El sevillano Miguel Ángel León, que tomó la alternativa, primer triunfador en la Feria de Valdemorillo

Valdemorillo. 2ª de Feria. Un tercio de entrada. Toros de Monte la Ermita y un sobrero lidiado en 5º lugar de Guadalmena, bueno. Muy dispares de presentación, bastos y armados. Mansos y deslucidos en general, excepto 1º, de buen juego. Antonio Gaspar “Paulita”, silencio en ambos; Pedro Gutiérrez “El Capea”, silencio y oreja; y Miguel Ángel León, oreja con petición de la segunda y oreja. Destacó la brega de José Antonio Carretero y Ángel Luis Carmona saludó montera en mano en banderillas. Antes de la celebración del festejo se descubrió un azulejo en la entrada del coso de La Candelaria en recuerdo del diestro Iván Fandiño.

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Paulita, a la derecha, dando la alternativa al sevillano Miguel Ángel León / Fotografías: Rafa Herrero

Faltó público y ambiente en la primera corrida de toros de la Feria de San Blas 2018. Se resiente el ciclo por el escaso tirón de los carteles. Valdemorillo merece más interés, pero las cosas son como son. Miguel Ángel León llegaba al municipio serrano a tomar su alternativa y terminó erigiéndose en protagonista al cortar una oreja a cada uno de su lote gracias a su tesón y a las ganas demostradas en el coso de La Candelaria.

La corrida de Monte la Ermita decepcionó, y más viniendo de los buenos resultados arrojados en esta misma plaza en temporadas anteriores. Muy descabalada en su conjunto. Eran los primeros toros que se herraban bajo el epígrafe de San Román, ya que antes todavía lucían el hierro de su anterior propietario, la excelente moraleña Carmen Segovia. Esperemos que esto no sea un presagio de nada, pero conviene mencionar el dato.

Hubo un toro bueno y repetidor, un colorado salpicado chico pero armónico. Fue el abreplaza de la corrida, un oasis dentro del lote enviado por Monte la Ermita. El toro tenía transmisión, fijeza y raza, sin terminar de humillar. El toricantano fue todo disposición, aunque por el ansia y las ganas, León no acabó de cogerle el pulso y la velocidad al animal. Lo suplió con otras armas, como la entrega. Mató con eficacia y cortó una oreja. Los muchos paisanos que se desplazaron a verlo pidieron la segunda, pero aquello hubiera sido el desmadre.

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El sevillano se la arrancó al sexto, un toro grande y aquerenciado en tablas con el que puso toda la carne en el asador, buscando las vueltas al de Monte la Ermita en una faena muy comunicativa con el tendido. Le pegó pases de todas las marcas, siempre atacando mucho y tras dejar una estocada efectiva sumó el trofeo que le convertía en primer triunfador de esta feria serrana.

“Paulita” no pudo reeditar triunfos anteriores en esta plaza, viéndoselas con un lote con genio que no se lo puso fácil. Su primero fue un toro feo y mal que hecho que embistió como era. El aragonés tiró de oficio y acompañó sus embestidas intentando meterle en vereda. No anduvo atinado con los aceros. El quinto fue un ejemplar serio y astifino -no se entiende como se enlotó- que llegó reservón y sin pasar en la muleta. “Paulita” pronto desistió y abrevió con decoro sin darse coba. Anduvo rápido con el acero, dejando una estocada efectiva.

Pedro Gutiérrez “El Capea” logró cortar una oreja al buen sobrero de Guadalmena lidiado en quinto lugar y que por el pitón izquierdo embistió con largura y recorrido. Lo mejor lo consiguió en un poderoso inicio de faena y luego en algunos pasajes sobre la mano zurda en una actuación de mayor compromiso que otras veces. Mató bien y le concedieron un trofeo. El “Capea” comenzó su faena de rodillas en su primer turno, incluso saliéndose a los medios con buena compuesta. Luego, dentro de un carácter entonado, su labor fue a menos, al igual que el toro de Monte la Ermita. Con el acero se demoró en exceso.

Alfredo Fernández / Fotografías: R. Herrero