Cifuentes participa en la suelta de un águila imperial ibérica recuperada en el Centro de Animales Silvestres de la Comunidad

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La presidenta de la Comunidad de Madrid, Cristina Cifuentes ha acudido este viernes a Galapagar para poner en libertad un ejemplar joven de águila imperial ibérica, una de las rapaces más amenazadas del mundo, cuya presencia en la región se ha duplicado a lo largo de los últimos años, contando actualmente con 67. Se trata de un ejemplar que ha pasado varias semanas en el Centro de Recuperación de Animales Silvestres (CRAS) de la Comunidad de Madrid. De plumaje color pardo rojizo, la rapaz tiene siete meses de edad, pesa 3,5 kilogramos y mide 81 centímetros de altura y 2,10 metros de envergadura, con las alas desplegadas.

Cifuentes ha explicado que el águila llegó al Centro de Recuperación el pasado 20 de junio, tras caer de un nido en el municipio de Fresno de Torote y pasar varios días en el suelo hasta que fue rescatada por agentes forestales con síntomas de deshidratación. Su reintegración en el medio natural para que viva en libertad ha sido posible ya que en el CRAS, además de recuperar su estado físico, le han enseñado a volar y a cazar.

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Este centro ha atendido a 23.000 animales desde 2010, de los que el 60 % fueron reintegrados nuevamente en su entorno, lo que convierte a este centro en el mayor y más avanzado hospital de fauna silvestre de España. Como ha recordado Cifuentes, Madrid es la comunidad con mayor densidad de águila imperial ibérica por kilómetro cuadrado. En la actualidad habitan en la región más águilas imperiales que en periodos anteriores, con 65 parejas censadas, el doble que las localizadas en 2009 y casi el triple que en el año 2000. Esta cifra supone contar en la región con el 13 % de la población mundial de esta especie. “Hoy, una de cada siete águilas imperiales ibéricas que hay habitan en nuestra región”, ha subrayado Cifuentes, que ha indicado que las mayores concentraciones de estas rapaces en territorio madrileño se encuentran ubicadas en el monte de El Pardo y en la Sierra Oeste, donde anidan principalmente en pinos piñoneros.

Conservación de la flora y fauna

Cifuentes ha destacado el esfuerzo de la Comunidad de Madrid por preservar la enorme biodiversidad de la región, que alberga el 36% de las especies de flora y el 40% de las especies de fauna presentes en España. “Todas estas acciones son un ejemplo más del compromiso del Gobierno de Madrid con el medio ambiente y la protección de la flora y la fauna de la región”, ha afirmado la presidenta. Cifuentes ha señalado que, “en el caso del águila imperial ibérica, el Gobierno regional ha llevado a cabo acciones de protección que han permitido aumentar el número de ejemplares, como ha sido la mejora de sus hábitats para propiciar su reproducción, gracias a la reparación de los tendidos eléctricos evitando así electrocuciones, o la concienciación de los propietarios de aquellos lugares en los que se asientan los nidos de las rapaces”.

Además, se está desarrollando un Plan de Interconexión de los núcleos de águila imperial mediante la creación de corredores ecológicos. Para ello, se instalan madrigueras artificiales y zonas de siembra que sirvan de sustento para los conejos, que son la principal fuente de alimentación de estas rapaces. En esta labor de conservación es importante la información que se recaba mediante el seguimiento de once águilas imperiales marcadas con un radiotransmisor, que permite a los responsables de la Comunidad de Madrid obtener un mayor y mejor conocimiento de la especie y sus hábitos.

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El acto contó también con la presencia del alcalde de Galapagar, Daniel Pérez Muñoz -quien también soltó un ratonero-, y varios concejales de su equipo de Gobierno, así como del consejero de Medio Ambiente, Pedro Rollán. El regidor galapagueño quiso poner en valor especialmente el privilegiado entorno natural de la localidad, con buena parte de su término dentro del Parque Regional del Río Guadarrama.

También estuvieron veterinarios y trabajadores del CRAS, como Silvia Villaverde, quien detalló que el ejemplar liberado ahora llegó al CRAS en junio tras haber sufrido una caída desde su nido. “la rehabilitación ha consistido en hacer su crecimiento lo más natural posible dentro de lo que nos permite la cautividad, con el objetivo de que mantenga su comportamiento como águila y que aprenda a cazar”. Para ello, una de las claves es reducir al máximo el contacto con las personas, además de poner el animal cuanto antes con ejemplares adultos de su especie. Una vez en la naturaleza, el águila imperial deberá “encontrar su sitio, compitiendo por el territorio”. Además, desde el CRAS se hará un seguimiento de sus movimientos a través de un emisor, de manera que se pueda actuar con rapidez en caso de que sea necesario.

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