“El bienestar de los niños es un indicador del nivel de vida del municipio”, dice Ignacio Martínez Latorre, coordinador del Comité Madrid de Unicef

unicef4El pasado 20 de noviembre se conmemoró el Día Universal del Niño, una fecha que han celebrado muchos Ayuntamientos de la Sierra, pero especialmente tres: Collado Villalba, Torrelodones y Navacerrada, municipios que lucen orgullosos el distintivo de Ciudad Amiga de la Infancia que otorga Unicef y que pretende que todos los derechos de los menores sean cumplidos. Son tres de los 170 que hay en toda España (17 en la Comunidad de Madrid), con independencia del partido político que gobierne. “Unicef es una organización totalmente apolítica y por querer que no sea una cosa partidista, la aprobación -de su inclusión como Ciudad Amiga de la Infancia- tiene que ser en Pleno, con todos los partidos; así, si hay un cambio de gobierno, se mantiene el objetivo”, remarca Ignacio Martínez Latorre, coordinador del Comité Madrid de Unicef.
Para 17.132 menores
Collado Villalba tendrá el sello de Ciudad Amiga de la Infancia entre 2014 y 2018, mientras que en el caso de Torrelodones y Navacerrada el plazo es de 2016 a 2020. En este tiempo, la política municipal estará enfocada a buscar el bienestar de los 17.132 menores que viven en estas tres localidades. Un proyecto que conlleva un coste económico para las arcas municipales, aunque no muy elevado; de hecho, tanto municipios grandes como pequeños forman parte de esta iniciativa. “Se pide que el Plan de Infancia tenga un prespuesto; por ejemplo, si hay que alquilar una sala para hacer una actividad, que se pueda hacer. Normalmente el mayor coste suele ser la contratación de un dinamizador para los grupos de participación o monitores para hacer talleres… El tema económico no es un impedimento”.
Más municipios
El próximo año, Unicef abrirá de nuevo el plazo para pertenecer a este “singular club” y ya son muchas las localidades, también de la Sierra, que se han interesado para poder formar parte de él; las previsiones cifran en más 240 las Ciudades Amigas de la Infancia en España para 2018. “Es un programa que está creciendo mucho porque los municipios están viendo que es un valor para su ciudad. El bienestar de los niños es un indicador del nivel de vida del municipio”, asegura Martínez.
“Cada vez tratamos mejor a nuestros niños y se intenta tenerlos más en cuenta, pero hay que mejorar. No hay ningún municipio que cumpla al cien por cien su compromiso con la infancia y con la Convención, pero este programa es un camino para llegar a ese cumplimiento. Aquellos municipios que deciden formar parte de él, muestran ese compromiso por querer mejorar”.
unicef3Beneficios para todos
Para el coordinador del Comité Madrid de Unicef, este programa tiene un “efecto de cohesión y de inclusión y favorece la participación, que ahora está tan demandada, lo que redunda en beneficio de toda la comunidad.Por ejemplo, los niños muchas veces detectan problemas que no habíamos visto, pero también muchas veces son parte de la solución”.
En cuanto a los beneficios para los más pequeños, estas Ciudades Amigas de la Infancia cumplen más con los derechos de la infancia “y algunos son tan básicos como el derecho al juego, porque a través de él es como se relacionan y aprenden; se les escucha más y forman más parte de la vida cultural a la hora de programar eventos. Además, estas ciudades asumen un compromiso de protección frente a la violencia, la explotación…”.
También las familias obtienen ventajas si su municipio tiene este sello. “El programa no exige que haya un apoyo económico concreto a las familias, pero sí dar la atención sanitaria y educativa mínima. Además, en las actividades de participación, pasan tiempo con otros niños, aprenden a expresarse, crecen…”.
Todos juntos
“El programa tiene tres pilares, uno tiene que ver con la participación, otro con la equidad y el último con el enfoque ALIA (Alianzas Locales por la Infancia y la Adolescencia); es fundamental que estén coordinadas todas las instituciones y organismos que tienen que ver con la infancia” como los centros escolares, las asociaciones de padres, vecinales, clubes deportivos, sociedad civil, la Policía Local… “Cuanto más involucrados estén, mejor, ya que así se consigue que el municipio sea más seguro, más amable y que esté pensado para los niños”.
Para Ignacio Martínez Latorre, coordinador del Comité Madrid de Unicef, la crisis vivida en España en los últimos años “ha tenido rostro de niño. La exclusión social, el riesgo de estar en situación de pobreza les afecta principalmente a ellos. Han notado la crisis de primera mano porque son más vulnerables, están menos protegidos, y tienen complicado hacerse oir y explicar cómo les afecta, no pueden votar ni tienen acceso a los medios”.

 

Cómo ser ciudad amiga

El programa Ciudades Amigas de la Infancia es una iniciativa internacional que surgió en el año 2001. En España está liderada por Unicef y la Federación Española de Municipios y Provincias, el Ministerio de Salud, Servicios Sociales e Igualdad y el Instituto Universitario de Necesidades y Derechos de la Infancia y la Adolescencia de la Universidad Autónoma de Madrid (IUNDIA).
El programa pretende impulsar y reconocer aquellas políticas municipales que se hacen desde un enfoque de derechos y en última instancia mejorar el bienestar de los niños y los adolescentes reconociéndolo a través de este sello. “Nosotros lo planteamos como un proceso en el que Unicef acompaña al municipio que quiere ser Ciudad Amiga de la Infancia, antes de serlo y después, para seguir creciendo y mejorando”, explica Ignacio Martínez Latorre, coordinador de Unicef en la Comunidad de Madrid.

¿Qué hay que hacer para ser Ciudad Amiga de la Infancia?
Cada dos años Unicef abre la convocatoria para ser Ciudad Amiga de la Infancia. “En primer lugar, el municipio tiene que hacer un diagnóstico de la situación de la infancia para ver dónde está y qué se puede mejorar”, apunta Martínez. “Después tiene que elaborar un Plan de Infancia respecto a cuáles son las medidas que se van a tomar, indicadores, etc. y crear un órgano de participación infantil y que esté en funcionamiento -en la Comunidad de Madrid, el 50 por ciento de los municipios tienen este tipo de órganos-”, así como mecanismos de participación, “como consultas para preguntar a los niños y tenerlos en cuenta”. Y por último, tienen que presentar una carta del alcalde y la aprobación del Pleno. “Es importante que parta de todos los grupos políticos, no solo del Ejecutivo”.

¿Cuál es la validez de este sello?
Tiene una validez inicial de cuatro años. Para poder renovarlo, “el municipio tiene que enviar un informe a los dos años donde se vea que se están cumpliendo los compromisos: que se está llevando a cabo el Plan de Infancia, que se está gobernando según el diagnóstico que se hizo, que se está teniendo en cuenta la opinión de los niños… Y a los cuatro años se presenta para su renovación. Hay municipios que renuevan y otros que lo pierden porque cambian los intereses o las necesidades del municipio y no se cumple lo pactado”.

Los congresos
Hasta el momento se han celebrado tres congresos (uno en Sevilla y dos en Madrid, el último en septiembre) con el objetivo de “estar en contacto con los municipios y aportarles formación, conocimiento y un lugar donde puedan intercambiar sus experiencias y dar voz a los niños, porque ellos también participan”.