“El Diablo en su escondrijo”, de Alma Diego: una ruta por la Sierra en clave de ‘thriller’

Licenciada en Periodismo, Alma Diego (Alma María de Diego Jiménez en el carnet de identidad) dice de sí misma que es “escritora por imposición anímica”. Después de haber publicado un poemario, “Cuando seas otro”, y haber sido finalista en la última edición del certamen de relatos “Cartagena Negra”, esta vecina de Galapagar publicó a finales del pasado año su primera novela, “El Diablo en su Escondrijo (Perfil Psicópata nº 1)”, un thriller cargado de acción cuya trama se desarrolla en escenarios bien conocidos de la Sierra madrileña y que está disponible en Amazon (eBook) y ahora también en edición impresa.

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Alma Diego presentó su primera novela en la pasada Feria del Libro de Alpedrete / Fotografías: R. Herrero

Después de haber publicado poesía y relatos cortos, ¿cómo te enfrentabas a tu primera novela?
Sin duda, como el reto que es. La novela es el desafío final del escritor, la batalla constante de alargar un relato de forma coherente, dotarle de contenido en el tiempo. Escribo desde que tengo uso de razón, mis hermanos y amigos han sido mi laboratorio de historias, quienes tenían que soportar mis creaciones. Recuerdo que una vez mi hermano mayor me dijo textualmente: “¡Tienes que ser más paciente, te los cargas enseguida!”. Me gusta sentir la novela frente al relato de esta manera, la prolongación de la vida de los personajes, permitirles fluir, desenredarse… En definitiva, ser.
La trama se desarrolla en la Sierra de Madrid, desde la Cruz Verde al Puerto de Galapagar… ¿Por qué eliges este entorno?
Yo resido en Galapagar, estos dos puertos de montaña son mis flancos. Salgo a Madrid a través del Puerto de Galapagar y a Ávila por la Cruz Verde. Me da igual las veces que los haya atravesado, nunca me canso de su belleza, lo hago sin distracciones, con el único fondo ambiental de la música que suene en ese momento en mi coche. Son lugares inspiradores.

carteldiabloBBBÁlamos es una pedanía imaginaria, inspirada en el municipio de Pedro Bernardo, en el Valle del Tiétar. ¿Hay también algún elemento de la Sierra Noroeste que se refleje en ella?
Por supuesto. Todos los recuerdos de mi infancia pertenecen a la Sierra, pasaba las vacaciones y los fines de semana en Moralzarzal desde los 3 años, he crecido allí, se me rompía el corazón cada vez que teníamos que regresar a Madrid. Todos los recuerdos infantiles y secuencias de juventud que ocurren en Álamos son esta Sierra.
En la presentación de “El Diablo en su Escondrijo” se habla de la novela como “un thriller erótico, de ritmo vertiginoso y cargado de acción”. ¿Cuál de estos tres elementos dirías que tiene más peso en la historia?
Los dos últimos y uno como consecuencia del otro. El ritmo vertiginoso como resultado de acción sobre acción. No hay reflexiones por parte de la voz narradora, que se limita a contar lo que ocurre, las descripciones aparecen también a merced de la acción y únicamente compite en protagonismo con los diálogos, que también contribuyen a la creación de ese ritmo sin descanso, castigador.
Dices que estos paisajes de la Sierra “irradian una energía especial, diferente”… ¿Te has sentido especialmente atrapada por algún rincón?
El Teatro de la Antigua Mina de Zarzalejo me parece un lugar mágico, su visión desde la carretera del Puerto de la Cruz Verde me pellizca el estómago.
Muchas veces se ha hablado de fuerzas telúricas, de la Dama de la Cruz Verde, la Pisada del Diablo y un largo etcétera, además de otras leyendas. ¿Ha influido todo esto de alguna forma en esta novela?
No hay fuerzas telúricas en “El Diablo en su Escondrijo”, el mal es ejercido por personas comunes y corrientes; tu vecino, tu novio, tu colega de toda la vida. Resultan mucho más aterradoras las personas que los fenómenos ocultos.
“El Diablo en su Escondrijo” es la primera entrega de un trilogía con diferentes perfiles psicópatas… ¿Qué puedes avanzar de las próximas novelas?
Puedo adelantar que ahondo en otro perfil de asesino, que también es cercano y que a mí, por mi situación personal, me aterra más que el perfil expuesto en “El Diablo”. A todo el que me dice que lo ha pasado mal leyendo la primera entrega de “Perfil Psicópata” le adelanto que con la segunda parte lo pasará peor.
Al hablar de trilogías y novela negra, una de las obras que primero se pueden venir a la cabeza es la “Trilogía del Baztán”, de Dolores Redondo, que también tiene una vinculación muy clara con un espacio determinado (en este caso el Valle del Baztán, en Navarra). ¿Ha sido una referencia para ti?
Me encantó la “Trilogía del Baztán”, admiro el talento de Dolores Redondo, pero salvo la vinculación geográfica del relato con un lugar concreto y real, no hay nada en “El Diablo en su Escondrijo” que recuerde esta obra. De hecho, leí la trilogía cuando ya estaba en la fase de corrección de mi novela. Son estilos completamente distintos. Dolores Redondo tiene tintes de escritora romántica, permite que sus personajes reflexionen, que las descripciones estanquen la acción. Yo soy más “Tarantino”.

diablo¿Cuáles dirías que son los escritores de novela negra que más te han podido influir?
Uno de mis libros de cabecera es “A sangre fría” de Truman Capote, recurro a él constantemente; Agatha Christie es de obligada lectura para todo escritor de novela negra, y yo no iba a ser menos. Sin embargo, más de un lector ha creído distinguir en “El Diablo” pinceladas del universo psicológico de Jim Thompson.
¿Dirías que el miedo es morboso?
Si te refieres a sentir atracción por el miedo, creo que es una condición innata en el ser humano, reflexionamos sobre el miedo, nos gusta que nos paralice o nos ahogue, lo masticamos. En cierta forma disfrutamos de esta sensación insana, por lo tanto, sí se trata de morbo.
La novela se presenta con una pregunta aparentemente inocente: “¿Irás este verano a las fiestas de tu pueblo?”. ¿Cómo son las fiestas qué recuerdas en la Sierra?
¡Madre mía! Ya he dicho que crecí en Moral, ¡he disfrutado de las mejores fiestas de la sierra! El recuerdo que tengo es limpio, chavales divirtiéndonos a tope y experimentando con nuestras primeras noches en vela. Precisamente por eso, quise elegir unas fiestas patronales de agosto como marco de la trama de “El Diablo en su Escondrijo”, porque a todo el mundo le va a fastidiar descubrir que detrás de algo tan placentero pueda esconderse un capítulo indeseable de nuestra vida.

Enrique Peñas

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