Mejorando el cuidado de nuestros mayores: el Hospital General de Villalba pone en marcha el programa de atención a pacientes frágiles en edad avanzada

Durante los últimos años, las estrategias desarrolladas en los hospitales para prevenir caídas en pacientes de edad avanzada han vaciado los pasillos de pacientes y reducido de forma notable su movilidad durante el ingreso. Actualmente, numerosos expertos y sociedades científicas alertan sobre esta situación y lanzan una advertencia: estos planes de cuidados deben ser revisados. El 25 por ciento de los adultos mayores experimenta de forma generalizada baja movilidad durante la hospitalización, lo que puede significar estar limitados a una cama o un sillón durante varios días. Por lo tanto, sólo uno de cada cuatro pacientes camina a través de los pasillos durante el tiempo que se encuentra ingresado.

Durante los últimos años, las estrategias desarrolladas en los hospitales para prevenir caídas en pacientes de edad avanzada han vaciado los pasillos de pacientes y reducido de forma notable su movilidad durante el ingreso. Actualmente, numerosos expertos y sociedades científicas alertan sobre esta situación y lanzan una advertencia: estos planes de cuidados deben ser revisados.

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El 25 por ciento de los adultos mayores experimenta de forma generalizada baja movilidad durante la hospitalización, lo que puede significar estar limitados a una cama o un sillón durante varios días. Por lo tanto, sólo uno de cada cuatro pacientes camina a través de los pasillos durante el tiempo que se encuentra ingresado.

Esta reducción de movilidad, junto con otros riesgos que se vinculan a la hospitalización, como la pérdida de orientación o la reducción de la capacidad para realizar actividades habituales de autocuidado e higiene -como asearse o ir al baño-, están directamente asociados a un concepto prevenible: la fragilidad.

La fragilidad, por tanto, se define como un síndrome en el que las personas de edad avanzada presentan una menor resistencia a situaciones de estrés, como puede ocurrir durante la hospitalización, y un mayor riesgo de sufrir eventos adversos para su salud, como la pérdida de movilidad o la desorientación, por el simple hecho de estar ingresadas.

Nuevo programa para combatir la fragilidad

Para combatir la fragilidad y reducir al máximo las complicaciones asociadas a la hospitalización, el Hospital General de Villalba ha puesto en marcha el “Programa de Atención Hospitalaria a la Fragilidad”.

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Se trata de un plan dirigido a la población mayor hospitalizada, la más expuesta a sufrir estas complicaciones, y que consta de una serie de medidas específicas y cambios en la forma tradicional de entender la atención sanitaria en el ámbito hospitalario.

El objetivo es crear un entorno “similar” al que las personas ingresadas presentan en sus domicilios. Por ese motivo, se fomenta el respeto al sueño, evitando las tomas de constantes, la extracción de analíticas o la administración de medicación durante la noche -salvo que sean estrictamente necesarias-; se estimula la presencia de enseres personales, como las zapatillas de estar en casa, batas, fotografías de familiares, audífonos o prótesis dentales; se anima al uso del baño en lugar de utilizar sondajes urinarios o pañales; y se fomenta la orientación tanto a través de relojes y calendarios situados en las habitaciones, como del uso de un lenguaje claro y sencillo por parte de los profesionales sanitarios, para recordar a los pacientes el momento del día en el que se encuentran o el motivo de su ingreso.

Asimismo, para luchar contra el deterioro por la falta de movilidad, se fomenta que los pacientes ingresados caminen por los pasillos del hospital siguiendo un plan de trabajo diseñado para ellos, evitando que permanezcan en la cama, siempre que su situación lo permita.

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El Programa de Atención Hospitalaria a la Fragilidad” incorpora la medición de una nueva “constante” médica, como ya se hace con la temperatura o la tensión arterial. Se trata del número de pasos que el paciente da cada día, recogido a través de una pulsera o “smartband”. De esta forma, se puede estimular la marcha y conocer si se llega a un objetivo concreto de pasos diarios que ayude al mantenimiento de una actividad física adecuada durante la hospitalización.

La importancia de la colaboración de familiares y cuidadores

Para el éxito del programa es muy importante la colaboración de los familiares o cuidadores de las personas hospitalizadas, ya que son co-protagonistas en sus cuidados.

Cuando el paciente llega a la unidad de hospitalización vinculada al programa, se le transmite, junto a sus familiares, información sobre el concepto de fragilidad y sobre el propio plan. Se les entrega, además, un documento informativo para resaltar la importancia del trabajo en equipo entre profesionales sanitarios y familiares. Sin duda, el estímulo de las personas más cercanas ayudará a que sus familiares ingresados caminen o mantengan su independencia en el aseo.

Con estas nuevas medidas, y con la coordinación entre profesionales sanitarios y familiares, el hospital debe convertirse en un lugar en el que los pacientes más “frágiles”, además de recuperarse de una enfermedad aguda, mantengan sus capacidades funcionales y cognitivas como lo harían en su domicilio.

Si conseguimos que más pacientes caminen por los vacíos pasillos de los hospitales, habremos dado un gran paso para conseguirlo.

Dr. Javier Arcos Campillo

Subdirector Médico, Hospital General de Villalba