Juan Miguel sale a hombros en su alternativa, aunque Miguel de Pablo realiza la mejor faena en la segunda corrida de la Feria de Valdemorillo

La segunda y última corrida de la Feria de Valdemorillo contó con el triunfo de Juan Miguel Benito, que la tarde en que tomó la alternativa sumó una oreja en cada toro para salir a hombros, aunque fuera Miguel de Pablo quien estuvo mejor y realizó la faena de mayor entidad. Hubo más publico que la tarde anterior. El toricantano y De Pablo arrastraron muchos partidarios de sus “colmenares” -De Oreja y Viejo, respectivamente-, lo que condicionó el desarrollo del festejo con un ambiente favorable. Con todo, la corrida no tuvo un argumento relevante.

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Domingo 11 de febrero. Media plaza. Toros de Guadalmena, los tres primeros de escasa presencia y más aparentes los tres últimos. Su juego fue desigual, destacando la clase del 1º y la bravura del 5º. Peores 2º, 4º y 6º. Alberto Lamelas, silencio y silencio; Miguel de Pablo, ovación con saludos y oreja; y Juan Miguel Benito, que tomaba la alternativa, oreja y oreja. Bien lidiando y con los palos “Jarocho”.

La segunda y última corrida de la Feria de Valdemorillo contó con el triunfo de Juan Miguel Benito, que la tarde en que tomó la alternativa sumó una oreja en cada toro para salir a hombros, aunque fuera Miguel de Pablo quien estuvo mejor y realizó la faena de mayor entidad. Hubo más publico que la tarde anterior. El toricantano y De Pablo arrastraron muchos partidarios de sus “colmenares” -De Oreja y Viejo, respectivamente-, lo que condicionó el desarrollo del festejo con un ambiente favorable. Con todo, la corrida no tuvo un argumento relevante.

El encierro de Guadalmena estuvo por debajo en presentación de lo que se espera en este coso. ¿Cuál es el toro del Valdemorillo? Depende del día… La corrida de ayer aparentaba poco, chica y con menguadas cornamentas. Los tres últimos se tapaban más y tenían otra apariencia. En su juego hubo un poco de todo, destacando el castaño primero por bueno y el jabonero que hizo cuarto, posiblemente el mejor del serial serrano.

Juan Miguel tomó la alternativa con un castaño protestado por su escasez de fuerzas, pero que luego fue de dulce y con clase, el toro soñado para una alternativa. El de Colmenar de Oreja puso toda la carne en el asador, realizando una faena muy limpia sobre ambas manos. Los remates fueron airosos y su labor hizo las delicias de sus partidarios. Antes de cobrar una estocada, dejó un pinchazo, lo que hizo que el premio quedara reducido a una oreja.

El sexto, el toro de mejor presencia de la corrida, fue más complejo y requería otro oficio del que aún carece Juan Miguel. Su voluntad y una estocada trasera le hicieron acreedor de una oreja cariñosa, permitiendo que saliera a hombros.

Miguel de Pablo seguramente realizó la mejor faena de la tarde ante el toro de mayor bravura y humillación de la corrida de Guadalmena. Sobre la mano derecha hubo series templadas y con buen asentamiento, buscando siempre la ligazón y la profundidad. Para lo poco que torea, dio una buena imagen. El toro por el pitón izquierdo era más encastado y exigía manos más experimentadas. Fue una obra de mucho corazón y de no guardarse nada dentro. Lo que iba para triunfo quedó reducido a una ovación por un pinchazo y una estocada muy fea de colocación.

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La oreja la cortó ante el quinto, quizá porque sus seguidores le quisieron recompensar en parte por perder los premios en el toro anterior. El toro de Guadalmena no se empleó nada y pasaba sin emoción. De Pablo lo intentó y tras un pinchazo y una estocada le dieron una oreja generosa.

Alberto Lamelas pechó con el peor lote, pero su actuación fue desangelada y pasó de puntillas por Valdemorillo. Su primero fue un toro muy vacío, manso y que no trasmitía. El torero le dio muchos pases sin decir nada. En su segundo turno tampoco tuvo suerte con un animal sin fondo, ante el que el diestro jienense llevó a cabo una faena muy larga, llegando a ponerse pesado. Lo mejor fue la buena estocada con la que tumbó a su oponente.

Así terminó una feria que por muchos motivos debería llevar a una importante reflexión. Valdemorillo merece más y, a partir de aquí, que cada uno asuma la responsabilidad que le corresponda.

Alfredo Fernández