamillas, una leyenda mundial del atletismo veterano, además de recabar dos de las opiniones más respetadas a nivel de organizadores y técnicos: la de Paco Perela, el fundador y mecenas del mítico Rodper y de la AD Maratón, y la de Daniel Bravo, empresario serrano, juez técnico y promotor de decenas de carreras en la comarca. Todos coinciden en la grandeza del atleta sanlorentino y en que su carrera pudo ir mucho más allá:

Paco Perela: “Josito fue un líder indiscutible que no fue aún mejor por circunstancias”

Tuve a Josito de chaval en el Rodper. Lo recuerdo como un gran atleta, muy formal, pero que luego tuvo mala suerte. Fue un líder indiscutible y creo que podía haber tenido mejores marcas, pero se lo impidieron las circunstancias. Con nosotros fue campeón de España de maratón. Por entonces, yo creé con Daniel Bravo el Rodper Sierra de Madrid, porque por aquí había muy buenos atletas, pero luego ya tuve que enfocarlo a Madrid. Quiero dar la enhorabuena a Josito por sus 50 años y desearle lo mejor.

Juan Antonio Cuadrillero: “Rendía como nadie, siempre daba el 120%”

Josito ha corrido mucho. Sobre todo, ha sido un luchador, que rendía como nadie y que siempre iba al 120%. Competía genial. En aquella época nos pasábamos mucho entrenando, no había los adelantos de ahora, y recuerdo entrenamientos con él dando vueltas a un campo, controlando con un reloj de aguja, o marcando con bici. Josito era muy disciplinado, no se saltaba ni un entrenamiento. Con 15 ó 16 años, bajábamos solos a Vallehermoso a entrenar y teníamos que correr para coger el autobús de las 9 de la noche. No se me olvida que, a veces, perdíamos el directo y a veces acababa en casa a las 11 de la noche. La verdad, creo que podíamos haber llegado muy lejos.

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Antonio Ledesma ‘El Tragamillas’: “Tuvo su mejor nivel en el CAPOL”

Josito sufrió un golpe tremendo con lo de su mujer y tuvo que dejar el atletismo. No hacía nada, y yo entonces le dije que tenía que reiniciarse, porque eso le ayudaría, y él me decía que andaba con la bici. No sé si volvió al atletismo por eso que le dije, habría que preguntárselo, pero yo trataba de animarle, le decía que era muy bueno como para dejarlo. Josito ganó la Maratón de Bilbao, pero creo que sus mejores carreras fueron en el campo a través. Por ejemplo, ganó en Toledo el Cross del Calzado, que entonces se hacía en Reyes con gente muy buena. Creo que su mejor nivel lo alcanzó en el CAPOL, donde tuvo grandes actuaciones. Se puede decir que ha sido el mejor atleta de la Sierra de los últimos 30 años, aunque en otras disciplinas podamos citar a Marina Damlaimcourt, o Antonio Cascos del Real.

Daniel Bravo: “Josito fue la referencia por bastante en su época”

En su época fue la referencia por bastante. Hasta entonces no habíamos tenido atletas en condiciones, aunque yo aquí siempre cito a Josefa Cruz, que como él, también ganó la Maratón de Bilbao y, además, todavía está vigente su récord, y también a los dos primos Cuadrillero: Fernando Felipe era muy bueno, antes de que bajara su nivel. Con ellos empezó en Guadarrama, antes de que entrenara con Nombi –José María Nombela- en Majadahonda. Y luego estuvo con mi amigo Paco Perela en el Rodper, entre grandes corredores, hasta que pasó las pruebas de la Policía.  Creo que el cross fue su gran prueba, donde mejor corrió, y no me extraña que haya rendido tan bien hasta hace poco, porque la clase es para toda la vida.