La Unidad de Úlceras y Heridas Complejas del Hospital de Villalba atiende a una media de 50 pacientes al día

La Unidad Multidisciplinar de Úlceras y Heridas Complejas del Hospital General de Villalba atiende a una media de 45-50 pacientes al día, lo que supone un notable incremento de la actividad si se tiene en cuenta que en 2016 la Unidad asistió a 500 pacientes. En ella se tratan todo tipo de heridas complicadas como úlceras por presión, úlceras vasculares, quemaduras, mordeduras complejas de animales, etc.

Damián Carmona, enfermero y coordinador de la Unidad de Úlceras y Heridas Complejas del Hospital de Villalba explica que “utilizamos los últimos avances y técnicas en apósitos y demás materiales para el tratamiento de las heridas complicadas. Desde que el paciente entra en el Hospital, ya sea por Urgencias desde Atención Primaria, se establece un protocolo para que todo el personal sanitario de la zona trabaje en común, reduciendo así espectacularmente el tiempo de curación de las mismas”.

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La Unidad trabaja de forma multidisciplinar, es decir, “está organizada por enfermería experta en heridas que trabaja conjuntamente con Cirugía General, Cirugía Vascular, Cirugía Plástica, Cirugía Máxilofacial, Dermatología, Traumatología, Medicina Interna, Geriatría, Enfermedades Infecciosas y Trabajo Social. Todo ello con el apoyo y coordinación de la Enfermera de Continuidad Asistencial, con los profesionales sanitarios de Atención Primaria del ámbito de influencia del Hospital General de Villalba y con el objetivo de garantizar la  necesaria continuidad de cuidados  de estos pacientes”, añade el coordinador de la Unidad.

La piel, el órgano más grande del cuerpo

La piel es el órgano más grande del cuerpo y ayuda a protegernos de los gérmenes que viven sobre ella. Cuando se produce una herida, la piel se rompe y existe el riesgo de que los gérmenes entren en el organismo y provoquen una infección. No todas las heridas son iguales y hay que distinguir entre limpias y sucias o infectadas para proporcionar el cuidado adecuado. En este sentido, Damián Carmona explica que “las heridas limpias, es decir, las que no están contaminadas con bacterias tienen menor riesgo de infección, lo que hace que resulte sencillo tratarlas. Por el contrario, las heridas sucias o infectadas como las mordeduras, quemaduras y úlceras son diferentes y requieren un tratamiento y controles especiales para prevenir las infecciones”.

Antes de que se inicie la curación, el organismo se prepara para protegerse contra las infecciones. Durante los primeros días, la herida puede estar inflamada, roja y resultar dolorosa. “Esta inflamación es la respuesta del sistema inmunitario para proteger la herida contra infecciones. Por ello, se recomienda mantener la herida limpia y seca en todo momento para facilitar el proceso de curación”, recuerda Damián Carmona.

Dentro de las recomendaciones para facilitar el proceso de curación de una herida el Coordinador Unidad de Úlceras y Heridas Complejas del Hospital General de Villalba recomienda:

  • Mantener la herida cubierta con una gasa limpia hasta que deje de drenar.
  • Espera entre 2 y 4 días después de la cirugía para darte una ducha. Como cada caso es diferente, pregúntale a tu médico o tu enfermero qué debes hacer antes de volver a ducharte.
  • Evita los baños en la bañera o en piscinas hasta tu próxima visita. La suciedad presente en el agua podría entrar en la herida y contaminarla. Además, existe el riesgo de que la herida se abra si se humedece demasiado.
  • Evita que las mascotas se acerquen a la herida.
  • Evita toquetear o rascar las costras. Las costras pueden producir picazón mientras la piel que se encuentra debajo se cura, pero si las toqueteas o las rascas, puedes arrancar la piel nueva que se encuentra debajo. La herida tardará más en curarse y la cicatriz que deje puede ser peor.